Madrid, 27 ene (EFE).- Cada año en España entre 5.000 y 10.000 personas padecen intoxicación por monóxido de carbono (CO), lo que provoca una media de 125 muertes, sobre todo en invierno por el uso de hornos, estufas de gas, calentadores y chimeneas de leña que funcionan mal o que son utilizados en espacios mal ventilados.

El monóxido de carbono es un gas tóxico, inodoro e incoloro que se produce por la combustión incompleta de los hidrocarburos y su inhalación puede ser muy nociva para la salud, ha advertido en un comunicado la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ).

De hecho, la intoxicación que se produce al respirar este gas puede provocar manifestaciones clínicas que van desde una sintomatología inespecífica hasta muerte.

La exposición prolongada aunque sea a bajos niveles de CO puede tener efectos adversos, especialmente cardiovasculares y neurológicos.

No obstante, según la Separ, a pesar del daño que puede causar este tipo de intoxicación, se estima que hay un elevado porcentaje de infradiagnóstico, ya que las concentraciones bajas pero repetidas de este gas pasan inadvertidas y van aumentando los niveles de carboxihemoglobina hasta producir una intoxicación crónica.

Según el estudio "Niveles elevados de carboxihemoglobina: fuente de exposición a monóxido de carbono", publicado en la revista Archivos de Bronconeumlogía, el mayor riesgo se encuentra en los domicilios, ya que un 56 % de los individuos incluidos en la investigación permanecían la mayor parte del día en sus casas.

Asimismo, las fuentes de exposición más referida fueron las emisiones de chimeneas, hornos de aceite y la quema de gas o leña para calentar el domicilio.

"Teniendo en cuenta que las principales fuentes de exposición podrían estar en los domicilios particulares es necesario aunar esfuerzos parta diseñar un protocolo de educación y prevención para informar sobre este riesgo a la población", señala Herminia Buchelli, neumóloga de la Separ y autora del estudio.

Además, según esta doctora, la evaluación sistemática de los aparatos de combustión y medidas periódicas de los niveles de CO en los ambientes laborales y domésticos "pueden ser acciones fundamentales para los individuos en riesgo". EFE