La segunda ola de la ficción turca ya está aquí: su consolidación en el audiovisual español
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ANÁLISIS

La segunda ola de la ficción turca ya está aquí: su consolidación en el audiovisual español

Javier Pérez Sánchez, profesor en la Universidad Europea, experto en Formatos Audiovisuales, Ficción Televisiva y Nuevas Tendencias en Televisión, analiza este fenómeno

Foto: Cartel de 'Infiel', serie de Antena 3. (Atresmedia)
Cartel de 'Infiel', serie de Antena 3. (Atresmedia)

Javier Pérez Sánchez, profesor en el Grado de Comunicación Audiovisual de la Universidad Europea y director del Máster en Creación y Gestión de Contenidos Audiovisuales Universidad Europea-Mediaset España, analiza para El Confi TV la consolidación de la ficción turca dentro del audiovisual español. Tras el éxito de 'Mujer' y 'Mi hija', la segunda ola de seriales turcos ya está aquí, con 'Inocentes' e 'Infieles' tomando el relevo en el 'prime time' de Antena 3. El experto en Formatos Audiovisuales, Ficción Televisiva y en Nuevas Tendencias en Televisión disecciona el fenómeno turco que parece ha llegado para quedarse a nuestra televisión.

"Las 'soap operas' turcas llevan varios meses cosechando buenos datos de audiencias en los canales de televisión lineal, por lo que no se puede hablar de un nuevo fenómeno audiovisual, sino más bien de su consolidación. Lo que fue una apuesta más que arriesgada al llevar al 'prime time' una serie turca, ha resultado ser todo un éxito de audiencias; un fenómeno extendido no solo a nivel nacional, sino por toda Europa.

Funcionan entre casi todos los grupos de edad, todo el territorio y la mayoría de canales

Que series como 'Mujer' o 'Mi Hija' hayan tenido una buena acogida entre la audiencia no es fruto de la casualidad, ya que se debe principalmente a diferentes factores y aciertos programáticos. La primera causa la encontramos en el propio formato, pues la mayoría de estos productos ficcionales son un híbrido entre los “culebrones” tradicionales o mal llamadas 'telenovelas' (la literalidad del término puede conducir a error, puesto que no son novelas televisadas o adaptadas), y las series típicas de 'prime time'. Su narrativa, guion y diseño de personajes son próximas a los folletines latinoamericanos (culebrones) donde los giros dramáticos, 'cliffhanger' o final de capítulo en suspense son habituales.

placeholder Bahar, la protagonista de la serie 'Mujer'. (Antena 3)
Bahar, la protagonista de la serie 'Mujer'. (Antena 3)

Similar caso ocurre con las curvas de personajes y diseño de los mismos, exagerados o llevados al extremo, muy parecido a las historias clásicas de Disney (malos muy malos y buenos muy buenos e ingenuos). Pero esta narrativa típica de 'culebrón' está acompañada por una estética más cercana a la ficción seriada estándar de máxima audiencia, con grabación en exteriores, decorados hiperrealistas, y un acabado visual de gran calidad, siendo opuesto a lo que tradicionalmente se hacen en este tipo de productos audiovisuales donde abundaban unos pocos decorados interiores, los cuales son claramente identificables como sets de rodajes, que permiten una gran producción de capítulos de una manera eficiente. Esta combinación de hibridar series y culebrones en un solo producto ha conseguido cautivar a multitud de espectadores por tener un acabado de calidad diferenciado, pero al mismo tiempo una historia que engancha con gran facilidad.

Otro factor muy importante por el cual las series turcas han conseguido consolidarse ha sido una casuística programática que ha provocado la tormenta perfecta en la televisión tradicional. Desde 2016 hasta hoy se ha producido una fuga de espectadores de las franjas de edad “adolescente y joven” (13-24) y “adulto joven” (25 a 44 años) a las plataformas OTT ('over the top') o vídeo bajo demanda. Estas franjas no han desaparecido y siguen estando en la televisión, pero en menor medida o de forma más puntual en algunas emisiones. Esta reducción de ciertos perfiles de espectadores ha provocado que las franjas del “grupo ancla” (45-64 años) y mayores de 65 años tengan un mayor peso en los índices de audiencias televisivas, siendo decisivos en el éxito o fracaso de estas emisiones en 'prime time', momento televisivo que habitualmente era más heterogéneo y ahora domina dos franjas.

placeholder Beren Gökyıldız (Öykü), protagonista de 'Mi hija'. (Atresmedia)
Beren Gökyıldız (Öykü), protagonista de 'Mi hija'. (Atresmedia)

Según los datos de la audiometría, el perfil de estos contenidos audiovisuales es principalmente público femenino mayor de 64 años, pero también, aunque en menor medida, el público de cuatro a 12 años (sorprendentemente), y 45-64 años como tercer perfil. Esto indica un consumo en familia de estos productos, cuando en las series tradicionalmente se producía un consumo individualizado o en parejas. Existe un dato llamativo, y es que los contenidos dramáticos turcos de Divinity ('Love is in the air', 'Amor a segunda vista'...) tienen un perfil de espectadores donde su principal público es de la franja de edad 13-24 años, otorgando un éxito global entre la mayoría de las franjas de edad.

