Julio César Rivas

Santiago de Cuba, 3 dic (EFE).- Santiago de Cuba, la cuna revolucionaria de la isla caribeña, se muestra orgullosa de sumar al líder de la Revolución al de próceres cuyos restos descansan en la ciudad del Oriente cubano.

Durante el acto celebrado en la noche de hoy en la Plaza de la Revolución de la ciudad, y al que asistió entre otros el presidente cubano, Raúl Castro, la santiaguera Marta Nelsa Rodríguez dijo estar contenta de que Fidel eligiese su ciudad como lugar de entierro.

Su vecina del Poblado del Caney, María Victoria Lizán "Vicky", asiente con la cabeza.

"El orgullo mas grande del mundo lo recibimos nosotros", explica Rodríguez.

"Vicky" anticipa que la presencia de la tumba de Castro en la ciudad atraerá a multitudes.

"Millones de personas visitarán el cementerio. De todo el mundo. Del rincón más grande del mundo, van a venir a ver sus cenizas. Porque va a estar bello, es una piedra muy preciosa", añadió.

La piedra a la que se refiere "Vicky" es el sepulcro en el que se depositarán las cenizas de Fidel en el cementerio de San Ifigenia de Santiago.

Aunque no hay nada oficial, entre los asistentes al evento de hoy en la Plaza de la Revolución, el último acto público para honrar la memoria del expresidente cubano, se da por hecho que la tumba estará marcada por una gran piedra que fue traída hace pocos días de las montañas.

Francisco Fernández habla con seguridad porque, dice, vio transportar la piedra, "enorme", en un camión que la llevó al cementerio.

"Es oscura, enorme y no está trabajada. Tiene una inscripción pero estaba cubierta", afirma.

La otra especulación es que la tumba de Fidel estará junto al mausoleo de José Martí del cementerio santiaguero en el que también reposan los restos del padre de la nación cubana, Carlos Manuel Céspedes.

Pero la Plaza de la Revolución no estaba para especulaciones esta noche.

Las miles de personas que acudieron a la plaza para participar en el último acto público por la muerte de Castro son una mezcla de militantes, estudiantes de escuelas secundarias, personas de avanzada edad y cubanos de edad media.

Entre la multitud se ven banderas de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Sri Lanka, Francia, China, El Salvador y Uruguay.

Ahmed Beber Abdallah es uno de los que sostienen banderas saharauis. Abdallah explica a Efe que se encuentra en Cuba terminando sus estudios de Medicina.

"No hay palabras para expresar lo que significa el presidente cubano Fidel Castro. No sólo pertenece al pueblo cubano sino también pertenece al pueblo saharaui y a todas las causas justas. Fue, es y será siempre un defensor para las causas justas y nuestro pueblo", dice.

Y añade: "Es como perder a tu propio presidente".

Pero son los miles de estudiantes que han venido a la Plaza de la Revolución los que ponen la nota de color.

Algunos se concentran en círculos para entonar cánticos sobre Fidel y la Revolución. Pero para la mayoría, la reunión de la Plaza de la Revolución es más una oportunidad para el devaneo.

Grupillos de dos, tres o cuatro chicos o chicas en sus uniformes del colegio recorren de arriba y abajo la plaza, antes y durante el acto, "tonteando" con otros jóvenes.

Un adolescente se acerca a un grupo de chicas y le dice a una que su amigo quiere decirle algo.

Ella gira la cabeza, le mira de arriba abajo y le contesta "pero yo no quiero" mientras alrededor suyo otros jóvenes entonan gritos de "¡Fidel, Fidel!". El comandante ha muerto, pero la vida sigue en Cuba. EFE

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