Ana González

París, 6 oct (EFE).- El novelista francés Gilles Legardinier, que ha inundado de optimismo y humor su país con el "best-seller" "Días de perros" no pretende con sus novelas "ganar premios sino hacer reír" a los lectores, aseguró hoy en una entrevista con Efe.

"No quiero transmitir ninguna idea en particular con los libros, no hay un mensaje detrás. Estoy ahí simplemente para distraer (al público), para que disfrute y salga con el corazón más abierto", señaló en un encuentro en París.

"Días de perros" (Planeta), que sale hoy publicada en español, es, en palabras de Legardinier, la historia de un señor mayor que no encuentra su lugar en el mundo y piensa que su vida ha terminado porque su mujer ha muerto, pero que decide romper con su rutina y lanzarse a un futuro incierto como mayordomo en la campiña francesa.

Legardinier comenzó escribiendo "thrillers" como "L'exil des anges" o "Le dernier géant", pero tras seguir el consejo de sus amigos, quienes le consideran una persona "con un gran sentido del humor", viró hacia la comedia con "Mañana lo dejo" o "Días de perros".

El espíritu de cambio es otra característica de esta novela, en la que muchos de sus personajes, asegura "están algo perdidos, como en la vida real", y superan esa confusión "a través de encuentros con otras personas".

La frase de cierre del libro -"Esa noche, a falta de creer en Papá Noel, todos creyeron en la vida. Vivían saboreando esos instantes como si hubieran de ser los últimos, como si fueran los primeros" - es una muestra del optimismo que desprende Legardinier, quien subraya que "la esperanza es la emoción que le ha hecho escribir esta novela".

Legardinier, quien gusta llamar a sus obras "fábulas", recordó que durante las firmas de libros y, en varias ocasiones, algunos lectores le han mostrado su gratitud por el efecto catártico que han ejercido sus novelas sobre ellos.

El quincuagenario autor francés es, como recita el palmarés que el diario "Le Figaro" publica en colaboración con la compañía alemana de investigación de mercados GfK, el cuarto novelista más leído el año pasado en Francia, después de Guillaume Musso, Katherine Pancol y Marc Levy, con 890.800 ejemplares vendidos.

El escritor vive en los suburbios de París con su mujer, y primera lectora, y sus dos hijos.

En la actualidad combina su profesión como novelista con la escritura de informes de prensa y la corrección de guiones, ya que "trabajar como escritor es algo muy solitario y en el cine siempre hay gente", y está adaptando cuatro de sus libros al celuloide.

El autor, a quien no ha cambiado la fama ya que su trabajo en el mundo del cine le ha hecho ver "todas las dimensiones del éxito posibles", apunta que no lee casi nada ni se inspira en otros escritores, porque "¿acaso mirando a alguien enamorarse aprendes a enamorarte?".

La semana pasada se publicó en Francia "Quelqu'un pour qui trembler" (Fleuve Éditions), que, según "Le Figaro", ya ha entrado en la historia de la literatura francesa al haber batido el récord de tirada en el país con 160.000 ejemplares.

El hoy "best-seller", rechazado once veces en sus inicios por diferentes casas editoriales, recuerda la importancia de la comunicación y las relaciones públicas en esta profesión.

Al principio de su carrera creó su marca de identidad decorando las portadas de sus manuscritos con felinos sobre un fondo flúor, pero, según avanza, ya tiene pensados sus próximos ocho libros y "en el próximo, un 'thriller', no habrá ningún gato". EFE

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