A Coruña, 5 jul (EFE).- El portero Fabricio Agosto se ha despedido hoy del Deportivo emocionado y con lágrimas en los ojos, y ha confirmado su marcha al Besiktas turco, una decisión que ha tomado, según explicó, por motivos deportivos, ya que su nuevo club le permitirá disputar la Liga de Campeones.

El guardameta apenas aguantó diez segundos sin llorar, y las lágrimas le acompañaron durante los casi quince minutos que duró su comparecencia ante los medios de comunicación en el estadio de Riazor, en la que se vio incapaz de responder preguntas por la emoción que sentía.

"Es un hasta luego, no un adiós. Lo he pensado, meditado, y he tomado una decisión que ha sido muy difícil", indicó el portero canario, que ha puesto fin a su segunda etapa en el Deportivo, al que llegó cuando era un adolescente y del que ya había salido a finales de la década pasada tras su debut en Primera División.

"Ha sido una decisión dura para mí, porque esta es mi casa, lo considero así, pero me decidí por la opción del Besiktas porque creo que lo he dado todo aquí, me he vaciado, he dado lo mejor de mí y me apetecía afrontar un nuevo reto", declaró.

Fabricio apuntó que el Besiktas le ofrece la posibilidad de "poder cumplir un sueño, el de disputar la 'Champions'".

"Ha pesado mucho el aspecto deportivo, porque aquí es muy difícil y tengo que buscarlo fuera. El Besiktas creo que es el club adecuado, un gran club, una gran ciudad, una nueva experiencia y es un reto. Creo que es el momento oportuno y la decisión acertada decir hasta luego", señaló.

El portero explicó que "por eso" no ha aceptado la propuesta de renovación del Deportivo, equipo para el que ha tenido palabras de agradecimiento.

En su emocionada despedida, el canario se acordó de los "cuerpos técnicos" que pasaron por el equipo gallego en los últimos años, sus compañeros, el preparador de porteros, los empleados de la ciudad deportiva de Abegondo, el personal del club, utileros, fisioterapeutas, readaptadores y servicios médicos.

Su gratitud empezó por el presidente, Tino Fernández, y el resto de los directivos del equipo coruñés: "Tienen un mérito descomunal, encontraron el club hecho escombros y lo están levantando ladrillo a ladrillo".

De la plantilla se acordó, especialmente, de su "hermano mayor", Manuel Pablo García, el capitán del equipo, que a sus 40 años tiene "la ilusión de un niño".

Por eso espera que continúe "al menos un año más" como futbolista, algo que debe decidir de forma consensuada con el club y el cuerpo técnico.

El portero reconoció no haber "tenido sensación más grande de alegría y euforia" que con el ascenso a Primera división en la temporada 2013-14.

"Ha sido lo más grande y jamás podré olvidarlo", indicó el jugador canario, que agradeció su segunda etapa en el conjunto coruñés.

"Para mí ha sido muy importante volver a casa, he dado todo lo que tenía y creo que no puedo tener mejor despedida. Me he quitado esa espinita que tenía de haberme ido cuando era muy joven y haber cambiado esa perspectiva que tenían del anterior Fabricio", dijo.

El guardameta, que la temporada pasada no tuvo minutos en partidos oficiales por una lesión de rodilla, también tuvo palabras de agradecimiento para la afición y los medios de comunicación y aseguró que "desde la distancia" será "un deportivista más". EFE

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