Irene Dalmases

Barcelona, 21 may (EFE).- A pesar de ser conocida por el gran público gracias a su participación en el programa "Hermano Mayor", la psicóloga Sònia Cervantes lleva varios lustros trabajando como terapeuta. Ahora publica su segundo libro, "¿Vives o sobrevives?", donde invita al lector a no acomodarse, a ser crítico y a actuar.

En una entrevista con Efe, bromea con que le ha salido un volumen en el que también desmitifica la figura del psicólogo.

"Ya está bien de que se nos vea como dioses, ya está bien de hablar de cuestiones como la de la falsa felicidad. La felicidad como concepto constante no existe, justamente, lo bueno es que tengamos todos los colorines de la paleta", destaca.

Publicado por Grijalbo, en el libro la barcelonesa reflexiona y pone sobre la mesa lo "antiterapéutico" que es no sentirse bien y ofrece herramientas para "aprender a mandarnos a paseo cuando los pensamientos negativos se apoderan de nosotros".

En este punto, remarca que "nuestro peor enemigo está en nuestras propias cabezas, aunque también es verdad que no hay mejor aliado que nosotros mismos".

Cervantes, que no esconde que conoce de primera mano lo que es una depresión o una situación de ansiedad, asevera que todas las personas deberían "aprender a aceptarse tal como son, con todas las miserias, lo bueno y lo malo, aunque con el compromiso de cambiar lo que no gusta".

La clave para afrontar las situaciones difíciles es la actitud con la que se encaran, aunque admite que "cada uno es libre de optar por vivir o por sobrevivir".

Asimismo, aclara que el término supervivencia en determinadas ocasiones es muy necesario, como cuando se aplica a las personas que sobrevivieron a los campos de concentración nazis, "pero en el día a día no hay que dar valor a ciertos pensamientos, que solo nos perjudican".

Cervantes apuesta por actuar ante las circunstancias difíciles y por no evitarlas, aunque reconoce que por una cuestión educacional se tiende a no hacerlo y también advierte que no hay que quedarse en la negación.

"Uno no puede estar siempre en el 'esto no me puede estar ocurriendo a mi', es un mecanismo que debería durar muy poco, porque quedarse en este estado significa no actuar", añade.

Desvela, sin ir más lejos, que mientras estaba escribiendo este libro falleció alguien muy importante para ella y hubo un momento en el que se veía incapaz de continuar.

"Se me ha ido una parte de mi vida y en dos meses. Reescribí algunos capítulos en pleno proceso de duelo, con las teclas del ordenador mojadas, pero aquí estoy. Pedí una moratoria a la editorial para que me dieran otro mes. Esto es la vida", apunta.

Por otra parte, critica que en las sociedades occidentales cada vez se busca "mostrar la mejor cara" porque "no estamos cómodos ante el dolor, cerramos los ojos".

A su juicio: "utilizamos el cerebro mal. Nos comemos la sopa con tenedor, cuando el cerebro es un órgano hecho para solucionar problemas, pero vivimos en una sociedad 'hiperreflexiva', en un lugar que yo llamo 'Ysilandia', donde nos preocupamos por cosas que nunca ocurrirán, sufriendo inútilmente, porque creemos que cuando llegue esa no realidad estaremos preparados".

Además, es una sociedad "que vive de la 'necesititis', todo lo necesitamos y al momento, es una sociedad mal educada, lo que no quiere decir enferma".

Partidaria del "vive aquí y ahora", Sònia Cervantes no se deja vencer por el pesimismo. "Lo bueno es que cada vez hay más gente que toma conciencia de que si no cuida bien su mente será su cuerpo el que empezará a gritar", concluye. EFE

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