Madrid, 24 may (EFE).- Las emisiones de 15 centrales térmicas españolas provocaron 709 muertes prematuras en 2014 y pérdidas de casi 1.700 millones de euros, siendo la zona noroccidental de la península la más afectada, según datos de un informe sobre la contaminación del carbón presentado hoy en Madrid.

El estudio realizado por el Instituto Internacional de Derecho y Medio Ambiente (IIDMA) recoge además que el carbón ha provocado 459 hospitalizaciones por enfermedades cardiovasculares, respiratorias y cerebrales, 387 casos de bronquitis crónica en adultos y 10.500 episodios de asma en niños, la población más vulnerable.

Estas cifras suben en Europa a 340.000 muertes prematuras en 2015 y la reducción de la esperanza de vida en seis meses.

Según el informe "Un oscuro panorama: los efectos en la salud de las centrales térmicas de carbón en España", hoy en día casi la totalidad de los valores límites de emisión permitidos a una central térmica se sitúan por encima de lo dispuesto en la Directiva europea de Emisiones Industriales.

La directora del Instituto, Ana Barreira, ha informado de que el estudio se ha realizado para abordar la problemática del cambio climático y la transición energética hacia energías más limpias, como recoge el Acuerdo de París de 2015.

Las centrales térmicas contribuyen "significativamente a la emisión de sustancias contaminantes a la atmósfera, lo cual tiene un impacto considerable en la salud humana y el medio ambiente", ha explicado.

Ha añadido que el informe se ha hecho los datos del Registro español de Emisiones y Transferencia de Contaminantes, que detalla las valores de emisión de las centrales térmicas en España, pero con "cierto retraso y no siempre abiertos a la consulta del público sino hasta final de año".

Según Barreira, se han utilizado además simulaciones matemáticas sobre concentración de contaminantes con los que se ha hecho un análisis por provincia y región.

La abogada ambiental del IIDMA, Carlota Ruiz-Bautista, ha manifestado que la zona noroccidental de la península -sobre todo Asturias y Castilla y León-, acumulan las mayores concentraciones de emisiones al estar ubicadas ahí el mayor número de centrales térmicas.

Debido a este factor, la probabilidad de fallecimiento de una persona en Asturias es 6,1 veces más alta que las de un habitante de la Comunidad de Madrid.

Mientras las personas que viven en Castilla y León -sobre todo de las provincias de León y Palencia-, corren un riesgo tres veces más alto en comparación con los habitantes de Extremadura, ha sostenido Ruiz-Bautista.

Se estima que las pérdidas económicas pueden estar entre los 800 y 1.700 millones de euros anuales, derivadas del gasto sanitario y la reducción de la productividad causada por el absentismo laboral.

Según estas estimaciones, la contaminación de las 15 centrales provocan 163.326 días de trabajo perdido y 747.686 días de actividad restringida, es decir cuando una persona no puede llevar a cabo su actividad habitual por mala salud.

Según la abogada del IIDMA las diferentes excepciones que se han permitido durante algunos años ha llevado a que las emisiones actuales estén por encima de los valores establecidos en las directivas europeas.

El ingeniero ambiental del IIDMA, Massimiliano Patierno, ha sostenido que los bajos precios del carbón y la compra de derechos de emisión ha incidido en la permanencia del funcionamiento de las térmicas. EFE