Nancho Novo, tras la gran boda de 'Sueños de libertad': "Me encantaría que Damián volviera a sacar su lado más oscuro"
El personaje del patriarca de la familia De la Reina ha pasado por el altar en el capítulo de este miércoles de la ficción diaria de Antena 3, de la mano de Digna (Ana Fernández)
Nancho Novo y Fernando Andina, en 'Sueños de libertad'. (Atresmedia)
No sería la primera vez que una serie diaria utiliza el reclamo de un gran nombre en su reparto, para matar a su personaje poco tiempo después del comienzo. Sueños de libertad, que se emite entre semana a las 15:45 horas, en Antena 3, ha cambiado las reglas del juego durante sus dos años en emisión, sorprendiendo cada tarde a los fieles espectadores que la han convertido en la ficción más vista de la televisión. Prueba de ello es parte de su elenco regular, formado por grandes nombres de la interpretación.
Nancho Novo, toda una leyenda del cine, el teatro y la televisión, es uno de los veteranos de la serie. Desde el primer episodio, encarna a Damián de la Reina, el patriarca de una familia perfumera, a finales de los cincuenta en Toledo. Más de quinientos episodios después, su personaje sigue siendo una de las piezas clave para entender las dinámicas de poder en la popular colonia.
En el capítulo emitido este miércoles, por fin ha alcanzado uno de sus objetivos sentimentales: casarse con Digna (Ana Fernández), y la unión de sus fuerzas podría traer de vuelta la gloria al seno familiar. ¿Conseguirá Damián vengar a su sobrino Gabriel (Oriol Tarrasón), quien le ha despojado de todo lo que poseía? Sobre el futuro de la serie y de su personaje ha hablado el artista coruñés, en exclusiva para El Confi TV.
"Con Ana Fernández sientes trabajas con la historia viva del cine español"
PREGUNTA. Parecía que tu personaje de Damián de la Reina fuese a morir en el primer capítulo, cuando sucede el derrumbe de la fábrica, y aquí estás, más de quinientos capítulos después. ¿Qué crees que tiene esta serie, diferente a otras producciones?
RESPUESTA. Pues, la verdad es que eso nunca se sabe, porque hay veces que la fortuna nos toca y, a veces, no sabemos nosotros ni por qué. Lo que sí podemos saber, es que ponemos todo nuestro amor, toda nuestra entrega. Y no estamos solo los actores, sino también el equipo técnico y artístico, que estamos poniendo todo en el asador para que la serie sea bonita de ver, y sea interesante. Y lo demás es una conjunción de estrellas que hace que las cosas funcionen así. La verdad, yo no me lo esperaba, no creo que nadie se esperase este éxito tan enorme.
P. También ha sabido reinventarse, pese a la marcha de algunos actores.
R. Sí, hay que renovarse siempre para los espectadores. Necesitan novedades, que evolucionen las cosas, y en ese sentido, yo creo que los guionistas y la productora están haciendo un trabajo extraordinario.
P. Tu personaje ha pasado por muchas fases a lo largo de la serie, desde ser casi un villano a las múltiples redimisiones que ha tenido. ¿Cuál ha sido tu Damián favorito hasta la fecha?
R. Tengo muchos, muchos, muchos favoritos, pero el momento que más me gustó fue cuando maté a don Pedro [Juanjo Puigcorbé]. Fue un momento impactante, con todos los truenos de fondo, y yo confesándome las miserias.
También te diré que ha habido momentos muy bonitos, pero por decirte algo que añoro, he hecho, son mis escenas con mi hijo Jesús [Alain Hernández]. Teníamos muchísima sintonía y me encantaba rodar con él. Recuerdo la escena cuando fuimos a desenterrar un cadáver. La serie está llena de momentos épicos. Yo no era un personaje villano, nunca llegué a serlo. Lo que pasa es que intentaba ayudar a mi hijo a no convertirse en un villano. Recuerdo las escenas donde llegué a hacerle extorsión a la doctora Borrell [Carolina Lapausa], o a Begoña [Natalia Sánchez]. Son momentos en los que los directores me decían: “Tú no eres malo, no te comportes como un villano”.
P. Es cierto que de un tiempo a esta parte estamos viendo un Damián con mucha más luz.
R. Me están blanqueando bastante los guionistas, cosa que agradezco. Y ahora, pues también estaría bien que la vida me empujara a cometer alguna cosilla mala, y tal. No estaría mal. A ver si ocurre.
