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La bofetada de Telecinco a la audiencia de 'First Dates': un injusto destierro por su décimo aniversario
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CUPIDO, A DOS VELAS

La bofetada de Telecinco a la audiencia de 'First Dates': un injusto destierro por su décimo aniversario

Adiós a su mítica cita con el público: por primera vez en 10 años, el 'dating show' ha dejado de emitir sus enregas de estreno en versión diaria.

Foto: Carlos Sobera, presentador de 'First Dates' (Telecinco)
Carlos Sobera, presentador de 'First Dates' (Telecinco)

Hay decisiones en televisión que se entienden en el corto plazo, pero que invitan a la reflexión cuando se observan con perspectiva. El reciente movimiento de Telecinco con First Dates pertenece a esa categoría: lógica industrial por un lado, pero discutible desde el punto de vista del respeto al espectador y de la construcción de marca.

El veterano dating show que presenta Carlos Sobera acaba de cumplir diez años convertido en uno de los formatos más reconocibles de Mediaset. Diez años, que se dice pronto, en los que el programa ha logrado algo cada vez más difícil en la televisión actual: crear hábito. Durante casi una década en Cuatro —y también en su reciente etapa en Telecinco—, First Dates ha sido una cita diaria, puntual, reconocible. A las 21:45, el espectador sabía que el restaurante del amor abría sus puertas. Sin sobresaltos. Sin giros bruscos. Sin necesidad de consultar la parrilla. Y ahí radica una de las claves imprescindibles para entender su éxito.

La televisión generalista, pese a la fragmentación y el empuje de las plataformas, sigue funcionando en buena medida por costumbre. Por rutina. Por esa sensación de compañía que se construye a base de repetición y coherencia. Programas como First Dates no solo suman audiencia: estructuran el día televisivo del espectador. Lo fidelizan. Lo convierten en parte de una liturgia cotidiana.

Por eso sorprende —y deja un poso de cierta incomprensión— la decisión de relegar el formato a una única noche semanal bajo la marca First Dates Gourmet, desplazándolo del access prime time diario únicamentete al prime time y al late night de los miércoles. Un cambio que, además, coincide paradójicamente con la celebración de su décimo aniversario.

placeholder Imagen del especial de 'First Dates' por su 10º aniversario- (Telecinco)
Imagen del especial de 'First Dates' por su 10º aniversario- (Telecinco)

El contexto ayuda a entender el movimiento, pero no lo justifica del todo. Hace apenas dos meses, Cuatro apostó por reforzar su access con la tira diaria de Horizonte, tras el crecimiento sostenido del formato de Iker Jiménez y Carmen Porter. Esa decisión empujó a First Dates a Telecinco, donde el dating show cumplió con creces su papel de comodín: mejorar una franja debilitada y estabilizar sus datos en torno al 9% de share. Sin ruido, sin estridencias, pero con solvencia.

Ahora, sin embargo, la cadena vuelve a mover ficha para hacer hueco a La isla de las tentaciones, que ha ocupado el access de lunes a miércoles. Es una apuesta comprensible: su última edición rondó el 11% en esa franja y representa uno de sus pocos formatos capaces de generar conversación masiva. Telecinco busca oxígeno inmediato y lo encuentra en la telerrealidad.

Pero en ese reajuste, First Dates queda convertido, una vez más, en moneda de cambio. Un formato fiable al que se recurre cuando hace falta, pero al que se desplaza sin demasiadas contemplaciones cuando aparece una prioridad mayor. Y eso, aunque no hunda al programa —ni probablemente lo hará—, sí lanza un mensaje delicado al espectador fiel: tu cita diaria ya no es intocable.

'First Dates' tiene recorrido más allá del access, pero eso no significa que deba perder su esencia como tira diaria

Es ahí donde aparece esa sensación de “bofetada” al seguidor más fiel, suave pero perceptible. No tanto para el formato, que ha demostrado ser resistente, sino para el público que lo ha acompañado durante años. Ese espectador que había incorporado First Dates a su rutina diaria y que ahora se encuentra con una única ración semanal, en un horario completamente distinto. ¿Dónde queda ese acompañamiento de fondo, ligero, que se puede seguir de manera intermitente y no requiere de demasiada atención mientras se cena en familia?

La televisión, cuando rompe hábitos, corre riesgos. No siempre inmediatos, pero sí estructurales. Porque el espectador puede adaptarse, sí, pero también puede desengancharse. Y, sobre todo, puede dejar de confiar en la estabilidad de la oferta. ¿Y si sus fieles conectan ahora con otra oferta y crean una nueva rutina televisiva?

placeholder Carlos Sobera, presentador de 'First Dates'. (Telecinco)
Carlos Sobera, presentador de 'First Dates'. (Telecinco)

Paradójicamente, First Dates ha demostrado que también funciona fuera de su zona de confort. Sus recientes especiales en prime time —los miércoles— han cumplido con nota, superando el doble dígito y mejorando claramente los resultados de apuestas previas como Pura sangre. Es decir, el formato tiene recorrido más allá del access, pero eso no significa que deba perder su esencia como tira diaria.

Mientras tanto, Telecinco redobla su apuesta por La isla de las tentaciones, ocupando tres noches semanales y estirando un producto que ya encadena dos ediciones en apenas tres meses, sobrepoblando la programación del canal. Una estrategia que puede ofrecer rédito a corto plazo, pero que no está exenta de desgaste. La sobreexposición, en televisión, suele pagarse caro. Y ese peaje, el reality de Sandra Barneda, ya lo pagó hace un par de temporadas. La urgencia de Telecinco en términos de audiencia pesa más que el precedente, corriendo el riesgo de terminar tropezando sobre la misma piedra.

Foto: Sandra Barneda, en 'La isla de las tentaciones'. (Telecinco)

En este tablero, First Dates se convierte en un daño colateral, pero mucho más lo sufren sus espectadores. Un programa que ha sostenido durante una década la que es, probablemente, la franja más complicada de la televisión en España y que ha sabido envejecer sin perder identidad no se merece ahora ver interrumpida su relación diaria con el espectador, mucho menos justo cuando celebraba su mayor hito, su primera década de éxito.

La buena noticia es que los hábitos, cuando están bien construidos, no desaparecen fácilmente. Es probable que, cuando el formato regrese a su ubicación natural, que lo hará, el público vuelva a sentarse a la mesa como si nada hubiera pasado. Pero eso no debería servir de excusa. Porque si algo ha demostrado la historia de la televisión es que el verdadero éxito no está solo en acertar con los formatos, sino en saber cuidarlos. Y, sobre todo, en respetar a quienes están al otro lado de la pantalla.

Hay decisiones en televisión que se entienden en el corto plazo, pero que invitan a la reflexión cuando se observan con perspectiva. El reciente movimiento de Telecinco con First Dates pertenece a esa categoría: lógica industrial por un lado, pero discutible desde el punto de vista del respeto al espectador y de la construcción de marca.

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