Roberto Cubero.

Bilbao, 23 oct (EFE).- El director bilbaíno Ernesto del Río ha presentado hoy su película "Umezurtzak" (Los huérfanos), en la que habla del perdón y de la grieta entre una víctima de ETA y el terrorista que asesinó a su padre.

Del Río ha presentado este filme en la IV Muestra de Cine hacia la Convivencia, que se celebra en Bilbao, la ciudad que sirve de escenario a la acción, ambientada en 2012, a los pocos meses del anuncio del cese de la actividad armada por parte de ETA.

Se trata de un telefilme rodado en euskera, realizado para la televisión vasca ETB, que no se estrenará en salas comerciales, aunque sí se va a presentar en festivales.

Con guión del escritor Juan Bas, la historia se centra en realidad en el amor entre dos adolescentes problemáticos: uno, el hijo de un etarra reinsertado, que vive en el barrio obrero de Olabeaga, y la otra, una hija de clase media alta, vecina de una jueza.

Las circunstancias de los dos adolescentes llevan a conocerse a la jueza y al etarra, el hombre que 17 años antes asesinó a su padre de un tiro en la nuca, delante de ella, cuando era adolescente.

Los dos se ven obligados a colaborar para buscar a los adolescentes, formando un cuarteto de personajes solitarios que caen en la orfandad, de ahí el título de la película.

"Es una historia íntima, personal, porque más allá de los discursos políticos, la gente se queda sola", según la ha definido hoy su director.

Ernesto del Río, que siempre ha estado en contra del terrorismo, lo usa como telón de fondo para explorar las relaciones entre los protagonistas: la reacción de la jueza cuando el etarra le pide perdón. "¿De qué me sirve el perdón?", le responde ella.

"Me sirve a mí", le replica el etarra, aunque a continuación admite: "Siempre seré culpable".

Pero no hay "moralina" en la película, ha destacado su director. Como dice la protagonista jueza en la pantalla: "La grieta entre nosotros siempre será demasiado grande".

Se trata más bien de reflejar las circunstancias personales de víctimas y terroristas.

En la rueda de prensa posterior, Ernesto del Río ha comentado que la película apuesta por los jóvenes, que tienen "la llave del futuro" del País Vasco.

"Nuestras generaciones tienen demasiadas adherencias. Tendremos que convivir si queremos compartir el mismo territorio", recomienda.

Los dos actores principales, Itziar Atienza, en el papel de jueza, y Patxi Telleria, en el etarra, han destacado que sus papeles son deliberadamente concisos, con muchos primeros planos que muestran la emoción contenida de sus rostros.

De hecho, Telleria compone un papel de un etarra "inexpresivo, al que la vida le ha quitado el color". "Parece fácil, pero tenía la dificultad de no convertirlo en un peñazo", ha comentado el actor.

Junto a ello, dos adolescentes, dos debutantes, Jurgen Murua y Amaia Iraundegi, cuya historia sirve a Del Río para realizar unos retratos de clase, "más emparentados con el cine de la transición, más conectados con la realidad, con las películas ochenteras de Eloy de la Iglesia".

Al final, se muestra una ciudad, Bilbao, y unos personajes en transición, que intentan recomponer su vida. La película acaba con la última mirada de la jueza, escéptica e irónica, un "así es la vida", como ha dicho hoy su director. EFE