Vesna Bernardic

Kumrovec (Croacia), 27 may (EFE).- Más de 20.000 ciudadanos de todas las partes de la antigua Yugoslavia celebraron hoy el 125 aniversario del nacimiento del dictador comunista Josip Broz "Tito", en un ejercicio de nostalgia por lo que consideran los buenos viejos tiempos.

Esta fiesta es una de las pocas en las hoy se ve celebrando juntos a croatas, serbios, eslovenos o bosnios, que en el pasado vivieron juntos como ciudadanos de Yugoslavia hasta que en la década de 1990 la federación se rompió en varias guerras de las que surgieron nuevos países, cuyas relaciones siguen siendo hoy tensas.

El cumpleaños de Tito (1892-1980) se celebra cada año el primer sábado después del 25 de mayo, el día de su nacimiento.

Lo que más añoran estos nostálgicos de Yugoslavia es la amistad que hubo entre los pueblos de la federación, la seguridad social, el mejor nivel de vida del que, dicen, todos disfrutaban y el respeto común a los valores antifascistas.

"En aquel entonces se cultivaba la fraternidad y la unidad entre todos los pueblos. La gente no se mataba entre ellos", dijo a Efe el croata Matija, de 37 años, que lleva sobre el pecho una divisa escrita en caracteres cirílicos (el alfabeto usado en Serbia, Macedonia y Montenegro) como muestra de amistad con los pueblos vecinos.

Sime, un croata de 70 años, afirma que Tito sabía lo que hacía cuando animaba a cuidar la fraternidad y la unidad como "la pupila del propio ojo".

"Después de él, cuando reinó el odio, todo se fue al carajo", lamenta este ciudadano croata.

Todos los participantes del festejo entrevistados aseguran sin vacilar que en Yugoslavia se vivía mejor que como se vive ahora en los países que la sustituyeron.

"Se vivía mejor, económica, socialmente, en todo". "Había trabajo, había, incluso, más honestidad, hoy solo roban". "Con Tito teníamos de todo; sin él no tenemos nada". "Yo, con 40 años de trabajo y educación superior, no sé qué voy a comer hoy", son algunos de los comentarios de participantes en esta celebración.

El esloveno Matjaz, por su parte, admite que en Yugoslavia la elite comunista tenía privilegios.

"También había de eso, pero hay que ver de qué privilegios goza hoy la elite política, los magnates", insiste.

"Después de Tito, el Titanic", agregó su compañero Ante, de la ciudad croata de Dubrovnik.

"Tito fue muy bueno para el pueblo, se vivía bien con él, así lo creemos en Cazinska Krajina" (Bosnia), declaró a Efe la directora de un coro de niñas bosnias que también participaron en la conmemoración, en la que están presentes muchas organizaciones antifascistas y partidos comunistas o socialistas de la región.

Uno de los recuerdos más vendidos hoy en Kumrovec han sido camisetas con la efigie de Tito con el lema "Desde que no tenemos a Tito, los ladrones se multiplican".

Jovan Vojnovic, presidente de la asociación "Josip Broz Tito", uno de los organizadores del festejo, destacó en su discurso que las cifras confirman esa idea de los buenos viejos tiempos.

"El PIB per capita en Croacia es hoy menor que el de hace 30 años. Es un hecho. El poder adquisitivo del obrero croata es hoy un 27 por ciento más bajo que en 1978", afirmó.

El principal problema en los países de la antigua Yugoslavia es, según Vojnovic, el creciente nacionalismo, el etnocentrismo y el neofascismo.

Josip Broz, hijo de padre croata y madre eslovena, encabezó desde 1937 el Partido Comunista Yugoslavo y se puso en 1941 al frente de la lucha contra la ocupación de la Alemania nazi y sus aliados fascistas en los Balcanes.

Desde el fin de la guerra, en 1945, fue durante 35 años el líder incuestionable de Yugoslavia, a la que transformó en una confederación de seis repúblicas y dos regiones autónomas, bajo un régimen comunista de partido único pero independiente de la Unión Soviética.

Considerado como un "dictador benevolente" en comparación con otros lideres comunistas, Tito rompió en 1948 con Stalin y el bloque soviético, de modo que la antigua Yugoslavia fue el único país comunista fuera del telón de acero y sus ciudadanos disfrutaron de un poco más de libertad que en otras dictaduras socialistas.

Sostuvo una política de "equidistancia" respecto a los bloques soviético y occidental y fue uno de los creadores del Movimiento de países no alineados, junto con el líder indio Jawaharlal Nehru, el indonesio Ahmed Sukarno y el egipcio Gamal Abdel Naser.

Tras su muerte, las tensiones étnicas y políticas entre las distintas repúblicas fueron creciendo hasta que a principios de la década de 1990 comenzaron a estallar las guerras en las que se la Federación se desintegró en las actuales Bosnia-Herzegovina, Croacia, Eslovenia, Macedonia, Montenegro, Serbia y Kosovo. EFE

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