P. De momento, Damián ha alcanzado un objetivo sentimental. ¿Cómo fue rodar esa boda tan esperada por los espectadores?
R. Fue un momento muy esperado por todo el mundo. Fue en un exterior, en un sitio muy bonito, y una cosa muy íntima. Acabamos tarde, y ya no recuerdo si hacía frío o calor. Algo indiferente no era. Siempre que hacemos estas secuencias en exteriores, o solemos pasar mucho calor, o solemos pasar mucho frío. Y como no había invitados, fue mucho más ágil, porque hemos hecho otras bodas que son mucho más penosas, porque hay muchísimos invitados, mucha figuración. Y al hacer esto en la intimidad, fue bastante livianito, la verdad.
P. ¿Cómo es el trabajo con Ana Fernández y esas secuencias que siempre están cargadas de emoción?
R. Es maravilloso rodar con ella. Yo la conocía desde que éramos muy jovencitos, trabajamos juntos en Túnez, haciendo una miniserie italiana. Y no había podido volver a coincidir con ella, así que ha sido un reencuentro maravilloso. Aparte de que es una mujer fantástica, sientes que estás trabajando con la historia viva del cine español, eso es algo muy importante.
P. ¿Cómo cambiará la vida de Digna y de Damián a partir de ahora?
R. No me dejan responder. [Ríe] A Damián le queda el intento de recuperar la perfumera, pero todavía quedan muchas más luchas. Te puedo decir que todavía quedan muchas más pérdidas por parte de mi sobrino Gabriel. Si la cosa está mal, aún nos las puede poner peor. No sé si llegaremos a tomar medidas drásticas, o no.
P ¿Crees que habrá justicia para el personaje?
R. A mí me encantaría que de repente Damián volviera a sacar su colmillo, en su lado más oscuro. Me encantaría. En la vida real hay que ser bueno siempre. La ficción, a veces, es más divertida, porque el villano te hace feliz.
P. Como veterano de la serie, ¿cuál es el nivel de cansancio actual? ¿Te apetece seguir al pie del cañón como patriarca de los De la Reina?
R. Está bien hacer otras cosas, pero a mí me encanta el personaje, me encanta el equipo que formamos, me encanta la serie. Y en cuanto al cansancio, hay un momento en el que ya no es que te canse del personaje, sino que se te agota la mente de estudiar. A lo largo de la temporada pasas por diferentes picos, y hoy lo comentaba precisamente con Marta Belmonte. Hay temporadas en las que estudiar resulta muy difícil, y por más que te pones, lees y lees la página y dices, “Ya leí dieciocho veces y no he sentido nada de esto”.
Ana Fernández, Daniel Albadalejo y Nancho Novo, en la boda de 'Sueños de libertad'. (Atresmedia)
Estamos en ese momento en el que estudiar es algo que se nos ha convertido en una maratón, en la que uno no pasa el muro. Pero bueno, se estudia y se sacan adelante las cosas. Digamos que es lo más castigado de este trabajo de las diarias. La gente no se imagina el volumen de texto que hay que estudiar diariamente. Yo creo que estudiamos al nivel de un opositor a notarías, con la diferencia de que yo aprendo para un día, y al día siempre me lo olvido y ya está.
P. ¿Cómo imaginas el final de tu personaje en la serie?
[Bromea] Pues mira, yo me lo planteo siendo muy viejecito, sentado en un sillón, rodeado de sus nietas y de sus nietos porque ya han pasado veinticinco temporadas. Y me imagino como Marlon Brando, muriendo con una naranja en la mano.
No, en realidad no me lo he imaginado. Yo espero darle larga vida a esta serie. Ojalá tenga muchas temporadas más, porque la verdad es que lo que pasamos bien, queremos mucho a los personajes, y al final cada uno tiene su forma de tener un trabajo ahí.
No sería la primera vez que una serie diaria utiliza el reclamo de un gran nombre en su reparto, para matar a su personaje poco tiempo después del comienzo. Sueños de libertad, que se emite entre semana a las 15:45 horas, en Antena 3, ha cambiado las reglas del juego durante sus dos años en emisión, sorprendiendo cada tarde a los fieles espectadores que la han convertido en la ficción más vista de la televisión. Prueba de ello es parte de su elenco regular, formado por grandes nombres de la interpretación.