Arturo Valls ('Mask Singer 5'): "Aprendí a no hundirme cuando el dato de audiencia no es bueno"
El maestro de ceremonias de Antena 3 analiza su idilio con la cadena y el nuevo orden magnético de un jurado que llega dispuesto a revolucionar el firmamento de las máscaras
Arturo Valls, presentador de 'Mask Singer'. (Atresmedia)
Arturo Valls regresa al centro del sistema solar televisivo para capitanear la quinta edición de Mask Singer, consolidado como el gran amuleto de Antena 3. En un ecosistema donde los formatos suelen ser fugaces, el valenciano ha logrado que su carisma actúe como una fuerza de gravedad que mantiene a la audiencia en órbita tras cinco temporadas de éxito ininterrumpido en el prime time. Su figura, sinónimo de una calidez humana que traspasa el objetivo, se erige hoy como el único guardián de una esencia que mezcla el misterio con la comedia más pura.
El presentador recibe a EL CONFI TV con la generosidad de quien domina los tiempos y las energías del medio, analizando un nuevo ciclo marcado por la incorporación de Boris Izaguirre, Ruth Lorenzo y Juan y Medio al equipo de investigadores. Para Arturo Valls, la llegada de estos nuevos perfiles no solo cambia la polaridad del plató, sino que refuerza un formato que este año introduce novedades como el delatador, una herramienta diseñada para que la vibración del misterio no decaiga ante un espectador que ya es experto en detectar el brillo de los famosos.
"Aprendí hace tiempo a que ni eres tan bueno cuando todo el mundo te felicita, ni eres tan malo"
La trayectoria de Valls en la cadena de San Sebastián de los Reyes es la crónica de un idilio incombustible que él mismo define como su "lugar seguro". A pesar de haber renunciado a la rigidez de un contrato de exclusividad para explorar nuevos horizontes y aventuras creativas, el actor y comunicador demuestra que su alineación con Atresmedia sigue siendo total. En esta entrevista, el showman por excelencia se despoja de sus propios disfraces para reflexionar sobre la gestión del ego, la volatilidad de los audímetros y esa capacidad de relativizar el éxito que lo mantiene siempre con los pies en la tierra.
PREGUNTA: Arturo, esta temporada te quedas como el único guardián del formato original tras la salida de 'Los Javis'. ¿Sientes que se ha cerrado un ciclo en el programa o la llegada de perfiles tan potentes como Boris y Juan y Medio ha cambiado la polaridad del plató?
RESPUESTA: Según cómo se mire... se cierra o se abre un ciclo cósmico. Mira 'Los Javis', que eran dos personalidades increíbles y fantásticas, pero Boris y Juan y Medio han venido de alguna manera a conectar con el espectador. En el caso de Juan y Medio, la gente se va a ver muy identificada con él. Esa manera de estar perdido y, de repente, tener una idea de quién es. Hemos visto cómo han ido cogiendo el tranquillo al formato. El caso de Boris Izaguirre, con ese universo que tiene de gente y famosos; cómo se manejaba Ruth Lorenzo, más especialista con temas de la voz para saber si canta o no... Y luego, la experiencia de que ya conocen el formato. Van a dar mucho juego. Juan y Medio y yo hemos conectado en el humor y han venido para quedarse.
La mecánica de investigación es la misma de siempre. Tienen sus pistas y van elaborando teorías, van apostando y especulando quién puede estar debajo de la máscara. Lo que cambia un poco es el tono, porque son investigadores diferentes a los que nos han dejado. Ha sido divertido ver cómo se han ido adaptando y mimetizándose con el formato. Han evolucionado muchísimo.
P: Llevamos cinco ediciones jugando al gato y al ratón. ¿No te da la sensación de que el público se ha vuelto un experto y ya detecta el brillo de los famosos antes de que abran la boca? ¿Qué han introducido este año para que la vibración del misterio no decaiga?
