Madrid, 25 ene (EFE).- Anette Cabelli, superviviente de Auschwitz, ha compartido hoy su historia y lo que vivió en el campo de concentración nazi: "Después de lo que vi, ya no tengo miedo a nada", ha dicho en la víspera del Día Europeo en Memoria de las Víctimas del Holocausto que se celebra este viernes.

El encuentro, organizado por el Centro Sefarad de Israel en colaboración con la Comunidad Judía de Madrid, se ha celebrado en el pabellón de los Jardines de Cecilio Rodríguez, en el parque madrileño del Retiro, y hasta él se han acercado decenas de personas para escuchar a Cabelli.

La superviviente tiene 91 años y actualmente vive en Francia. Nació en 1925 en Salónica (Grecia) y con 17 años fue deportada al campo nazi de Auschwitz, en Polonia, donde estuvo dos años. Después fue trasladada al campo de Ravensbrück y desde allí al de Malchow.

Durante el acto, ha relatado los horrores que vivió, como cuando la obligaron a coger el tren que la llevaría al campo de concentración: "El camino hasta Polonia era de cinco días en tren, con unas treinta personas en cada vagón, sin pan ni agua. También había muchos muertos".

Cabelli ha narrado que al llegar al campo separaban a las mujeres y los hombres, así como a las personas que no podían andar, a las personas mayores y a las mujeres con niños pequeños, a los que "ponían una cruz roja" y les subían en unos camiones.

Ha narrado que en un momento la iban a llevar a la cámara de gas para acabar con su vida, pero un nazi la salvó y evitó que esto ocurriese. También ha contado que vio a muchos muertos que "creía que eran troncos de árboles", a los que "los ratones les comían todo lo que tenían".

Esta superviviente también ha relatado que en el campo había muchos médicos, aunque dudaba que todos los fueran, puesto que allí "tenían la oportunidad de practicar con lo que necesitasen" y, en este sentido, ha manifestado que "cogían a mujeres y les sacaban la tripa y hacían experimentos con gemelos y enanos a los que ya veían más".

Cabelli ha explicado que siempre pensó que nunca saldría del campo y ha abogado por escuchar las historias de cada deportado, todas diferentes. "Esto no se puede contar en los libros", ha añadido.

Los organizadores de este acto han indicado que la memoria "es un acto de justicia" y han solicitado recordar el Holocausto, una "atrocidad", para que "no pueda ocurrir en ningún momento ni en ningún lugar".

"Los supervivientes no han trasmitido nunca ni odio ni venganza, sólo su afán por construir su comunidad y los valores del estudio y el esfuerzo", ha señalado Raphael Benatar, miembro de la Comunidad Judía de Madrid. EFE

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