No hay mayor riesgo en televisión que mirarse al espejo en prime time. Y este miércoles, Ana Milán lo hace por partida doble. La actriz y presentadora vive una de esas jornadas que cualquier profesional conoce bien, y teme: exponerse ante el espectador desde dos formatos muy distintos… y, en cierto modo, enfrentarse a sí misma.
Repite como investigadora en 'Mask Singer'
Por un lado, Antena 3 estrena en horario estelar la quinta temporada de Mask Singer: adivina quién canta, uno de los formatos más sólidos del entretenimiento reciente. El programa regresa tras haber sido líder absoluto en su última edición, con una mecánica renovada, más ritmo y una novedad clave: todas las galas contarán con doble desenmascaramiento.
Arturo Valls repite como maestro de ceremonias en un show que incorpora nuevos rostros al equipo de investigadores —Juan y Medio, Ruth Lorenzo y Boris Izaguirre— junto a una Ana Milán que continúa una temporada más. En este contexto, la intérprete se mueve en el terreno que domina: el espectáculo, la intuición, el juego televisivo y ese punto de ironía que la ha convertido en uno de los perfiles más reconocibles del formato.
Elenco de 'Mask Singer 5'. (Atresmedia)
Y ofrece una nueva entrega de 'Ex. La vida después'
Pero la otra cara de la moneda llega en Cuatro. A las 23:00, Milán ofrece una nueva entrega de Ex. La vida después, un espacio de corte íntimo en el que la presentadora abandona el disfraz —nunca mejor dicho— para adentrarse en conversaciones profundamente personales.
En esta entrega, Ada Colau y Toñi Moreno serán las protagonistas de un programa marcado por la confesión. La exalcaldesa de Barcelona abordará su experiencia personal en torno a la diversidad y su propia sexualidad, mientras que la presentadora andaluza repasará su trayectoria profesional y algunas vivencias desconocidas para el gran público.
Es precisamente ahí donde se produce ese enfrentarse a sí mismo que da sentido al día televisivo de Ana Milán. Porque si en Mask Singer juega a descubrir identidades ocultas, en Ex hace justo lo contrario: despojar a sus invitadas y, en cierto modo, a sí misma, de cualquier máscara emocional.
Ana Milán. (Mediaset España)
Dos registros, dos cadenas, dos formas de entender la televisión en una misma noche. Y en ambas, una misma figura que transita entre el espectáculo y la introspección. Porque si algo demuestra Ana Milán en esta doble cita es que, en televisión, el mayor reto no siempre es adivinar quién canta… sino atreverse a escuchar lo que uno mismo tiene que decir.
No hay mayor riesgo en televisión que mirarse al espejo en prime time. Y este miércoles, Ana Milán lo hace por partida doble. La actriz y presentadora vive una de esas jornadas que cualquier profesional conoce bien, y teme: exponerse ante el espectador desde dos formatos muy distintos… y, en cierto modo, enfrentarse a sí misma.