Azpeitia (Gipuzkoa), 30 jul (EFE).- Una oreja por coleta pasearon hoy los diestros Curro Díaz, David Mora y Borja Jiménez en el tercer festejo de la feria de San Ignacio de la localidad guipuzcoana de Azpeitia, con una interesante y variada corrida "santacolomeña" de Ana Romero.

FICHA DEL FESTEJO.- Seis toros de Ana Romero, bien presentados y de juego desigual. Destacó sobremanera el segundo, un gran toro, ovacionado en el arrastre; también sirvieron tercero y cuarto; geniudo y complicado el primero; desclasado y frenado el quinto; y orientado y difícil el sexto.

Curro Díaz, de grana y oro: dos pinchazos y estocada desprendida (silencio); y estocada ligeramente tendida (oreja).

David Mora, de burdeos y oro: estocada (oreja); y estocada caída (ovación).

Borja Jiménez, de blanco y oro: estocada baja (oreja); y dos pinchazo y media (palmas en la despedida).

En cuadrillas, Ángel Otero brilló con "los palos" en el segundo.

La plaza registró tres cuartos largos de entrada en tarde entoldada.

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EMOCIÓN E INTERÉS

Curro Díaz, que hacía su segundo paseíllo en Azpeitia después del de la víspera, se las vio y se las deseó con un primero de corrida difícil de verdad. Toro áspero, con genio y malas ideas. El típico "Santa Coloma" malo. El de Linares nada más que pudo justificarse a base de firmeza, aunque sin poder alcanzar el lucimiento.

El cuarto no fue tampoco ninguna maravilla, pero, al menos, no desarrolló con tan mal estilo. Díaz, que dejó varias verónicas de muy buen aire en el saludo, llevó a cabo una labor asentada y de mucho dominio, trufada de momentos sensacionales al natural, con muletazos de muchísimo gusto y sentimiento. Cortó una oreja.

David Mora sorteó en primer lugar el toro de la tarde: bravo, con codicia y mucha transmisión, con el que el anduvo a buen nivel sobre todo en el toreo a derechas, por donde ligó muletazos largos y templados. No obstante, a la faena le faltó mayor rotundidad para que, tras una certera estocada, el premio hubiera sido mayor que una solitaria oreja.

El quinto, en cambio, fue otro de los "garbanzos negros" del envío. Toro sin clase, con la cara natural y con el freno de mano echado. Mora puso mucha voluntad en una labor que no llegó a tomar cuerpo por lo poco que se prestó el astado.

Borja Jiménez se encontró en primer lugar con un toro noble y bueno con el que se mostró muy decidido en una faena firme y animosa a partes iguales. No se guardó nada el sevillano, que, tras una certera estocada, le valió para cortar una oreja.

El sexto fue "una prenda" por sus aviesas intenciones. No se arrugó Jiménez, que le buscó las vueltas a base de disposición y entrega. Faltó contundencia con los aceros. EFE