Kiev, 27 dic (EFE).- Ucrania y los separatistas prorrusos efectuaron hoy el mayor canje de prisioneros de guerra desde el estallido del conflicto en 2014, con mediación de la Iglesia Ortodoxa Rusa.

"Estoy seguro de que este importante paso nos pone ante la perspectiva del arreglo pacífico del conflicto, del cese de las hostilidades y de la solución del asunto sobre el retorno del Donbass a Ucrania y de Ucrania al Donbass", afirmó el político ucraniano Víctor Medvedchuk, autor de la iniciativa.

Hizo falta más de un año de negociaciones, que estuvieron salpicadas de numerosos retrasos, para que ambas partes pudieran llevar a cabo el intercambio, la primera buena noticia en el este de Ucrania en mucho tiempo.

Tuvo que entrar en escena el presidente ruso, Vladímir Putin, que convenció a los dirigentes separatistas para que accedieran a liberar a los soldados ucranianos antes de finales de año.

Los negociadores ucraniano, Leonid Kuchma, y ruso, Boris Grizlov, se congratularon de que los prisioneros de guerra de ambos bandos puedan "volver a casa y recibir el Año Nuevo en compañía de sus familias".

Kiev se comprometió a entregar 306 prisioneros de guerra y las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk accedieron a liberar a 74 soldados gubernamentales, entre ellos diez mujeres, a las que habían indultado esta misma semana.

Los prorrusos cumplieron su parte, ya que los separatistas de Donetsk enviaron en autobús a la parte controlada por el Ejército ucraniano a 57 soldados, mientras sus aliados de Lugansk hicieron lo mismo que otros 16 militares ucranianos.

"Todos los rehenes ya están en territorio controlado por nuestro Ejército", confirmó Petró Poroshenko, el presidente ucraniano, en su cuenta de Facebook, que incluso habló por teléfono con uno de los liberados.

Todos menos uno, ya que uno de los soldados ucranianos optó por permanecer en Donetsk.

Lo mismo ocurrió con otros 60 prisioneros de guerra en manos de Kiev, ya que, según Kiev, 42 de ellos ya habían sido liberados con anterioridad, por lo que ni siquiera se personaron en el lugar del canje.

"Además, una veintena cambió de idea en el último momento", explicó Irina Gueráschenko, portavoz oficial del Gobierno ucraniano.

Esa negativa a regresar a las zonas prorrusas fue verificada en presencia de representantes de la Cruz Roja en una zona neutral del puesto de control ucraniano de Mayorsk, cerca de la ciudad de Górlovka (Donetsk).

En cambio, algunos medios rusos denunciaron que Kiev mintió y que, en realidad, 14 de esos prisioneros prorrusos no se negaron a ser canjeados sino que fueron retenidos en el último momento por las autoridades ucranianas.

La mediación correspondió a la Iglesia Ortodoxa Rusa, cuyo patriarca, Kiril, se reunió este lunes con los dirigentes separatistas para acordar los términos del canje, que contó con la presencia de representantes de la misión de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa.

Medvedchuk adelantó que en una futura segunda fase Kiev podría liberar a 74 prorrusos y los separatistas, por su parte, a 29 prisioneros reclamados por las autoridades ucranianas.

Esto fue confirmado por Grizlov, quien aseguró que ésta es sólo la primera etapa del canje, evento que los analistas esperan que sea un punto y aparte en el arreglo del conflicto fratricida.

Ucrania cifra en unos 90 a los ucranianos que aún permanecen detenidos en prisiones separatistas de las regiones de Donetsk y Lugansk.

El punto 6 de los Acuerdos de Paz de Minsk estipulaba el intercambio de todos los prisioneros detenidos ilegalmente según el principio de "todos por todos".

Dicho canje debió tener lugar no más tarde de cinco días después de la retirada del armamento pesado de la zona de separación de fuerzas.

A lo largo de estos más de tres años y medio de conflicto han tenido lugar otros canjes, pero siempre involucraron a un pequeño número de personas, debido a las discrepancias entre ambos bandos sobre las listas de prisioneros.

"El hecho de que en los últimos 15 meses no tuvieran lugar intercambios se debe a una diferente interpretación de dicho principio. Por eso tuve que dirigirme al presidente ruso, Vladímir Putin", dijo Medvedchuk.

El político ucraniano agradeció a Putin el "acto de humanismo" que tuvo al dirigirse a los líderes prorrusos para que "el canje tuviera lugar".

En su última conferencia de prensa anual el jefe del Kremlin reconoció que habló con los separatistas, pero subrayó que todo el mérito era de Medvedchuk.

La pasada semana ambos bandos acordaron un nuevo cese del fuego navideño, que entró en vigor el 23 de diciembre, aunque este lunes ucranianos y prorrusos se acusaron mutuamente de reiniciar las hostilidades. EFE

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