ANÁLISIS DE UN CIENTÍFICO ESPAÑOL

'Chernobyl' vista desde Chernóbil: "La serie me produjo angustia y rabia"

El científico español Germán Orizaola "desmantela" la exitosa serie de HBO, después de haber estado cuatro años en la zona estudiando la fauna local

Foto: Germán Orizaola, investigador de la Universidad de Oviedo. (G.O.)
Germán Orizaola, investigador de la Universidad de Oviedo. (G.O.)

Es el fenómeno televisivo del año. Sí, incluso por encima de la última temporada de 'Juego de Tronos'. Es más, parecía que HBO estaba abocada a otra espantada de abonados pero 'Chernobyl' ha salvado los muebles (e incluso los ha sustituido por unos de mayor calidad). Se ha consolidado como la serie mejor valorada de la historia según el prestigioso IMDb: más de 8 millones de espectadores ya la han visto y un 52% lo han hecho a través de las plataformas de streaming donde se emite (récord en el mundo de las series). ¿Hace falta seguir demostrando que 'Chernobyl' es la serie del año?

El verdadero éxito de 'Chernobyl' es que ha reavivado el debate sobre una de las catástrofes más grandes de la historia contemporánea. Y lo ha hecho sin tirar de un aniversario redondo, ya que el accidente ocurrió el 26 de abril de 1986, hace 33 años. Es más, conozco gente que habla de 'Chernobyl' sin haberla visto. Y claro, a uno se le viene una pregunta a la mente: ¿ha distorsionado la ficción lo que ocurrió y ocurre en la llamada "Zona de exclusión"?

Tras el éxito de la serie se ha impulsado el turismo en la central y en la ciudad fantasma de Prípiat

Germán Orizaola es biólogo, investigador de la Universidad de Oviedo y una de las voces más autorizadas en España para hablar de lo que ocurre hoy en día en Chernóbil y en la zona contaminada. Ha estado durante cuatro años allí, investigando los efectos de la radiación en los anfibios, concretamente en la rana de árbol europea. Evidentemente (y no porque se lo hayamos pedido), ha visto la serie y le ha gustado mucho: "Me parece de gran calidad técnica, y muy efectiva desde el punto de vista cinematográfico. Creo que transmite bien el caos y el heroísmo de esas semanas después del accidente".

ATENCIÓN:
Este artículo puede contener altas dosis de spoilers. Si no has visto 'Chernobyl' evita la exposición.

Germán Orizaola en Chernóbil. (G.Orizaola)
Germán Orizaola en Chernóbil. (G.Orizaola)

PREGUNTA: ¿Hasta qué punto has disfrutado de la serie 'Chernobyl' conociendo el lugar de primera mano?

RESPUESTA: A mí la serie, con sus pequeños errores técnicos, me ha gustado mucho. Aunque Chernóbil y, en particular, la naturaleza de la "Zona de exclusión" se parecen poco a cómo se planteaba en aquellos momentos, creo que la serie es fiel precisamente a eso, a la idea que se tenía en 1986-1987 de cómo iba a ser la zona en el futuro, desprovista de vida por centenares o miles de años.

P: En la serie se afirma que "la Zona será inhabitable durante 24.000 años".

R: Como te he dicho, hay bastantes cosas que no son ahora como se pensaban que iban a ser en esos años, pero creo que la serie es fiel al representar la forma de pensar que los técnicos y científicos tenían sobre el futuro de la zona. Hay que tener en cuenta que (afortunadamente) no existían casos similares al de Chernóbil que hubiesen ocurrido antes. Todo era nuevo y todo generaba mucho miedo.

Prípiat es hoy día una ciudad fantasma. (G.O.)
Prípiat es hoy día una ciudad fantasma. (G.O.)

En cuanto a las previsiones, hay que diferenciar el impacto que el accidente tuvo sobre la población humana, tanto a nivel físico como psicológico. Este impacto, en realidad, es difícilmente estimable dado el oscurantismo de los primeros años, y la dificultad actual de asociar algunos trastornos físicos con el accidente. En todo caso, el impacto fue severo, y mucho más grave de lo que podría haber sido si se hubiese actuado más rápidamente, evacuando e informando a la población.

