'Talking Heads' (Movistar+): unos decadentes monólogos marcados por el confinamiento
  1. Televisión
  2. Series TV
CRÍTICA

'Talking Heads' (Movistar+): unos decadentes monólogos marcados por el confinamiento

Esta nueva versión de la serie de la BBC es una gran oportunidad para que los amantes del teatro disfruten de grandes textos, en manos de los mejores actores de la escena británica

placeholder Foto: Imagen promocional de 'Talking Heads'. (Movistar )
Imagen promocional de 'Talking Heads'. (Movistar )

Más de 30 años han tenido que pasar para que la aclamada ficción británica 'Talking Heads' (1988 y 1998) regrese a la BBC. Lo ha hecho versionando 10 de aquellos famosos monólogos estrenados en televisión en 1987 y de cuya adaptación se ha encargado su autor, Alan Bennet, quien también firma los dos capítulos inéditos que completan la serie (episodios 2 y 12).

Los 12 capítulos que componen esta miniserie, de entre 30 y 40 minutos cada uno, fusionan el lenguaje teatral y cinematográfico a través de historias en apariencia cotidianas, pero que esconden, sin embargo, abrumadoras sombras. Movistar+ la ha estrenado en exclusiva en España.

La serie, magníficamente interpretada, se vuelve por momentos tan oscura como algunas de las siniestras historias de sus protagonistas

En medio de la paralización de cientos de rodajes durante la pandemia, salía adelante el minimalista formato de 'Talking Heads'. Reunía las condiciones idóneas para una grabación, sin correr apenas riesgos sanitarios. Tan solo era necesaria una cámara, un actor en un único escenario, o a lo sumo dos, y mucho talento. Sin embargo, el encierro y el infierno vivido durante aquellos meses de confinamiento, inevitablemente también ha dejado huella por fuera y dentro en el resultado final de la serie. Imposible obviar semejante pesadilla.

placeholder 'Talking Heads' (Movistar )
'Talking Heads' (Movistar )

Marcada por la pandemia

La forma y el fondo de 'Talking Heads' están, de un modo u otro, marcados por la pandemia. Los habitáculos y escenarios que envuelven cada monólogo son sobrios, austeros y añejos, mientras que los textos y los personajes que los acompañan, enrevesados, tristes, decadentes y hasta sórdidos. Sus protagonistas, atrapados y exorcizados por la frustración, la paranoia, el fracaso, el desaliento, el miedo, la soledad o la inestabilidad emocional, se desnudan indefensos frente a la cámara. Confiesan desde las más escandalosas carencias afectivas hasta sus más pecaminosos y silenciados secretos.

No resulta fácil adentrarse en los soliloquios que nos regala la serie. Por un lado, ante tamaña miseria, uno siente con frecuencia la necesidad imperiosa de parar y dosificar la intensidad de sus textos. Aunque, por otra parte, también es cierto que digerir monólogos en televisión se las trae. Desde siempre, han sido patrimonio exclusivo del teatro. La conjunción de ambas circunstancias provoca que en más de un episodio uno se despiste, no logre entrar en la trama y opte sin dilación ni perdón, por abandonar la historia. No pasa nada, hay 12 capítulos para elegir y 12 magistrales interpretaciones, en manos de icónicos rostros del cine y la televisión británicos.

placeholder Imagen de 'Talking Heads'. (Movistar+)
Imagen de 'Talking Heads'. (Movistar+)

Nombrarlos a todos sería eterno. Destaca la magistral Kristin Scott Thomas, en el papel de una excéntrica y peculiar propietaria de una tienda de antigüedades; la policía de 'Happy Valley', Sarah Lancashire, que es aquí una madre enamorada de su hijo de 15 años; Jodie Comer, la protagonista de 'Killing Eve', interpreta a una actriz dispuesta a todo por conseguir el papel de su vida; Martin Freeman, inolvidable en 'Fargo', se mete en la piel de un hombre psicótico y literalmente dependiente de su propia madre; o Lesley Manville, una esposa alcohólica de un vicario al que es infiel en cuanto se emborracha. Oscuro panorama el que tienen que ventilar a solas frente a la cámara unos y otros.

placeholder 'Talking Heads' (Movistar )
'Talking Heads' (Movistar )

'Talking Heads' es, sobre todo, una gran oportunidad para los amantes del teatro. El texto y la palabra, imprescindibles encima del escenario, cobran especial fuerza aquí, frente a la cámara. Sus actores, sin recurrir a ningún tipo de parafernalia visual, consiguen ellos solitos trasladar a los telespectadores el potente mensaje que esconde cada uno de sus monólogos. Y eso solo lo hacen los grandes de la escena.

Movistar
El redactor recomienda