Isadora Camargo

Sao Paulo, 20 oct (EFE).- El escritor peruano Santiago Roncagliolo, autor de novelas como "Abril Rojo", galardonada con el premio Alfaguara y el Independent Prize of Foreign Fiction, resaltó hoy que el "humor" sirve de "defensa y refugio" para la sociedad latinoamericana.

Según dijo Rocangliolo en una entrevista con Efe, el hecho de ser latinoamericano y "venir de un mundo infernal" lleva a afrontar los problemas con humor.

Es precisamente ese humor -concretamente el humor negro- el que el escritor, dramaturgo y periodista repasa hoy en Sao Paulo a través de la conferencia "Locuras y Sandeces: el humor en el Quijote", organizada por el instituto Cervantes.

De acuerdo con Rocangliolo, con Don Quijote es posible abordar el humor negro a través de sus ironías y chistes, aunque precisó que el personaje de Miguel de Cervantes no es "tan negro" como él mismo es en sus obras.

A juicio del escritor, de 40 años, el humor es la más fina arma de Cervantes para atacar sin piedad a su sociedad: "Quijote se está burlando de una España que es un imperio gigantesco, pero que tiene pestes y cuya vida cotidiana es un desastre".

En este sentido, Rocangliolo subrayó que el humor es una característica propia de las sociedades que han atravesado dificultades, como la latinoamericana.

"El humor es una manera de defenderse de las cosas terribles que pasan, o sea, no se puede cambiar (la realidad), pero se puede reír como última victoria. Reímos para sobrevivir, para defendernos de la realidad. Reirse es una manera de ser consciente", señaló.

Y añadió: "En un mundo que no tiene ideologías tan claras como había antes, el humor es el último refugio de inteligencia y crítica".

A pesar de vivir en España desde hace más de diez años, Roncagliolo reconoce que en ocasiones ha tenido que "contener" su humor porque percibía que sus bromas no resultaban allí "tan graciosas".

"Los españoles son más conservadores en cuanto al humor, pero nuestra historia es originaria de una comedia, son novelas muy divertidas y es lo que quiero defender", sostuvo.

Roncagliolo admite que siempre quiso ser escritor y que su profesión estuvo, en parte, influencia por el prolongado conflicto entre los gobiernos de turno y el grupo terrorista Sendero Luminoso.

"Crecí en Perú, con bombas y donde te secuestraban en la calle. Entonces, nadie salía de casa (...) Siempre supe que quería ser capaz de hacer disfrutar a las personas cuando estaban encerradas en casa", aseveró.

El misterio, las mentiras, las contradicciones y el miedo también forman parte de su obra, que revela parte de su biografía de infancia, en plena dictadura peruana, cuando su padre, Rafael Roncagliolo, periodista y político, fue perseguido por militares.

"Mi vida es buena. También porque crecí en una vida muy mala cuando era pequeño. Mi padre era perseguido y los militares llamaban por las noches a mi madre diciéndole que sabían donde estaba. Luego tuve muchos miedos y necesidades", recordó.

Cuestionado sobre su cuál es precisamente su mayor miedo, el autor fue enfático en afirmar que es "no poder seguir escribiendo".

"Todas las mañanas continúo diciendo: hoy es el último día más feliz de mi vida", señaló Roncagliolo. EFE