Jose Oliva

Barcelona, 19 mar (EFE).- Cerrada la trilogía de su inspector Héctor Salgado, el escritor barcelonés Toni Hill cambia de género con su nueva novela, "Los ángeles de hielo", un viaje gótico a principios del siglo XX de la mano de Freud, Joseph Roth y Wilkie Collins, ha explicado el autor.

Toni Hill (Barcelona, 1966) publicó en 2011 su primera novela, "El verano de los juguetes muertos", que fue un éxito instantáneo de crítica y ventas, y cuyos derechos fueron vendidos a casi una veintena de países; y a la que siguieron "Los buenos suicidas" (2012) y "Los amantes de Hiroshima" (2014), todas protagonizadas por Héctor Salgado, una serie de la que ha vendido 300.000 ejemplares.

En una entrevista concedida a Efe, Hill confiesa que "ha sido divertido este cambio", que ya tenía claro cuando estaba terminando "Los amantes de Hiroshima".

El protagonista de "Los ángeles de hielo" (Grijalbo/Rosa dels Vents) es el psiquiatra Frederic Mayol, seguidor de las teorías psicoanalíticas, que deja atrás una vida cómoda en la esplendorosa Viena y la traumática participación en la Primera Guerra Mundial que sigue asolando Europa.

Mayol se instala en el sanatorio de un tranquilo pueblo pesquero cercano a Barcelona, pero en la clínica subyace un siniestro pasado de siete años atrás, cuando el edificio albergaba un prestigioso internado para jovencitas de buena familia que cerró sus puertas después de un trágico incendio.

"Me gusta mucho ese período de principios del siglo XX", se justifica el autor por la ambientación de la novela, en la que ha cambiado el tono de escritura respecto a sus novelas negras anteriores, puesto que "me he tenido que meter en cabeza de una mujer de 1900 que nada tiene que ver con Héctor Salgado".

Más allá del trabajo de documentación, Hill se siente "fascinado por evocar cómo pensaba la gente de la época, y no tanto por el dato de una batalla concreta, es decir que los personajes parezcan de 1900 y no de 2015".

Para Hill, es inevitable hacer una correlación entre "Los ángeles de hielo" y "La ciudad de los prodigios", de Eduardo Mendoza, pues "aunque no se parecen en nada, ahí están los conflictos de las fábricas, los movimientos anarquistas, obreros, pero toda la parte gótica y de intriga psicológica ya no tiene nada que ver".

Para imprimir un ritmo narrativo, el autor alterna sucesivamente lo que sucede en 1916 con lo acontecido en 1906 explicado por las cartas de Águeda, la directora del colegio.

Aunque pueda haber paralelismos con obras recientes de autores como Félix J. Palma o Jordi Llobregat, piensa Hill que su gótico es "más desagradable, más incómodo y perverso".

En el proceso de documentación, no sólo recurrió a las lecturas de la epistolar "La dama de blanco" de Wilkie Collins; Joseph Roth y sus libros ambientados en la época de la Primera Guerra Mundial, o las cartas de Anna Freud, sino que también visitó Viena en tres ocasiones para imbuirse del ambiente y "conseguir que la historia suene verdad, aunque sea mentira".

Como psicólogo de formación, Hill tenía un planteamiento inicial de "hacer una novela sobre la represión en general" y de ahí saltó al psicoanálisis y todos los temas relaciones con la represión sexual, cuestiones que se empezaban a tratar entonces.

Confiesa Hill que "hay una voluntad de escribir una novela femenina, con las reivindicaciones de las mujeres que hace que sea una novela feminista en el término clásico, de reclamar la dignidad y la modernidad".

Hill no se identifica solo con Frederic, pues tiende como autor a "diseminar aspectos míos en muchos personajes, y en el caso de Frederic le concedo un poco la conciencia que tengo de que los idealismos y las grandes teorías por revolucionarias que parezcan a la hora de la verdad tampoco sirven".

A pesar de ser diametralmente opuestos, Salgado y Frederic, asegura su creador, tienen en común que "generan empatía entre los lectores, ambos tienen los pies sobre la tierra, son bastante descreídos del mundo, el segundo algo menos porque es más joven".

Hill no descarta volver dentro de unos años al personaje de Héctor Salgado, pero de momento no entra en los planes de los dos argumentos que tiene en la cabeza: "ninguno de los dos está ambientado en el pasado. Uno va ganando más tiempo mental, pero lo que es seguro es que mi próxima novela estará ambientada en la actualidad". EFE

jo/ce/jlg