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Crítica de 'Ojo de Halcón' (Disney+): un ocaso hipotecado para el arquero de Marvel
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NUEVA SERIE DE SUPERHÉROES

Crítica de 'Ojo de Halcón' (Disney+): un ocaso hipotecado para el arquero de Marvel

Jeremy Renner vuelve a enfundarse su traje de Vengador en la última serie de superhéroes de la plataforma, ambientada en Navidad y basada en un cómic que dibuja un español

Foto: Clint Barton y Kate Bishop, protagonistas de 'Ojo de Halcón'. (Disney)
Clint Barton y Kate Bishop, protagonistas de 'Ojo de Halcón'. (Disney)

Si ‘Ojo de Halcón’, la nueva serie de Marvel para Disney+, posa antes su mirada sobre un personaje novato en la marca que sobre el viejo conocido de los aficionados, es por algo. La ficción, cuyos dos primeros episodios pueden verse ya bajo demanda, se presenta como una ceremonia de traspaso de carteras. Siguiendo a pies juntillas la estrategia marvelita de sacar lustre en series de televisión a personajes que no pasaban del segundo plano en las megaproducciones cinematográficas, Jeremy Renner se enfunda de nuevo su traje de superhéroe para, aparentemente, cerrar un ciclo.

Como ‘Bruja Escarlata y Visión’ y ‘Falcon y el Soldado de Invierno’, dos de las tres series de imagen real que Marvel Studios ha ido descargando en Disney+ desde el pasado enero, ‘Ojo de Halcón’ es un relato de sanación. El superhéroe arquero del que toma su título, de nombre civil Clint Barton, protagoniza una nueva versión de la complicadísima vuelta a la normalidad del Universo Cinematográfico de Marvel tras el desenlace de ‘Vengadores: Endgame’. Y, de nuevo, como en las otras dos series mencionadas, la aproximación al asunto no es grandilocuente, sino microscópica.

El tono de ‘Ojo de Halcón’ se debate entre lo intimista y lo campechano

Situémonos: es casi Navidad en la Gran Manzana y Barton asiste a un musical con sus tres hijos. El tema de la obra pertenece a ese reino de la autoparodia al que las superfranquicias solo se asoman una vez alcanzada cierta madurez —y los 13 años de Marvel encadenando películas y series acreditan veteranía suficiente—: la batalla que él mismo libró junto a su equipo, los Vengadores, contra los alienígenas en Nueva York en 2012. Azorado por los malos recuerdos, el arquero acaba sacando a su familia del teatro.

placeholder Jeremy Renner como Clint Barton en 'Ojo de Halcón'. (Disney)
Jeremy Renner como Clint Barton en 'Ojo de Halcón'. (Disney)

Nada de lo que la serie plantea en esa estampa —de lo más dramáticamente espeso que se ha visto en el MCU— es baladí. Después de los acontecimientos de las últimas películas, Clint Barton y el resto de justicieros se replantean su utilidad en las sociedades, y la serie hace bien en engarzar ese debate en el primer asalto. Las representaciones carnavalescas de sí mismos colocan además a los superhéroes frente a todo lo que han perdido tras una larga década de escaramuzas. Tampoco pasa en balde el marco de las fiestas, pues la serie, creada por Jonathan Igla y dirigida por Rhys Thomas ('Saturday Night Live') y el dúo de realizadoras Bert & Bertie ('The Great'), emitirá su sexto y último episodio el 22 de diciembre.

A partir de ahí, el tono de lo visto de ‘Ojo de halcón’ por ahora se debate entre lo intimista y lo campechano. Esta conjugación no plantea demasiadas disonancias para el superhéroe ni para la gran novedad de la serie: Kate Bishop, una veinteañera de familia acaudalada y con grandes habilidades gimnásticas que se empeña en hacerle de ayudante a Barton. La serie arranca presentándola a ella —encarnada por Hailee Steinfeld— y con ella tiene que ver la investigación en la que se ve involucrado Barton a pocos días de su primera Navidad en familia en cinco años. Ahí se hace fuerte una capa más superficial de la ficción, común a todo un subgénero de películas de acción navideña donde el gran desafío, además de salvar la ciudad, es llegar a casa en Nochebuena a tiempo de trinchar el pavo.

