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Quién es Santiago, el jubilado madrileño que ha irrumpido en 'Pasapalabra' chocándose contra el muro de Javier Alonso: "Estoy asustado"
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NUEVO DUELO EN EL CONCURSO

Quién es Santiago, el jubilado madrileño que ha irrumpido en 'Pasapalabra' chocándose contra el muro de Javier Alonso: "Estoy asustado"

El nuevo concursante se impuso a Neli, la historiadora que llevaba ocho tardes en Antena 3

Foto: Santiago, nuevo concursante de 'Pasapalabra'. (Antena 3)
Santiago, nuevo concursante de 'Pasapalabra'. (Antena 3)

El relevo continúa en Pasapalabra. Apenas un par de meses después del histórico bote que agitó el concurso de la mano de Rosa Rodríguez, el formato de Antena 3 sigue en plena renovación de aspirantes, y el último en aterrizar en el plató ya ha dejado una carta de presentación tan clara como reconocible: Santiago, un jubilado madrileño que ha llegado dispuesto a convertir su nueva etapa vital en una experiencia televisiva.

Su irrupción se produjo este martes, 7 de abril, en uno de los momentos más delicados del programa: la silla azul. Enfrente tenía a Neli, la historiadora gallega que había logrado asentarse durante ocho programas y acumular 3.000 euros. Sin embargo, el duelo se resolvió de forma tan rápida como inesperada. Aunque Santiago fue el primero en fallar, la presión terminó por jugarle una mala pasada a su rival, que encadenó dos errores consecutivos —el definitivo, una palabra tan habitual en el lenguaje tecnológico como “backup”— que certificaron su eliminación.

Así, casi sin tiempo para despedidas, Neli abandonaba el concurso, pero Javier Alonso no dejaba pasar la oportunidad de dedicar unas palabras a la que había sido su compañera durante las últimas semanas: "Es una persona extraordinaria, me lo he pasado genial con ella detrás de cámaras también y tenía mucho conocimiento. Le deseo lo mejor". Una despedida a la que se sumaba Roberto Leal, enviándole un fuerte beso.

Tras ella, el formato daba la bienvenida a un perfil muy distinto. Santiago fue presentado como un “jubilado activo” y “abuelo profesional”, dos etiquetas que él mismo se encargó de reforzar con naturalidad. “Uno deja de trabajar, pero lo que no hay que hacer es quedarse en el sofá. Hay que buscar experiencias cuando se tiene tiempo para hacerlas, y esta es una. He aprovechado para hacer esta locura”, explicó en su carta de presentación, dejando claro que su salto a la televisión responde a una filosofía vital: aprovechar el tiempo y buscar nuevas experiencias.

Fan confeso de Queen y con un tono cercano que conectó desde el primer momento, el madrileño no ocultó los nervios propios del debut. “Pensé que este plató era más grande, como el hemiciclo de las Cortes”, bromeó ante el presentador, antes de reconocer que había llegado con “el ritmo del corazón irregular”. Una sinceridad que se transformó en una mezcla de ilusión y vértigo cuando le tocó enfrentarse al gran reto del programa.

Porque si algo dejó claro su primer día es que la aventura no iba a ser sencilla. Tras superar la Silla azul, Santiago tomó asiento en la mesa central y comenzó a mostrar pinceladas de su personalidad en pruebas como La pista, donde incluso tiró de memoria musical para reivindicar su generación. Pero el verdadero examen llegaba en El rosco, y ahí el nuevo concursante se topó con la realidad del formato.

Delante tenía a uno de los rivales más sólidos de la actualidad: Javier Alonso. El veterano, que justo alcanzaba la treintena de participaciones, volvió a demostrar por qué se ha convertido en un hueso duro de roer: cerró una actuación brillante con 23 aciertos, lanzándose incluso a por el bote, aunque terminó fallando en una de las dos definiciones que le separaban del premio, que roza ya los 350.000 euros.

Ese error abrió una mínima ventana para Santiago, pero la remontada era prácticamente imposible. Con dos fallos ya en su casillero, el debutante necesitaba un milagro que no llegó, porque Javier tiró de veteranía y agotó su tiempo, dejando sin opciones de empate a su nuevo adversario. Su rosco se cerró con 19 aciertos, una cifra meritoria para un primer día, pero insuficiente ante el nivel de su rival.

“Estoy asustado, pero muy bien”, había confesado minutos antes de enfrentarse al rosco. Y esa frase resume perfectamente su estreno: un debut marcado por los nervios, la ilusión y el choque con la exigencia real del concurso. Santiago ya está dentro de Pasapalabra, pero su primer día también le ha dejado claro que, para aspirar al bote, tendrá que medirse —y mucho— con la veteranía de Javier Alonso.

Para ver si logra darle la vuelta a la tortilla habrá que esperar. De momento, le tocará volver a enfrentarse al siempre exigente reto de la Silla azul este miércoles, 8 de abril. Si lo supera, quizá logre plantar cara a Javier, como en su momento hizo Neli en su segunda tarde en el concurso. En cuanto al premio, Santiago dejó bien claro qué haría con él en caso de completar su rosco: "Tengo nietos y, aparte de llevármelos por ahí a algún sitio y de darles un capricho, tienen que estudiar en el futuro y estaría bien tener una bolsa de cara a la universidad. El dinero para eso no me vendría mal", sentenció, ganándose el aplauso de todos los presentes. ¿Habrá llegado Santiago para quedarse?

El relevo continúa en Pasapalabra. Apenas un par de meses después del histórico bote que agitó el concurso de la mano de Rosa Rodríguez, el formato de Antena 3 sigue en plena renovación de aspirantes, y el último en aterrizar en el plató ya ha dejado una carta de presentación tan clara como reconocible: Santiago, un jubilado madrileño que ha llegado dispuesto a convertir su nueva etapa vital en una experiencia televisiva.

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