Rosa Díaz

Barcelona, 26 feb (EFE).- La oposición al turismo de los vecinos de algunas zonas, la brecha económica entre barrios y la necesidad de dar impulso a las industrias tecnológicas son algunos de los retos que tendrá que abordar el nuevo consistorio de Barcelona, una ciudad que tiene "una marca potente, pero un modelo desgastado".

Ésta es la conclusión a la que han llegado las periodistas barcelonesas Núria Cuadrado y Marta Monedero, que acaban de editar el libro "El sueño de Barcelona. ¿Una ciudad para vivir o para ver?", elaborado a partir de una decena de entrevistas a personas relevantes de la ciudad, como el exresponsable de Turisme de Barcelona Pere Duran, el actual responsable, Jordi William Carnes, el presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona, Luis Rabell, o el economista Lluís Torrens, entre otros.

En declaraciones a Efe, Marta Monedero ha alertado de los peligros de una localidad como Barcelona, "que está muy bien vista de puertas para afuera y, sin embargo, está habitada por personas que se sienten expulsadas de su ciudad".

En su opinión, "Barcelona tiene que reconstruir urgentemente su modelo y contar con una estrategia consensuada antes de que pase de moda", y "éste es el primer reto del nuevo gobierno municipal".

Un consistorio que deberá nacer a partir del fragmentado mapa político que ha surgido de las elecciones del pasado domingo.

Una fragmentación que, en opinión de Monedero, "no tiene por qué ser negativa", sino que "puede ser incluso positiva, ya que los diferentes sectores y sensibilidades que conforman Barcelona se van a ver obligados a negociar y a buscar soluciones conjuntas".

El turismo es uno de los temas claves. Una actividad que supone el 12 % del PIB de la ciudad y a la que "no podemos renunciar".

Sin embargo, el enfrentamiento entre los vecinos de la Barceloneta y el Ayuntamiento durante el pasado verano demostró que el descontento vecinal ya ha colmado el vaso y sólo necesita una gota para explotar.

Evitarlo está en manos del Consistorio, "pero no sólo de él, porque no se podrá gestionar el turismo correctamente sin la participación, también, de la empresa privada, los vecinos y los diferentes agentes sociales", según las autoras.

De ahí la importancia de "olvidar intereses personales y partidistas" y "trabajar conjuntamente por una ciudad con futuro".

Barcelona no puede confiarse al monocultivo del turismo, un sector con mucha competencia y muy sensible a los vaivenes del mercado, por eso el libro analiza la situación de otros ámbitos económicos.

En este sentido, el libro recuerda que Cataluña, con el 1,5 % de la población de la Unión Europea, produce el 2,9 % de su producción científica, en centros como el Parc Científic de Barcelona.

Por su parte, el Parc de Recerca Biomèdica de Barcelona está dando oportunidades al talento autóctono y atrayendo talento foráneo gracias a su apuesta por la investigación clínica, un sector en el que Barcelona tiene solera debido a una tradición hospitalaria sólida.

No obstante, este sector también tiene carencias porque "nuestras empresas no tienen los fondos necesarios para hacerse con las patentes", según Jordi William Carnes.

Otro sector que necesita un impulso son las 'startups', es decir, las empresas con gran capacidad de crecimiento y menos de cinco años de vida, que están naciendo en el emergente barrio del 22@.

Pero "el sector tecnológico se concentra en París, Amsterdam y Londres -según el economista Lluís Torrens-, y nos está costando posicionarnos, pese a que la fundación de la Mobile World Capital trabaja para dejar un legado a la ciudad".

Barcelona ha crecido a fuerza de acontecimientos históricos como las diferentes exposiciones universales y los Juegos Olímpicos del 92, pero el último ejemplo en esta línea, el Fórum de las Culturas, no obtuvo los resultados deseados, de manera que, según las autoras, tiene que buscar otro modelos de crecimiento "continuado y bien planificado" y no puede permitirse perder el tren. EFE