Fernando Pérez.

León 27 oct (EFE).- El púgil leonés Jonathan Rodríguez, de 30 años, es el pionero en España del Chess Boxing (ajedrez más boxeo), una modalidad que tiene tan solo diez años de vida, pese a lo cual cuenta con muchos adeptos, sobre todo en el norte de Europa y en los países de la antigua Unión Soviética.

Rodríguez es el único representante español que acudirá, el próximo 28 de noviembre, al Izvestia Hall de Moscú (Rusia), donde se disputarán dos campeonatos del mundo y un Europeo de esta original modalidad surgida en 2003.

El Chess Boxing conjuga ambos deportes, se disputa en un cuadrilátero y comienza con una partida de ajedrez de cuatro minutos a la que sigue un asalto de tres y así, sucesivamente, con descansos de un minuto para cambiar la indumentaria, hasta llegar a los once asaltos, si antes uno de los dos contendientes no ha derribado en la lona a su rival o aplicado un jaque mate.

En caso de llegar al final de los once asaltos y partidas -siempre que no se superen los doce minutos disponibles- de un enfrentamiento, serán los jueces quienes determinen el vencedor y, si aún así continuara la igualdad, ganará quien haya iniciado la partida de ajedrez con piezas negras, al entenderse que parte en inferioridad con su rival en esta disciplina.

Las circunstancias personales condujeron a Jonathan Rodríguez, casi de la mano, para que pudiera conocer el Chess Boxing. Su formación ajedrecística en la infancia, cuando se inició en el tablero al encontrar en su hermano Héctor Óscar -un notable jugador- el espejo, le permitió llegar a competir en categorías inferiores, aunque él prefiera describirse como "un aficionado al tablero de casa", ha declarado hoy a Efe.

Tras practicar otros deportes como el atletismo, Jonathan Rodríguez comenzó con el boxeo a los 17 años, tras la estela de los grandes púgiles leoneses con palmarés ilustre como Roberto Castañón, campeón de Europa y dos veces aspirante al título mundial en los años ochenta, y más recientemente el excampeón del mundo Jorge Mata o el campeón de España Héctor Moreira.

No tardó en despuntar en el campo aficionado en la categoría de Medios, logrando subir al podio en el Nacional de 2008 (bronce) y 2009 (plata), hasta llegar al campo profesional donde la falta de veladas le ha permitido tan solo disputar una pelea con derrota.

Quizá éste también fuera el motivo de que se inclinara a "probar nuevas experiencias", cuando hace cuatro años promotores de Chess Boxing que intentaban popularizar en España esta disciplina, tras conocer sus antecedentes en ambos deportes, le invitaron a participar en una experiencia en la Plaza Mayor de Salamanca.

Sin embargo, el elevado desembolso necesario para acudir a este tipo de pruebas a nivel internacional interrumpió su carrera hasta que le han ido llegando contratos profesionales para veladas como la que recientemente disputó en el Centro de Alto Rendimiento y Tecnificación de Berlín (Alemania), donde derrotó a dos de los actuales campeones mundiales David Pfeifer y Frank Stoldt.

Para el púgil del León Gym, discípulo de Alfredo Arrojo, la mayor dificultad del Chess Boxing se encuentra en "saber conjugar la fuerza con la estrategia e inteligencia, que son básicos en ambos deportes, por lo que no se puede decir que sean contrapuestos en todos los sentidos, ni mucho menos", ha dicho.

"Trata de cambiar los estereotipos de que el ajedrecista es una persona sedentaria y que no se mueve de un sillón, y de que el boxeador es una persona sin cerebro amante únicamente de los golpes, cuando tan solo son tópicos", ha asegurado.

Sin embargo, él no esconde que sus preferencias se inclinan por la práctica del boxeo, que es su "verdadera raíz", aunque dada la dificultad para disputar peleas, "no hay que renunciar a cualquier otra posibilidad", ha reconocido.

En Moscú buscará su primer gran éxito internacional, aquel que espera que le abra las puertas de poderse labrar una carrera en este original deporte que ya cuenta con un organismo mundial que lo regula, el WCBO (World Chess Boxing Organization), que aglutina a delegaciones de diecisiete países tan dispares como Estados Unidos, India, Japón, Inglaterra, Alemania, Rusia o Canadá, con miles de practicantes. EFE

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