Hay que destacar que el consumo de estas series se produce en todo el territorio nacional de forma similar, aunque principalmente entre espectadores que se encuentran en zonas rurales, ciudades pequeñas y medianas, mientras que en las grandes ciudades (más de medio millón de habitantes) es donde hay una menor incidencia de audiencia. Todos estos buenos datos indican que las series turcas están funcionando entre casi todos los grupos de edad, en todo el territorio nacional y en la mayoría de los canales ya sean generalistas o temáticos. Un éxito de audiencia que hasta ahora solo lo conseguían habitualmente las producciones de ficción española en sus emisiones en 'prime time'.

placeholder Imagen de la serie 'Love is in the Air'. (Mediaset)
Imagen de la serie 'Love is in the Air'. (Mediaset)

Otro de los factores, sumados a la génesis del producto y al perfil de la audiencia actual, es el atractivo aspecto visual cercano pero exótico de estos productos. La mayoría de las series turcas poseen una cercanía visual con el público europeo, dado que los actores, escenarios, vehículos y ciudades son fácilmente identificables y similares a los que nos podemos encontrar en cualquier país de Europa.

Este factor facilita una mejor identificación del espectador con la historia que se cuenta y le sumerge en la misma sintiéndola como cercana, al igual que ocurre con las series españolas, y que en cambio no se produce con los "culebrones" latinoamericanos ni con las series norteamericanas. Además, el hecho de doblar las series turcas, con el gran nivel de doblaje de nuestro país, hacen que el escuchar a sus protagonistas con nuestro estilo de castellano, produzca una cercanía mayor en comparación con las series del otro lado del atlántico.

Foto: Una de las protagonistas de 'Mujer'. (Antena 3)

También tenemos en todas las ficciones turcas un toque exótico. A pesar de lo comentado anteriormente, los elementos de atrezo, vestuario o de estética de los personajes producen un contrapunto a lo que tradicionalmente en la televisión occidental estamos acostumbrados a ver, pudiendo resultar muy atractivo y sobre todo poco común para el espectador. La combinación de las historias cercanas fácilmente identificables en nuestro entorno y lo novedoso de ciertas estéticas orientales dan como resultado el cóctel perfecto para conseguir llamar la atención y resultar embaucador para el gran público.

El fenómeno ha traspasado la frontera de la TV tradicional hasta llegar a las plataformas

Por último, para que un producto televisivo triunfe debe llegar en el momento oportuno a la rejilla de televisión. El público europeo estaba deseoso de algo nuevo, y las series turcas han llegado como algo fresco y diferente a nuestras pantallas. Sin embargo, estos fenómenos se producen como olas y siguen la misma tónica que el resto de los productos televisivos, donde nacen; si funcionan se establecen; si triunfan se multiplican (estamos en esta fase); y finalmente se agotan y desaparecen de las parrillas de programación. Este fenómeno de series, y sobre todo de “culebrones”, ya ha pasado en anteriores décadas con la famosa 'Cristal' en TVE, 'Pasión de Gavilanes' y 'Soy Betty, la fea' en Antena 3.

placeholder Los protagonistas de 'Inocentes'. (Antena 3)
Los protagonistas de 'Inocentes'. (Antena 3)

La gran diferencia actual se basa en una maniobra bien enfocada por parte de la industria audiovisual turca, que ha conseguido producir suficientes contenidos como para satisfacer la demanda de un continente entero deseoso de nuevos episodios, sorprender al espectador con una continua renovación de títulos, y ofrecer contenidos rentables para las cadenas de televisión. Este fenómeno ha traspasado la frontera de la televisión lineal tradicional hasta llegar también a las plataformas OTT, donde por ejemplo Amazon ya ha anunciado la creación de un canal exclusivo para este tipo de contenidos.

En definitiva, las series turcas han llegado para quedarse un tiempo, habiéndose ya consolidado como un formato de éxito en las parrillas de la televisión tradicional, por lo que nos debemos de acostumbrar a ver este tipo de productos en las plataformas 'on demand".

Antena 3 Telecinco
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