Alfredo Valenzuela

Sevilla, 4 jun (EFE).- Un escritor norcoreano que se oculta tras el pseudónimo de Bandi (Luciérnaga) logró sacar de sus país en 2013 un manuscrito integrado por siete relatos escritos a lápiz que retratan la asfixiante vida cotidiana de su país y que ahora, bajo el título de "La acusación", se han publicado en España.

Según su editorial española, Libros del Asteroide, se trata de la primera vez que un escritor norcoreano publica, poniendo en riesgo su vida, una obra crítica con el régimen comunista mientras permanece dentro de su país -"La acusación" ya ha sido publicada en Corea del Sur y Estados Unidos, entre otros países-.

El pseudónimo del autor participa de la amarga ironía que impregna estos textos y se debe a la afirmación de Carlos Marx de que "el capitalismo es un mundo de oscuridad mientras que el comunismo es un mundo de luz", de ahí que el propio Bandi explique en un poema en el prefacio de este libro:

"...denuncio que esta luz / es, en realidad, una noche sin luna, / negra como un río de tinta / surcando el fondo de la tierra".

Las masivas muestras de adhesión al dictador, los desfiles militares, las pruebas con misiles que llegan hasta el mar del Japón y las reuniones de un vetusto generalato, que suelen ser las imágenes que salen de Corea del Norte con destino a los informativos de todo el mundo, contrastan con las historias de Bandi, protagonizadas por la gente común, desengañada, sin futuro.

Las siete historias que integran "La acusación", escritas y ambientadas en los años noventa, están protagonizadas por gentes sencillas que se desenvuelven en un país marcado por una de las dictaduras más herméticas de la historia, en la que la delación y el miedo se alimentan a diario en los centros de trabajo y en las comunidades de vecinos.

Héroes de guerra que han de sobrevivir sin calefacción en habitaciones cuyas paredes interiores se cubren de escarcha, ancianas que recorren decenas de kilómetros en busca de alimento, trenes enteros que son evacuados ante "el Acontecimiento Número 1", curiosa expresión que designa el paso de la comitiva del "Gran Líder", son algunos de los protagonistas de estas historias.

Otros personajes deciden huir "de esta tierra de mentiras, de falsedades, de humillaciones y de tiranía, en la que es imposible arraigar incluso trabajando dura y honestamente", tal y como describe el protagonista de otro relato, dispuesto a jugarse la vida abandonando el país clandestinamente.

La edición española, publicada con el subtítulo de "Cuentos prohibidos de Corea del Norte", en traducción de Héctor Bofill y Hye Young Yu, incluye dos apéndices que explican cómo el manuscrito de Bandi pudo salir de Corea del Norte y publicarse inicialmente en Corea del Sur, país que ha recibido a otros intelectuales huidos de la dictadura comunista.

Uno de estos apéndices relaciona a Bandi con el premio Nobel ruso Alexander Solzhenitsin, que fue prohibido en la Unión Soviética por haber publicado en Occidente un libro crítico con el régimen comunista.

Si a Solzhenitsin una crítica a Stalin, en una carta privada dirigida a un amigo que fue interceptada, le valió cinco años en un campo de trabajos forzados y tres más de confinamiento, a nadie se le escapa qué podría sucederle a Bandi si fuese identificado por la policía política de su país.

El periodista surcoreano Kim Seong-Dong explica en uno de estos apéndices que Bandi, en las hambrunas que azotaron su país a finales de los ochenta y principios de los noventa "fue testigo de la muerte trágica de muchos familiares y amigos", lo que lo llevó a escribir historias sobre la gente sencilla que padece un sistema de castas que convierte en absurdo lo que debía resultar cotidiano -desde la imposibilidad de encontrar leña a disponer de un permiso del Partido para visitar a un familiar moribundo-.

El manuscrito de Bandi fue sacado del país por amigos de familiares suyos que abandonaron Corea del Norte y lo entregaron a responsables de una ONG que trabaja en favor de los prófugos norcoreanos. EFE