Madrid, 23 dic (EFE).- Cerca de 2.000 voluntarios del Teléfono de la Esperanza atenderán durante estos días las llamadas de personas en situación de crisis o soledad, que se hacen sentir especialmente en la Navidad.

Según datos de esta organización, el 5 por ciento de los españoles pasa por un proceso de duelo reciente y las fechas navideñas intensifican esas sensaciones de ausencia, el denominado "síndrome de la silla vacía".

Teléfono de la Esperanza recuerda que muchas personas experimentan una gran disonancia entre los estímulos exteriores (festejos, reuniones familiares, cenas de empresa, compras, regalos), que trasmiten que "debemos estar alegres", y las emociones internas, que conducen a "la melancolía y la nostalgia".

"Es en esta época, de cenas familiares y fiestas, cuando más presentes se hacen las ausencias. Nunca se está preparado para la muerte de un ser querido. Sobre todo la primera Navidad tras una pérdida afectiva, es frecuente que una catarata de emociones se desencadene con la visión de una silla vacía", agrega en una nota de prensa.

El Teléfono de la Esperanza indica que el duelo, en sí mismo, no es una patología, sino que supone un proceso de adaptación a la nueva situación pero algunas veces el proceso no cursa de manera sana.

De hecho, una de cada seis personas que pierde a un ser querido desarrolla una depresión al año siguiente, según un estudio de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria.

El llanto, la rabia o la melancolía forman parte del proceso de curación de las heridas, y son normales, según esta organización, que agrega que el problema surge cuando estas emociones internas entran en conflicto con el ambiente festivo de estos días.

En el pasado, cuando era más habitual un modelo familiar extensivo, prosigue, "la familia realizaba una función amortiguadora frente a los 'golpes de la vida' y de contención de las crisis vitales. Sin embargo, en la actualidad, en muchos casos, el individuo en crisis se siente muy solo".

En estas situaciones, aconseja este servicio de ayuda, lo más recomendable es evitar el abuso de fármacos, ansiolíticos y antidepresivos. "En ningún caso es sano anestesiar los sentimientos. Por el contrario, lo más positivo es exteriorizar las emociones y compartirlas", concluye. EFE