Madrid, 29 sep (EFECOM).- Los nuevos dueños del banco de negocios EBN, José Gracia Barba y Santiago Fernández Valbuena, han cerrado hoy la compra de la entidad, participada hasta ahora por BMN, Ibercaja, Unicaja y Ceiss, y se han repartido la presidencia y vicepresidencia del grupo, respectivamente.

Según un comunicado remitido hoy, los dos inversores han firmado la escritura de compra de EBN, tras el visto bueno del BCE a la operación, que fuentes financieras cifran en unos 47 millones de euros, y han nombrado ya al nuevo consejo de administración.

Además de por Gracia Barba, exconsejero de Banco Popular, y Fernández Valbuena, consejero de Telefónica y director general de estrategia de la compañía, el consejo de administración tendrá representantes del mundo bancario, empresarial y político.

Esto se explica porque entran en el máximo órgano de gestión de EBN el exvicepresidente y ex consejero delegado del Banco Pastor Jorge Gost; el expresidente del ICO y exministro socialista de Defensa y Sanidad Julián García Vargas; y el exvicepresidente de Aresbank y exconsejero del Banco Exterior Rafael Gómez Perezagua.

José Luis Alonso será el nuevo secretario del consejo, que ha ratificado la continuidad de Teófilo Jiménez como director general de EBN.

Los dos dueños de la entidad han adquirido EBN a partes iguales, pero anuncian desde ya que están abiertos a recolocar hasta un tercio del capital a inversores institucionales, previa autorización del Banco de España y de la CNMV.

El objetivo del nuevo equipo es "potenciar las áreas de banca de inversión, sin entrar en la actividad de banca minorista", añaden.

Con la vista puesta en el interés de los fondos de inversión por España, los antiguos accionistas de EBN encargaron a mediados de octubre de 2013 a Mediobanca la venta de la entidad especializada en banca corporativa y creada en su momento por cinco cajas de ahorros.

En ese momento, el Banco Sabadell también era accionista de la entidad porque había heredado la participación que tenía la CAM tras adjudicársela, mientras que BMN la había recibido por parte de la balear Sa Nostra.

A la hora de poner en venta la entidad, los accionistas pensaron que la operación podría cerrarse con cierta rapidez, sin embargo, la realidad es que el proceso se alargó porque los activos con los que contaba EBN se traspasaron primero a cada uno de los accionistas -algunos inmersos en procesos de fusión- quienes después los adquirieron a precios de mercado.

Al final EBN quedó como una mera plataforma, con ficha bancaria y su propia plantilla, aunque mantiene sus participaciones en EBN Capital, gestora de capital riesgo, y en TDA de titulización de activos. EFECOM