Se decidió sacrificar a los animales abandonados para evitar que se asalvajasen y pudiesen escapar de la zona contaminada

Hoy 33 años después del accidente nuclear grandes áreas de la "Zona de exclusión" mantienen niveles de contaminación radioactiva muy bajos, e incluso en las zonas con mayores niveles de contaminación, esta se presenta muy parcheada y, en todo caso, no evita la presencia de una fauna abundante y diversa.

P: ¿Podría decirse entonces que hoy día Chernóbil es un paraíso natural gracias a la falta de humanos?

Hoy, la naturaleza de Chernóbil es exuberante, con presencia de todos los grandes mamíferos posibles (oso pardo, bisonte europeo, caballo de Przewalski, lince europeo, lobo, alce, castor, nutria...) y más de 200 especies de aves. Pero, además más de 2.000 personas viven en Chernóbil (trabajadores de la central nuclear en tareas de desmantelamiento, descontaminación...). Estas personas trabajan la mayoría en turnos de lunes a jueves, y el resto de la semana abandonan la "Zona de exclusión". De hecho, dentro de la "Zona de exclusión", en la ciudad de Chernóbil, existen dos hostales, dos pequeñas tiendas/supermercado, un bar para locales, y hasta un cajero automático.

La naturaleza se ha adueñado de lugares abandonados como este hospital. (EFE)
La naturaleza se ha adueñado de lugares abandonados como este hospital. (EFE)

P: Los operadores que organizan visitas turísticas a Chernóbil dicen que la radiación hoy no es peligrosa...

R: La radiación en realidad no se nota en casi nada. Sabiendo bastante, se puede detectar que en las zonas más contaminadas predomina el bosque de abedul (bastante resistente a la radiación), y casi ha desaparecido el pino, mucho más sensible. Pero, en realidad, su falta de detectabilidad es una de las características de la radiación. Sin un dosímetro es imposible saber en qué nivel de radiación estamos trabajando exactamente.

P: Volvamos a lo tuyo. ¿De verdad que la fauna no se ha visto afectada ni un poquito por la radiación?

R: Sí que se vio inicialmente muy afectada por la radiación en aquellas zonas que sufrieron un mayor nivel de contaminación, como el famoso "bosque rojo". En otras áreas de la "Zona de exclusión" no hay constancia de que este impacto fuera muy grave. Ha habido estudios posteriores, algo cuestionados por otros científicos, que han registrado efectos negativos de la radiación sobre todo en aves (menor respuesta inmune, alteraciones genéticas, incremento de melanismo, falta de producción de esperma…). No obstante, más y más grupos de investigación (incluido el que yo dirijo en la Universidad de Oviedo) han comenzado a trabajar en la zona, sin detectar efectos de ningún tipo, y constatando la presencia de una fauna muy diversa y abundante a lo largo de toda la "Zona de exclusión".

El sarcófago sobre la central nuclear de Chernóbil. (G. Orizaola)
El sarcófago sobre la central nuclear de Chernóbil. (G. Orizaola)

P: Por lo tanto, la ausencia de humanos ha sido más determinante para la naturaleza que la radiación…

R: Indudablemente. Al evacuar cerca de 300.000 personas, cesar las actividades agrícolas y ganaderas, la caza, el ruido... la fauna se encuentra en una situación extraordinaria para completar sus actividades vitales sin interferencias, lo que siempre es muy beneficioso. De hecho, especies como el oso pardo se han visto en la parte ucraniana de la "Zona de exclusión" por primera vez en cien años, los lobos son siete veces más abundantes dentro que fuera de la zona, los caballos de Przewalski han pasado de una treintena a 150...

P: Pero me estoy acordando del penúltimo capítulo, el de los "exterminadores de animales". ¿Era realmente necesario en aquel momento?