R: Esa curiosidad por saber quién está debajo es la esencia, eso está ahí y no se puede modificar. Se amplifica en cuanto a que hay más pistas, son diferentes, se juega al delatador y eso le da otra emoción… Las máscaras saben que cuanto más se alejen de su persona, mejor. Y cuanto más interactúen y seduzcan, tanto a los telespectadores como a los investigadores, más van a triunfar. Porque aquí no va del que mejor canta, sino del que más encandila al público. Desde el programa se les propone que sean personajes que le dan vida y no sean setas.
P: En este programa todos se esconden. Si hoy tuvieras que quitarte tú la máscara ante la industria, ¿qué parte de Arturo Valls está eclipsada por el personaje cómico que no nos dejas ver?
R: No me creo que me enmascaro mucho. Soy una persona sociable, que le gusta que las personas que tengo a mi alrededor estén a gusto y se lo pasen bien. Y todo esto se traslada a la pantalla y al trabajo, a la labor de presentador. Yo desde pequeño quería que la gente se pasara bien cuando estaba cerca, eso lo aprendí de mi padre: en cuanto la cosa decaía, se ponía una peluca o se disfrazaba. Va en el ADN.
P: Dijiste en su día que tú y Antena 3 sois como una pareja abierta. En este momento de tu carrera, con tantos proyectos de producción propia, ¿sientes que Mask Singer es tu hogar seguro o empiezas a mirar hacia otros horizontes donde no tengas que llevar un disfraz de showman todo el día?
R: Tanto Mask Singer como otros formatos y otras cositas nuevas. Pero, sí, Antena 3 es mi gran amor. La cadena con la que más tiempo he estado ligado y con la que sigo teniendo muy buena relación. Dejé de tener contrato de cadena por querer hacer más cosas y tener otras aventuras por ahí. Pero mi casa y mi lugar seguro es Atresmedia, sin duda.
"Aquí no va del que mejor canta, sino del que más encandila al público"
P: Trabajas en una televisión que vive alineada con los audímetros. ¿Cómo gestionas el ego cuando el dato no acompaña a un formato en el que crees a ciegas? ¿Es más difícil gestionar un fracaso o un éxito inesperado?
R: Aprendí hace tiempo a que ni eres tan bueno cuando todo el mundo te felicita y cuando tienes un dato increíble, ni eres tan malo cuando las cifras no acompañan. Tanto en concursos como en ficción, tienes que estar tranquilo con tu labor. Hay veces que la película o el formato no funciona, pero si tu trabajo está bien hecho y lo has dado todo, ese es el éxito.
También debemos relativizar tanto el éxito como el fracaso. A veces, el dato no es bueno, pero porque tenías un partido de fútbol enfrente o a Paquirrín tirándose del helicóptero, y no entiendes por qué, y no puedes pensar que por eso tu trabajo está mal. Y al revés: cuando dices, menudo dato, pero porque el formato es increíble o la franja era buena. Esto lo aprendí bastante pronto: no hay que creerse el mejor ni hundirse cuando el dato no es bueno.
P: Si hoy te tuvieras que poner tú la máscara (como hiciste en Uruguay), ¿qué etiqueta crees que te pondría la prensa? ¿La del presentador que todo lo hace bien o la del actor que está esperando su momento estelar definitivo fuera de los platós de televisión?
R: Es complicado. ¿Etiquetas? La de la persona más atractiva del mundo, la de le gusta hacer paellas, la de ha tirado a gente por un agujero, la de le gustaba mucho el café o la de ha sido loba [risas]. Me pondría de máscara un tigre, una rana o una alcachofa.
Arturo Valls regresa al centro del sistema solar televisivo para capitanear la quinta edición de Mask Singer, consolidado como el gran amuleto de Antena 3. En un ecosistema donde los formatos suelen ser fugaces, el valenciano ha logrado que su carisma actúe como una fuerza de gravedad que mantiene a la audiencia en órbita tras cinco temporadas de éxito ininterrumpido en el prime time. Su figura, sinónimo de una calidez humana que traspasa el objetivo, se erige hoy como el único guardián de una esencia que mezcla el misterio con la comedia más pura.