Barcelona, 26 may (EFE).- El catedrático y escritor Román Gubern, que fue amigo durante más de 50 años de Vicente Aranda, ha señalado hoy que el director barcelonés será recordado como el "cineasta de las pasiones", un hombre autodidacta, procedente de una familia obrera, "inteligente y culto, de ideología libertaria".

En declaraciones a Efe, Gubern ha rememorado que conoció a Aranda por medio de Luis Goytisolo y que gracias al carné que obtuvo él de la Asociación Sindical de Directores y Realizadores Españoles de Cinematografía (ASDERG), presidida en aquel momento por Juan Antonio Bardem, pudo Aranda dirigir la película "Brillante porvenir", en 1965.

En esa filmación, "hicimos una codirección ficticia, porque, de facto, quien se encargó de dirigir esta película de cine realista, cuyo final fue cambiado por la censura, perdiendo el filme todo el sentido ideológico que tenía, fue él".

Entre los guionistas de esa película, además de Gubern y el propio Aranda, se encontraba un joven Ricardo Bofill, que firmó como Ricardo Levi.

Después de este proyecto, Aranda, según ha recordado Gubern, apostó por "Fata Morgana", una película totalmente diferente, que fue el origen de la Escuela de Barcelona, junto a autores como Pere Portabella, José María Nunes, Joaquím Jordà, Jacinto Esteva, Jaime Camino o Gonzalo Suárez.

En este recordatorio, el profesor Gubern no ha obviado tampoco que dos de los temas que más le interesaron al fallecido director fueron la sexualidad y el erotismo, además de la posguerra española, adaptando para el celuloide varias novelas sobre esta época.

Asimismo, no ha querido olvidar que a principios de los años ochenta, "el entonces director general de cine de la Generalitat, Miquel Porter i Moix, vetó la película que el primer jurado de los premios de cine de esta institución había propuesto, 'Asesinato en el Comité Central', de Aranda, porque dijo que estaba rodada en castellano".

El jurado del premio, entre los que se encontraba él y otros autores, como Jaime Camino, dimitió.

Este hecho, según Gubern, fue uno de los motivos que llevó a Vicente Aranda a Madrid, puesto "que él, que era castellanohablante, como tantos hijos de familias obreras, se sintió incómodo, rechazado". EFE