Madrid, 20 abr (EFE).- El crecimiento de la población mundial se ha disparado hasta límites "dramáticos e imposibles", según el periodista y escritor Alan Weisman, quien propone una planificación familiar -no obligatoria- con un máximo de dos hijos por pareja y advierte: el mejor anticonceptivo de todos es la educación femenina.

En una entrevista con Efe, Weisman, quien acaba de publicar el libro "La cuenta atrás" (editorial Debate), explica que cada cuatro días y medio nace un millón de personas en el planeta y las estimaciones de la ONU hablan de una población mundial en 2050 de 10.000 millones, cifra que debería estar por debajo de los 7.000.

"La botella está más que llena, somos demasiados (ahora somos 7.000 millones)", señala.

Weisman, quien advierte de que los recursos del planeta son finitos, ha viajado, para elaborar su libro de 600 páginas, durante más de dos años por veinte países, entre ellos China, Irán o Pakistán, un país del tamaño de Texas con 200 millones de personas.

En sus decenas de entrevistas, este periodista ha repetido al menos cuatro preguntas: cuánta gente puede albergar realmente el planeta; hay alguna manera aceptable de convencerles sobre que reducir la población redunda en su propio interés; cuánta biodiversidad se requiere para garantizar nuestra supervivencia y qué economía se diseñará si se consigue menguar y luego estabilizar la población.

Éste probablemente será el siglo que determine cuál es la población humana óptima para la Tierra y, según explica en su libro, ocurrirá de dos maneras: "o bien decidimos gestionar la cantidad de seres humanos y evitamos así una colisión de todas las líneas en el gráfico de la civilización o bien la naturaleza lo hará por nosotros en forma de hambre, sed, caos climático, enfermedades o guerras".

Este periodista asevera que existen fórmulas para evitarlo y constata que una "sorprendente variedad de culturas han encontrado formas no intrusivas de convencer a la gente de que unas familias más pequeñas podrían redundar en su propio interés y en el de su sociedad", por ejemplo Irán, en contra de lo que hizo China con su "coercitiva política" de hijo único o India con las esterilizaciones.

Y es que Irán, añade, llevó a cabo un programa de planificación familiar no obligatorio que le permitió alcanzar su objetivo de reducir la población (lo consiguió antes que China).

Según detalla Weisman, las autoridades trasladaron a la población que podía usar todos los métodos anticonceptivos y a cambio sus ciudadanos debían asistir a clases prematrimoniales, donde, entre otras cosas, aprendían cuánto cuesta mantener a un hijo.

No obstante, según este periodista, la reducción de la población mundial pasa por educar a las mujeres.

"El mejor anticonceptivo de todos es la educación femenina", ya que si una niña estudia pospondrá sus embarazos.

Según el autor de "La cuenta atrás", cuando una mujer pasa de la secundaria tiene un promedio de dos hijos y hay estudios que señalan que si la educación de las mujeres fuera universal, en 2050 la población mundial se reduciría a 6.000 millones.

Para Weisman, si bien hay países que ya han conseguido la tasa de reemplazo -por cada pareja un máximo de dos hijos de media-, queda mucho por hacer, pero, concluye, "hay esperanzas" porque "la tecnología está ahí" y es -la tasa de reemplazo- la mejor y más rápida solución para atajar el problema de la superpoblación y reducir el impacto ambiental. EFE