Ana Milán ha caminado por la casa madre de los realities donde habita el fracaso pero también el éxito. Carlos Maldonado conoce muy bien una de las dos realidades como ganador de MasterChef 3, aunque en Ex. La vida después también ha reconocido que existen ciertos ingredientes que potencian la victoria y la narrativa televisiva.
El programa de Cuatro ha aunado por primera vez en pantalla a participantes de los principales formatos de telerrealidad de los últimos tiempos y de todas las cadenas. Maldonado es uno de los más respetados cocineros que han pasado por los fogones de Televisión Española, ganando la tercera edición del reconocido talent show y también una estrella Michelín. Ha querido entrar en las tripas de la eterna casa de Gran Hermano en Guadalix de la Sierra para narrar su historia como parte de esta industria.
Además de saborear su nueva realidad donde algunos lo miran por encima del hombro por dedicarse a su profesión tras pasar por televisión, también reconoce que lo entiende. No volvería a participar con el contexto de la sociedad y mundo mediático actual, pero se queda con las grandes enseñanzas y con el cariño que todavía le sigue guardando al formato que comanda Shine Iberia. Eso sí, al igual que muchos de sus excompañeros de programa, también admite que no todo lo que se ve es tal cual pasa.
Durante un momento de su entrevista, el chef aireó detalles que el telespectador no alcanza a ver y que se incorporan a ese cauce de desconfianza que parece empapar últimamente al formato de cocina. A la presentadora le llamó la atención que conviniera con la productora hacer una prueba de exteriores en su propia boda, como así se vendió y emitió a la audiencia. Sin embargo, todo se trataba de un montaje televisivo. Una boda falsa, ya que nunca se casó, camuflada de “una fiesta de amigos” que el programa utilizó como reclamo de cuota de pantalla.
La sorprendente revelación motivó a Milán para ahondar en la trastienda de uno de los programas más longevos y rentables de Torrespaña. Quiso saber si hay o no hay “tongo” a la hora de elegirse al ganador. Carlos no pude ser más conciso: “Es un negocio que funciona con muchos millones de euros detrás y que no puede quedar nada al azar. Habrá gente que lo haga mejor o peor, pero, en cierto modo, debe estar condicionado para que su negocio, 13 años después, siga funcionando”.
Pese a las evidencias, Maldonado ha confesado que en su edición no detectó ninguna de esas famosas trampas de las que hablan otros rostros que han pasado por esas cocinas. “En mi caso no me apagaron nunca el horno, a lo mejor me lo encendieron”, ha expresado, aludiendo al buen camino profesional que pudo continuar después de haber conquistado a Pepe Rodríguez, Jordi Cruz y Samantha Vallejo Nágera.
Ana Milán ha caminado por la casa madre de los realities donde habita el fracaso pero también el éxito. Carlos Maldonado conoce muy bien una de las dos realidades como ganador de MasterChef 3, aunque en Ex. La vida después también ha reconocido que existen ciertos ingredientes que potencian la victoria y la narrativa televisiva.