Washington, 8 sep (EFE).- El Galeón de Manila fue en el siglo XVI la primera ruta comercial masiva entre Asia y América y, aunque cayó en desuso y en el olvido doscientos años después, hoy sirve como ejemplo del nuevo rol de China en Latinoamérica, en un mundo globalizado en el que Estados Unidos ya no dicta las condiciones.

Así lo defiende el estadounidense afincado en Hong Kong Peter Gordon, que junto al español Juan José Morales ha escrito "The Silver Way: China, Spanish America and the Birth of Globalization 1565-1815" (2017), un libro que ha rebautizado el Galeón de Manila como "la Ruta de la Plata".

En Washington, donde participó en una presentación en la Antigua Residencia del Embajador de España, Gordon expuso a Efe los paralelismos que bajo su punto de vista hay entre el Galeón de Manila (las naves españolas que atravesaban el océano Pacífico entre Manila y los puertos de Nueva España, actual México), y la aproximación contemporánea de China a los países latinoamericanos.

Para él, la definición de globalización asociada a los valores liberales, a las instituciones internacionales con sede en Washington y a las normas occidentales responde a una narrativa anglosajona del relato, basada en la dominación de EEUU y del Reino Unido y que ha excluido a China de su análisis.

"Lo que ha habido (hasta ahora) ha sido un G1 (EEUU), no un G7 (grupo de los siete países más industrializados, incluido EEUU). Esto ha sido algo reciente. China va a tener un impacto global lo suficientemente grande como para que no se le pueda excluir. Creo que para Estados Unidos esto es una situación nueva", dijo Gordon.

"La presencia de China -prosiguió- en Latinoamérica ya es muy importante. En muchos casos el segundo socio comercial, en algunos el principal. ¿Cuándo fue la última vez que un poder que no sea Estados Unidos dejó esta clase de huella en América Latina? Nadie hoy con vida lo recuerda, Estados Unidos no tiene memoria de otra potencia en las Américas".

Pero lo hubo, en la época del Galeón de Manila, que entre 1565 y 1815 unió Acapulco (México) con Filipinas y llevó plata y alimentos hacia Asia y productos refinados como sedas, y porcelanas, además de especias a América.

"La globalización en ese periodo fue mucho más equilibrada, no un lado u el otro fijando las condiciones. Si sigue habiendo globalización, tiene que ser más equilibrada de lo que ha sido en los últimos 200 años. La dinámica de ese periodo (Galeón de Manila) puede contarnos algo sobre el hoy", dijo Gordon.

A esa historia en común es algo que analistas y diplomáticos en China se han empezado a referir, de acuerdo con Gordon.

"Si mientras China y América Latina desarrollan su relación, se pueden decir una a la otra, 'esta no es la primera vez que comerciamos', pueden mirar la historia en común y los beneficios de unas relaciones comerciales que antecedieron a Estados Unidos", explicó.

En este contexto, China ha mostrado interés no solo en proyectos extractivos, sino también de desarrollo. El gigante asiático ya financia a través de sus bancos de inversión - China Development Bank y el Export-Import Bank- proyectos de infraestructura sobre todo en el sector vial.

Y en cartera tiene proyectos faraónicos, como el canal interoceánico de Nicaragua o un tren de alta velocidad que atraviese Sudamérica de costa a costa, desde Brasil a Perú, cruzando la cordillera de los Andes y la selva amazónica.

"El Canal de Panamá lo construyeron los estadounidenses. El próximo no lo construirán los estadounidenses, si hay otro proyecto así lo construirán los chinos, ¿alguien lo duda?", dijo Gordon. EFE