Viena, 17 may (EFE).- Christian Kern, un ejecutivo pragmático y centrista, fue elegido hoy para liderar el partido socialdemócrata austríaco y asumir la jefatura del Gobierno, ocho días después de la inesperada renuncia de Werner Faymann por las críticas internas ante el avance de la ultraderecha nacionalista.

Kern, de 50 años, es desde 2010 responsable de la empresa estatal de ferrocarriles, la ÖBB, de la que se responsabilizó en "números rojos" y que hoy presenta beneficios netos.

La esperanza que ahora depositan en él los socialdemócratas es que gestione igual de bien al hundido partido gobernante, cuyo candidato a la jefatura del Estado sacó poco más del 11 por ciento de los votos en la primera vuelta de las elecciones presidenciales del 24 de abril.

La debacle en esos comicios, en los que arrasó el candidato del ultranacionalista FPÖ, fue la gota que colmó el vaso tras 16 derrotas en elecciones regionales y municipales, y llevó finalmente a la dimisión de Faymann el pasado día 9.

Kern, de 50 años, tiene ahora el difícil desafío de reorientar y unir al dividido SPÖ, cuya popularidad, junto a la de su socio en el Gobierno, el conservador Partido Popular (ÖVP), no para de caer ante el empuje de los ultras.

Precisamente, una de las incógnitas es ver si cambiará la estrategia de sus antecesores de rechazar cualquier posible pacto de gobierno con el FPÖ, al que todos los sondeos dan la mayor intención de voto.

Ese partido, cuyo candidato a la presidencia, Norbert Hofer, parte como favorito en la definitiva segunda ronda del 22 de mayo, está acaparando la mayor parte del voto de los descontentos con el gobierno de la llamada gran coalición.

Kern es visto como un hombre ajeno al aparato del partido y un gestor eficiente, pragmático y con capacidad de unir los valores socialdemócratas con una política económica más empresarial.

Es justo esa condición de centrista la que menos gusta al ala izquierda del partido y a los sindicatos. Por contra, muchos de los barones regionales le han mostrado desde el primer momento su apoyo.

Como presidente de los ferrocarriles austríacos se destacó, además de por sanear la empresa, por la eficiente y poco burocrática gestión del transporte de refugiados el año pasado.

Fue el máximo responsable de coordinar el traslado de decenas de miles de personas que llegaban a diario a las estaciones de trenes del país, huyendo de los conflictos armados en Oriente Medio y en busca de asilo en el norte de Europa.

Nacido el 4 de enero de 1966 en un barrio de trabajadores en Viena como hijo de un electricista y una secretaria, quien será el duodécimo canciller federal comenzó su carrera profesional como periodista económico.

Entró en política en 1991, con puestos de asistente de un secretario de Estado y luego fue portavoz del grupo socialdemócrata en el Congreso.

En 1997 se alejó de la política y trabajó con éxito al frente del consorcio energético Verbund, la principal compañía de generación hidroeléctrica de Austria.

Quienes lo conocen dicen que es ambicioso, perseverante, elocuente y seguro de sí mismo, mientras que sus detractores le achacan falta de experiencia política.

Reinhold Mitterlehner, líder de los populares austríacos y vicecanciller, se ha referido a él como un "gestor muy cualificado" cuya presencia en el Gobierno puede ser muy positiva.

Este visto bueno por parte de los conservadores, socios de los socialdemócratas en la coalición en el poder, parece asegurar la continuidad del gobierno y evita el adelanto de las elecciones, previstas para 2018.

Doctorado en ciencias de la comunicación, deportista y fan del club de fútbol Austria Wien, Kern está casado en segundas nupcias con la empresaria Eveline Steinberger-Kern con la que tiene una hija, y además tiene tres hijos de su primer matrimonio. EFE