Magdalena Tsanis

Madrid, 26 mar (EFE).- Se inspira en su propia biografía y se interpreta a sí mismo y a su madre, pero Guillaume Gallienne asegura que "Guillaume y los chicos a la mesa" es más que un ejercicio de terapia: "Para eso ya he pagado una fortuna a psicoanalistas durante años", señala en una entrevista con Efe.

El debut en la dirección de Gallienne se estrena el próximo viernes en España después de conquistar la taquilla francesa -casi tres millones de espectadores- y arrasar en los Premios César, donde venció a "La vida de Adèle", con cinco estatuillas: largometraje, ópera prima, montaje, adaptación y actor protagonista.

Fue, eso sí, en una sesión de terapia, cuando este cómico de 42 años, forjado en las tablas de la Comédie Française, recordó una frase con la que su progenitora les solía llamar a comer a él y a sus hermanos.

"Siempre decía 'Guillaume y los chicos a comer'. Y yo me preguntaba ¿porqué Guillaume y los chicos, si yo era chico también? Pensé que ahí podía haber una explicación a la historia de este joven demasiado pasivo y demasiado educado, y cómo se rebela y se transforma", explica.

En la película vemos cómo ese chico de familia burguesa al que su madre trata de forma claramente distinta, imita cada gesto, pose y manera de hablar de su progenitora. Hace de todo para sentirse una chica, incluso disfrazarse de Sissi a escondidas, para disgusto de su padre.

"Mis hermanos son muy guapos, muy chulos, y mi padre fue un hombre muy deportista. Así que yo me dije, 'hombre no puedo ser en esta familia, me voy a acercar a las mujeres'", cuenta con naturalidad el director en una reciente visita a Madrid.

Antes de convertirla en guión cinematográfico, Gallienne hizo una versión teatral de la historia que tuvo un gran éxito y en la que él interpretaba a todos y cada uno de los personajes.

"Paré la obra porque no me gustaba estar solo, y porque llegó un momento en que la hazaña de hacer yo todos los personajes pasaba al frente de la historia, y eso no me gustaba. Había noches en que el publico se reía antes de que yo hiciera nada".

En la gran pantalla le acompañan André Marcon, François Fabian, Nanou García y, con un pequeño papel, Diane Kruger, pero casi todo el peso lo sigue llevando él, auténtico hombre orquesta que asume el guión y la dirección, y actúa como hombre y como mujer, como adolescente y como adulto.

Pero Gallienne no transmite preocupación por esa responsabilidad, ni por el reto que supone tomar la distancia suficiente para contar una historia tan personal.

"Mi mejor amigo dice que lo divertido de mí es que me creo que tomo la distancia adecuada, pero en realidad no la mantengo en absoluto. Y quizá tenga razón", señala entre risas.

Además de una historia de descubrimiento sexual y una comedia sobre la diferencia, "Guillaume y los chicos a la mesa" es una declaración de amor a las mujeres de inspiración almodovariana.

En una de las secuencias que más recuerdan al director manchego y que además es completamente verídica, vemos a Galliene aprendiendo a bailar sevillanas, estilo chica, en La Línea de la Concepción.

"Me encantó 'Mujeres al borde de un ataque de nervios'. Cuando llegué a La Línea pensaba que estaba en esa película y así sentía que todo iba bien, igual que cuando me enviaron a un internado en Inglaterra me dije 'no es duro, no es difícil, estoy en una película de James Ivory'", afirma.

Pendiente aún de estreno en España, Gallienne también es uno de los protagonistas de otro 'taquillazo' francés del 2014, la película sobre Yves Saint Laurent rodada por Jalil Lespert, en la que el actor interpreta a Pierre Bergé, socio y amante del modisto, y que ya supera los diez millones de recaudación.

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