Pedro Pablo G. May.

Madrid, 16 mar (EFE).- Autores, editores, aficionados y lectores a la literatura fantástica tienen una cita obligada cada año en una localidad diferente para asistir a la HispaCon, el Congreso Nacional de Fantasía y Ciencia Ficción que se celebra en España desde 1969 e, ininterrumpidamente, desde 1991.

La HispaCon se desarrolla bajo la supervisión general de la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror (AEFCFT) y, además de la denominación genérica, escoge un nombre específico para cada convención, relacionado con la población que la acoge.

Así, la última celebrada hasta el momento es la QuartumCon, en la localidad valenciana de Quart de Poblet, a mediados de diciembre de 2013.

Ángel Carralero Benito, crítico y editor del "prozine" "Hiperespacio" fue el principal responsable de este congreso, cuya principal peculiaridad fue la falta de tiempo disponible para su organización.

Y es que la designación de esta localidad valenciana como sede no se anunció oficialmente hasta agosto de 2013: apenas cinco meses antes de la fecha prevista para su desarrollo, "cuando lo corriente es contar con al menos un año para prepararlo", según dijo Carralero a Efe.

"Un calendario tan apretado nos obligó a trabajar duramente para conseguir un resultado digno", reconoce, "pero hoy podemos decir que la contribución de Quart de Poblet a la historia de las HispaCones fue excelente".

Los participantes pudieron concurrir a más de treinta conferencias, presentaciones y debates literarios "impecablemente distribuidos" en cuatro salas de dos sedes diferentes durante cuarenta y ocho horas.

La gala de entrega de los Premios Ignotus, otorgados anualmente por la AEFCFT a los mejores autores españoles y extranjeros, y la concesión de un Gabriel, galardón extraordinario por "alguna aportación valiosa" a cualquiera de los géneros fantásticos y que fue concedido a los escritores Juan Miguel Aguilera y Javier Redal, completaron el programa de este año.

Una de las principales razones del éxito de la QuartumCon fue "el potente movimiento asociacionista" en la Comunidad Valenciana, que se volcó a la hora de apoyar a la organización.

Esta región cuenta con autores importantes del género, desde los mismos Aguilera y Redal, hasta Emilio Bueso, Sergio Mars y "nuevos valores" como Salvador Bayarri.

Otra clave para lograr un congreso exitoso radica en ubicarlo en una localidad pequeña, "mejor que en una gran ciudad, porque acaba convirtiéndose en el acontecimiento local y es más sencillo conseguir ayudas y patrocinios", razona.

Y, por supuesto, contar con invitados de interés: escritores y cineastas conocidos, como George R.R. Martin, Orson Scott Card, Terry Pratchett o Guillermo del Toro, algunos de los autores que han frecuentado las convenciones de años precedentes.

Las premuras de tiempo de la QuartumCon impidieron la presencia de "estrellas" internacionales, pero a cambio llegaron destacados autores nacionales como Rafael Marín, Carlo Frabetti o Sofía Rhei.

También estuvo presente Luis Vigil, escritor, traductor, crítico y director editorial, que impulsó desde mediados de los años sesenta del siglo XX las revistas "Anticipación" y "Nueva Dimensión".

"Nueva Dimensión" está considerada como la publicación más influyente en la historia de la ciencia ficción española pero "ya no hay revistas como ésa y nunca más las habrá, gracias a Internet", advierte Carralero, quien cree que si alguna vez se consolida un proyecto similar tendrá que ser "por fuerza de carácter digital".

Sobre el futuro de las HispaCones, opina como Rafael Marín, que en uno de los actos de la QuartumCon se preguntó públicamente si merecía la pena seguir organizándolas anualmente y se contestaba que sí, puesto que se trata de "la madre de todas las convenciones del género en nuestro país y siempre debe haber una."

De momento, la continuidad está asegurada para los próximos dos años: la HispaCon de 2014 se celebrará en diciembre en la localidad de Montcada i Reixach (Barcelona) y la de 2015, en Granada.

"Ya estamos al habla con los responsables de Cataluña porque es fundamental que haya una continuidad entre una convención y otra", concluye Carralero. EFE