R: En realidad refleja bien lo que ocurrió en la zona, y se basa en algún capítulo del libro "Voces de Chernóbil" de la Premio Nobel bielorrusa, Svetlana Alexievich. Esos animales quedaron abandonados al evacuarse la zona, y se los suponía contaminados, cosa que probablemente no era importante en muchos casos. Se decidió su eliminación para evitar que se ‘asalvajasen’ y pudiesen escapar de la zona. No obstante, esta eliminación no fue total y todavía hoy viven allí varios centenares de perros a los que se ha empezado a esterilizar para controlar su población. Incluso existe una fundación americana que mantiene un programa de adopción de cachorros de perros que nacen hoy en día en Chernóbil.

Un joven, a punto de sacrificar a un perro en 'Chernobyl'. (HBO)
Un joven, a punto de sacrificar a un perro en 'Chernobyl'. (HBO)

P: Escuchándote hablar de lo que es hoy Chernóbil y su "Zona de exclusión", cualquiera diría que la serie te podría impresionar…

R: La serie me dejó sensaciones de angustia por la gente que sufrió el impacto del accidente, sin haber recibido ninguna información al respecto. De rabia por lo bien que refleja el oscurantismo en la toma de decisiones y manejo de la información en un régimen como el soviético, que contribuyeron de hecho a que el accidente ocurriera, y a hacer aún mayor su impacto. También deja sensaciones positivas de heroísmo y entrega, como en el caso de los mineros de cavaron el túnel debajo del reactor para enfriarlo, o de los bomberos que acudieron allí a apagar el incendio y se enfrentaron a las mayores dosis de radiación sin saber prácticamente nada de lo que pasaba.

Vaca que fue sacrificada en la serie 'Chernobyl'. (HBO)
Vaca que fue sacrificada en la serie 'Chernobyl'. (HBO)

P: Pero en este caso la realidad sí que supera a la ficción…

R: Habiendo trabajado allí desde hace cuatro años, me quedo con dos sensaciones. Una es al visitar la ciudad de Prípiat o cualquiera de los muchos pueblos de alrededor, y encontrar no solo casa abandonadas, sino casas y edificios que posteriormente fueron saqueados. Eso muestra algo de lo peor de la condición humana, capaz de saquear cosas como todos los electrodomésticos, que acabarían probablemente en mercados de segunda mano, sin saber nadie de dónde venían realmente.

La naturaleza de Chernóbil es exuberante, con presencia de todos los grandes mamíferos posibles y más de 200 especies de aves

La otra sensación que me queda es la del trabajo de campo. Trabajar en una zona como Chernóbil, sin casi presencia humana es muy inusual, y permite disfrutar de unos paisajes y una fauna realmente únicos. Y el cielo por la noche, sin luces en muchos kilómetros a la redonda, es uno de los cielos más limpios y llenos de estrellas que he visto en muchos años. Es toda una experiencia estar en mitad de la noche metido en una charca buscando los anfibios con los que trabajamos, y mirar al cielo un rato y ver todas esas estrellas. Es realmente fantástico.

Restos de la ciudad de Prípiat. (G.O.)
Restos de la ciudad de Prípiat. (G.O.)

Aunque la crítica, el público y el científico Germán Orizaola coinciden en que 'Chernobyl' es una gran serie, evidentemente no ha gustado a todo el mundo. En Rusia ha sentado como una patada en el culo, y la cadena NTV (en la órbita del Kremlin) ha optado por contraatacar con su propia producción sobre el desastre de 1986.

Estaba claro que la crítica que hace la ficción de HBO al régimen soviético no iba a satisfacer a sus nostálgicos, pero la indignación ha llegado al punto de que el partido Comunistas de Rusia ha pedido abrir "causas penales contra el director, el guionista y el productor ejecutivo de la serie por calumnias públicas", indicaban en un comunicado. ¿Las causas? "Por demonizar al régimen soviético y a su población", rezaba la misiva.

Ejemplar de rana de árbol europea que estudia Germán Orizaola. (G.O.)
Ejemplar de rana de árbol europea que estudia Germán Orizaola. (G.O.)

Está claro que una serie de televisión no puede gustar a todo el mundo, pero lo que ha provocado 'Chernobyl' demuestra que estamos ante un producto que ha traspasado los límites de la pantalla para bien o para mal. Y ya solo por eso merece la pena, por agitar el avispero de las conciencias sobre una catástrofe que permanecía latente en el recuerdo del mundo. A ver quién desmantela ahora esto.

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