Bangkok, 9 jun (EFE).- El Ejército de Birmania (Myanmar) ha utilizado la tortura, los trabajos forzados y abusos sexuales contra civiles de la minoría kachin en las zonas del conflicto en el norte y noreste del país, denunció hoy la ONG Fortify Rights.

En un informe de 71 páginas titulado "Pensé que me matarían", la organización especializada en Birmania se refiere a estos abusos como "crímenes de guerra y contra la humanidad" cometidos por soldados y policías en los estados Kachin y Shan.

"Las autoridades han torturado a civiles kachin con tácticas brutales e inhumanas, y los responsables de esos crímenes han actuado con completa impunidad durante tres años", afirmó en un comunicado Matthew Smith, director ejecutivo de Fortify Rights.

"El Gobierno debe cumplir con su deber y parar estos crímenes para garantizar que no queden impunes", agregó.

El informe contiene 78 entrevistas a víctimas, testigos, familiares y activistas realizadas tanto en territorio controlado por la guerrilla del Ejército de Independencia Kachin como por el Ejército birmano.

Los supervivientes entrevistados relatan prolongadas sesiones de interrogatorio, acusados de colaborar con la guerrilla, en las que son golpeados, privados de comida y agua y hasta padecen simulacros de ejecución.

En octubre de 2013, Maru Seng, de 45 años, fue atado por soldados birmanos con un cable en el cuello, las manos y los pies y le negaron alimento y agua, al tiempo que le golpeaban de manera severa.

Intentó escapar en un descuido de sus captores, le dispararon en la cabeza, pero sobrevivió y le siguieron torturando.

"Pensé que me matarían", dijo a los autores del informe, aunque finalmente fue liberado.

Otros civiles de la minoría kachin han denunciado que padecieron abusos sexuales y recibieron amenazas de los soldados, quienes les dijeron que matarían hasta las embarazadas.

"Tun Din", de 30 años, fue torturado y luego obligado a guiar a los militares birmanos por las selvas en la zonas del conflicto en Kachin, según su testimonio recogido por la ONG.

El Ejército birmano y la guerrilla kachin firmaron un alto el fuego en 1994, pero éste se rompió en 2011 cuando retomaron los combates con artillería en torno a una presa construida con financiación china.

Desde entonces, ambas partes han mantenido varias reuniones para negociar la paz, pero los combates no han cesado.

Fortify Rights también expresó su preocupación por las alegaciones de que la guerrilla kachin utiliza a niños soldado, trabajos forzados y minas antipersona en el conflicto contra el Ejército birmano. EFE