Pero lo realmente estimulante de la serie está en las cicatrices. Muescas y heridas en el cuerpo, el ánimo y la memoria de personajes que no podían ser intocables para siempre. ‘Ojo de Halcón’, por ejemplo, sugiere que los repetidos golpes, zarandeos y explosiones —simples gajes del oficio heroico—han terminado provocando a Barton una incipiente sordera, que remedia llevando audífonos. Esta idea y muchas otras presentes en la serie las toma el equipo de unos cómics centrados en el personaje que guionizó Matt Fraction e ilustró el dibujante vallisoletano David Aja entre 2012 y 2015. (Propuestas más controvertidas de esas mismas viñetas, como la imagen de Barton aporreando a especuladores inmobiliarios, han quedado fuera de momento.)

placeholder Hailee Steinfeld, la nueva Kate Bishop del universo Marvel. (Disney)
Hailee Steinfeld, la nueva Kate Bishop del universo Marvel. (Disney)

Precisamente, en ‘Ojo de Halcón’ gobierna un aire de tebeo alternativo —menor, desde el punto de vista de las grandes sagas superheroicas— que hace la ficción atractiva y menos presuntuosa que algunas de sus homólogas de la gran pantalla. Su punto de partida es una concepción del justiciero como detective, un sheriff que investiga a escala local, patea su ronda y lidia con camorristas y pandilleros de baja estofa. De todos los potenciales protagonistas enmascarados, ese tipo de encuadre resulta especialmente interesante al aplicarlo a un agente descentralizador de la experiencia norteamericana como Clint Barton, un personaje con deje del Medio Oeste y tradicionalmente cómodo en la categoría de segundón.

Cerrar un ciclo sin abrir

No hay razón, vistos los dos primeros episodios, para esperar de la serie de Disney+ una epopeya con pirotecnia espectacular y cameos insólitos. El foco de sus esfuerzos narrativos debe ser otro: hay todo un ciclo que pretende cerrarse con esta serie a pesar de que nunca se acabó de abrir del todo en las películas. El metraje de Clint Barton en las películas del Universo Cinematográfico de Marvel estaba especialmente poco aprovechado y existen muchos huecos que rellenar antes de enfilar una partitura que suene a despedida. Si el plan de la serie es dotar de cierta solemnidad al relevo generacional que simboliza Kate, llamada a heredar el manto del arquero, la pendiente se hace escarpada y el riesgo de lo banal se acentúa.

Foto: Bad Bunny es una de las incorporaciones de 'Narcos: México'. (Netflix)

Jeremy Renner, como ya descubrió antes Paul Bettany con su cautivador papel en ‘Bruja Escarlata y Visión’, tiene entre manos un personaje de considerable carisma que, en películas tan superpobladas como las de Marvel, nunca había brillado del todo. Sin embargo, su fondo es fértil y rico en matices. El recio vínculo que formaba con la Viuda Negra y el tiempo que pasó bajo el alias de Ronin como asesino de criminales —que apenas tuvo una presentación deslavazada en ‘Vengadores: Endgame’— podrían rellenar por sí solos las seis horas de metraje de la serie.

El prisma crepuscular desde el que se observa a Ojo de Halcón en la serie de Disney+ tiene su solvencia hipotecada a que se consiga o no hacer buenas leyendas de la historia pasada. Así, el rol de esta ficción no parece tanto expandir el universo del personaje como cuestionar cuánto sabemos realmente de él, con el tiempo justo y los minutos contados, antes de un inevitable ocaso.

Si ‘Ojo de Halcón’, la nueva serie de Marvel para Disney+, posa antes su mirada sobre un personaje novato en la marca que sobre el viejo conocido de los aficionados, es por algo. La ficción, cuyos dos primeros episodios pueden verse ya bajo demanda, se presenta como una ceremonia de traspaso de carteras. Siguiendo a pies juntillas la estrategia marvelita de sacar lustre en series de televisión a personajes que no pasaban del segundo plano en las megaproducciones cinematográficas, Jeremy Renner se enfunda de nuevo su traje de superhéroe para, aparentemente, cerrar un ciclo.

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