David Díaz se corona rey de 'Saber y ganar' con su último gran hito: "Los nervios iban en aumento, pero estoy muy contento de haberlo logrado"
El joven ha superado, solo y sin comodines, la prueba más difícil del veterano concurso
En un concurso donde la regularidad es la medida del talento y la memoria enciclopédica es casi un requisito de entrada, hay hitos que trascienden lo cotidiano. Lo que ha conseguido David Díaz este fin de semana en Saber y ganar pertenece a esa categoría. No es solo una gran actuación, es historia del formato.
Porque Díaz, ya de por sí uno de los grandes nombres del formato —bicentenario y el concursante que más dinero ha acumulado en su trayectoria— ha añadido ahora una pieza que faltaba en su palmarés: liderar la primera resolución perfecta del temido Doble gran minuto sin usar ni un solo comodín. Un reto que, hasta ahora, nadie había logrado completar.
La escena ya forma parte de la mitología del programa. En la versión de fin de semana, presentada por Rodrigo Vázquez, Díaz asumió toda la responsabilidad en una de las pruebas más exigentes del concurso. Quince respuestas consecutivas, sin error, sin apoyo, sin red. Y, sin embargo, lo que desde fuera parece una exhibición de control absoluto, por dentro fue otra cosa muy distinta.
“Al principio estaba más o menos tranquilo, porque siempre hemos acabado teniendo que pedir algún comodín”, explica Díaz en exclusiva a El Confidencial. Pero a medida que avanzaba la prueba, la percepción cambió: “Según iba evolucionando, sí que es cierto que me iba poniendo un poco más nervioso, porque veía que se podía llegar”.
? Aquí lo tenéis: historia de #SaberyGanar. ¡Qué barbaridad, David! pic.twitter.com/enJ4UYxgmK
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La tensión creció con cada acierto. “Cuando ya iba por la 10, la 11, la 12… los nervios estaban ya a flor de piel”, reconoce. Y eso que no estaba solo: detrás tenía el respaldo de sus compañeros de equipo, un factor que, lejos de aliviar, aumentaba la responsabilidad.
Un hito que se resistía… hasta ahora
El logro tiene más valor si se pone en contexto. No fue un golpe de suerte, sino la culminación de una obsesión compartida: “Ya nos habíamos quedado tres veces con 14. Siempre pensábamos que se nos iba a quedar alguna atravesada”, subraya David
El Doble gran minuto es, probablemente, la prueba más cruel del formato: exige perfección absoluta. No hay margen para el error. Por eso, incluso para concursantes de élite, completar las quince palabras sin fallar ni recurrir a comodines parecía una quimera. Hasta ahora.
“Veíamos que lo habíamos rozado, pero que no lo íbamos a conseguir”, admite. Y, sin embargo, ocurrió. “Tampoco teníamos mucho tiempo para pensar: simplemente celebrarlo, saltar y gritar”, confiesa, recordando cómo se vivió el momento durante las grabaciones, donde todo el equipo del programa celebró la gesta con emoción compartida.
Díaz rehúye del título de "mejor concursante"
Hablar de si David Díaz es el mejor concursante de la historia de Saber y ganar no es una exageración. Es, como mínimo, una discusión legítima. Los datos le avalan: es uno de los seis concursantes bicentenarios de los casi 30 años del formato y el que más dinero ha ganado en el concurso, lo que evidencia que ha dominado la competición sobre sus múltiples "rivales". A eso suma ahora un hito inédito en la versión de fin de semana.
Pero él rebaja cualquier etiqueta. “Las cifras sí que me ponen como el que más dinero ha ganado”, concede, “pero lo de ser el mejor… hay varios concursantes que lo hemos hecho muy bien”. Su modestia contrasta con la evidencia. Porque si algo define su trayectoria no es solo la duración o los premios, sino la sensación de superioridad competitiva: constancia, precisión y una capacidad poco común para rendir bajo presión.
“Somos varios los que estamos a un nivel muy alto”, insiste. Aunque incluso en ese grupo selecto, su nombre sobresale, mucho más ahora que ha logrado un hito que parecía inalcanzable: "Esto sí me pone entre los más destacados, pero somos muchos los que tenemos muy buenas actuaciones detrás".
? ¡Qué pena! Tenemos que despedir a las Milagrosas... ¡Os echaremos de menos! Ha sido un gustazo compartir estos fines de semana con vosotras. ¡Hasta muy pronto!#SaberyGanar pic.twitter.com/1yY8VN3Wsq
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La otra cara: equipo, ambiente y momentos agridulces
La hazaña del domingo también revela otra dimensión menos visible del programa: su carácter colectivo en la edición de fin de semana. “Allí todo es más relajado, más divertido”, explica Díaz. “No tienes la misma presión que en el diario, porque sabes que si fallas, el equipo te respalda”, agrega en este sentido. Ese ambiente fue clave en el momento decisivo. Aunque la prueba la resolviera él solo, la victoria fue compartida. “Muy contento de haberlo conseguido en equipo los tres”, subraya sobre la participación con su tío y su amiga.
Incluso hubo espacio para lo casi mágico. Una integrante del equipo rival había anticipado lo que iba a ocurrir. “Nos dijo que ese día lo íbamos a sacar”, recuerda. Y así fue.
El problema fue el sabor agridulce de su éxito, tras dejar fuera al otro equipo: "Por la dinámica del fin de semana, las grabaciones son más distendidas. Se disfruta muchísimo porque es todo más relajado, hay muy buen rollo, se nota el cambio de presentadores, porque le dan un toque más renovado, más juvenil, algo que lo hace más agradable de grabar. Es muy chulo, el cambio ha sido para bien. Lo estamos disfrutando muchísimo, pero siempre sabe mal dejar fuera a los rivales, despedirse de ellos después del buen ambiente que se crea".
Lo que viene: más nivel, más espectáculo
Lejos de cerrar una etapa —el equipo todavía tiene cuatro fines de semana por delante para alcanzar los 25 máximos que marca el reglamento del programa—, el hito de Díaz llega en un momento en el que Saber y ganar se prepara para subir aún más el nivel competitivo. El concursante avanza que en próximos programas llegarán equipos formados por excelentes participantes, un salto que promete duelos de alto voltaje y que podría redefinir el estándar del formato. “Van a ser programas muy entretenidos”, anticipa, elevando la expetación sobre el formato.
En televisión hay momentos que se anuncian como históricos y luego se diluyen. Este no fue el caso. La advertencia previa de Jordi Hurtado se cumplió al pie de la letra: lo ocurrido marcó un antes y un después. Y en el centro de todo, un concursante que rehúye los titulares grandilocuentes, pero que ya no puede escapar a ellos.
Porque, aunque él insista en compartir mérito, en diluir su figura entre otros grandes nombres, lo cierto es que David Díaz ha hecho algo que nadie había hecho antes. Y lo ha hecho, además, siendo ya el más exitoso en términos económicos. No es solo uno de los mejores. Es, sencillamente, historia viva de Saber y ganar.
En un concurso donde la regularidad es la medida del talento y la memoria enciclopédica es casi un requisito de entrada, hay hitos que trascienden lo cotidiano. Lo que ha conseguido David Díaz este fin de semana en Saber y ganar pertenece a esa categoría. No es solo una gran actuación, es historia del formato.