Madrid, 14 oct (EFE).- En España cada año se diagnostica cáncer de mama a 25.000 mujeres de las que a más de la mitad, a 16.000,es necesario extirparles la mama, un proceso tras el que sólo 4.800, el 30 por ciento de ellas, son operadas para la reconstrucción del pecho.

A estos datos, facilitados por la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (Secpre), se suma que de las 4.800 mujeres que se operan, sólo al 40 % (1.920 mujeres) se les efectúa la operación de forma inmediata.

Estos índices tan bajos de reconstrucción y la "preocupante frecuencia con que se realizan de pobre calidad en hospitales que no cuentan con cirujanos plásticos" son denunciadas por Secpre, que aprovecha el Día Mundial del Cáncer de Mama que se conmemora el 19 de octubre para dar a conocer a las pacientes que padecen este cáncer sus derechos en cirugía plástica.

Además, ante los citados datos, la Secpre propone la creación de una vía clínica de cáncer de mama que unifique los protocolos en todos los hospitales y comunidades y que establezca "claramente" la inmediatez de la reconstrucción mamaria tras la mastectomía siempre que esté indicada, así como que ésta sea realizada por un cirujano plástico titulado, sea del propio centro o de otro hospital.

Las pacientes con cáncer de mama sometidas a una mastectomía tienen derecho a la reconstrucción de las mamas extirpadas total o parcialmente, "intervención que no es ni un extra ni un lujo", aseguran.

Tienen derecho, además, a que la operación sea realizada por los médicos capacitados para ello, con titulación especializada en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora.

También deben recibir información exhaustiva y rigurosa sobre las tres opciones existentes tras la mastectomía: la no reconstrucción, la reconstrucción diferida y la reconstrucción inmediata.

La no reconstrucción suele ser una decisión personal o casos en los que los médicos la desestiman por tratarse de tumores avanzados o porque su tratamiento la contraindique.

La reconstrucción diferida se practica en pacientes cuyo caso requiere de técnicas muy complejas de reconstrucción, que aconsejan retrasarla para no alargar en exceso la intervención, o que presentan problemas médicos asociados, como obesidad o hipertensión.

La reconstrucción inmediata es la opción preferible, según estos expertos, ya que, al realizarse en el mismo acto quirúrgico que la mastectomía, obtiene mejores resultados, dado que los tejidos no pierden elasticidad, y unos beneficios psicológicos y de autoestima evidentes, pues las pacientes no se ven en ningún momento con la mama o las mamas extirpadas.

Critican que, pese a ser la opción preferible, la reconstrucción con tejido autólogo es la que menos se realiza en España "por desinformación, carencias de instalaciones y material o inexistencia de Servicio de Cirugía Plástica en el centro hospitalario donde tiene lugar".

Secpre recuerda que cerca del 30 por ciento de las mujeres mastectomizadas padece un linfedema, una patología que puede producirse cuando, junto a las mamas, han tenido que extirparse los ganglios linfáticos situados en las axilas.

El linfedema hace que la linfa deje de circular adecuadamente, se acumule en el tejido graso subcutáneo y provoque la hinchazón crónica de una o varias partes del cuerpo, sobre todo de los brazos.

En este caso los cirujanos deben ocuparse de la prevención y el tratamiento del linfedema, extrayendo ganglios linfáticos sanos de otra parte del cuerpo e implantándolos en las axilas o uniendo vasos linfáticos superficiales con venas subdérmicas para derivar hacia ellas la linfa acumulada.

Recuerdan también que las pacientes tienen derecho, si cuentan con antecedentes de cáncer de mama, a solicitar un estudio genético para detectar posibles mutaciones de los genes BRCA1 y BRCA2 y el consiguiente riesgo de desarrollarlo, así como, en los casos en los que esté indicada, a una mastectomía profiláctica con reconstrucción posterior. EFE