Madrid, 2 may (EFE).- Caracas huele a carburante bajo una capa de "mugre y vergüenza". Ese es el punto de partida del escritor y periodista Doménico Chiappe en su libro "Largo viaje inmóvil", en el que traza un retrato sentimental y crítico de la sociedad venezolana "desde la voz de los que viven allí".

Episodios independientes pero que forman en su conjunto un coherente fresco de los últimos veinte años de la compleja Venezuela, dividida entre los que apoyan el régimen de Hugo Chávez y Nicoás Maduro.

Nacido en Perú pero criado en Venezuela, Chiappe trabajó en medios como la revista Primicia los diarios El Nacional y TalCual, dirigido por Teodoro Petkoff, antes de trasladarse a Madrid en 2002.

Y con "Largo viaje inmóvil" (recién editado por Círculo de Tiza) ha vuelto sentimentalmente al país en el que creció para mostrar la realidad de Venezuela, pero sin moralizar.

Un libro que cuenta la evolución del país a través de retratos de gente de todo tipo: César Herrero, un enterrador; Orangel Delfín, un actor arruinado que acabó sus días en un albergue; el banquero Nelson Mezerhane o el ministro de Justicia e Interior Ignacio Arcaya en su último día en el cargo -en febrero de 2000-.

Cada pequeño capítulo es una historia en sí misma y contadas en diferentes estilos, rozando incluso el thriller en el que cuenta un asesinato a través de los relatos de diversos testigos.

Pequeños textos que le sirven para contar el problema de desabastecimiento de alimentos, la creciente violenta, la falta de libertad, el silencioso aguante de los ciudadanos, la cultura de las misses de belleza venezolanas o el 'apagón informativo' -"Una mitad del país no tiene más voz que la del rumor propagado en las esquinas y en Twitter", afirma Chiappe-.

Y entre todos los relatos que componen el libro hay uno que sobresale por encima del resto y que además es el que da el título a la obra.

En "Largo viaje inmóvil", Chiappe traza con precisión y un cierto tono costumbrista el duelo popular en las calles de Caracas tras el fallecimiento, el 5 de marzo de 2013, del presidente Hugo Chávez.

"Mientras aguarda para ver el cuerpo, la gente muestra un sentimiento de pérdida que parece real y auténtico. Pero nadie llora", describe el escritor.

Y Chiappe se pregunta: "Cuando el modo de supervivencia de una mayoría, y el más fácil, se basa en la dádiva gubernamental, ¿cuán real es el dolor y la lealtad incondicional que expresan quienes se benefician de las políticas sociales que no generan empleo?". EFE