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Marina Rivers, la chica fetiche de la TV, se alía ahora con Loles León tras Ana Rosa y Risto, sin descartar 'Supervivientes': "Pasaré de moda"
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Marina Rivers, la chica fetiche de la TV, se alía ahora con Loles León tras Ana Rosa y Risto, sin descartar 'Supervivientes': "Pasaré de moda"

La joven influencer acaba de estrenarse como colaboradora de 'Zero dramas', el nuevo programa de La 2

Foto: Marina Rivers. (Nevalia)
Marina Rivers. (Nevalia)

La creadora de contenido y colaboradora televisiva Marina Rivers afronta una nueva etapa en televisión con el estreno de Zero dramas, el programa de de Loles León en La 2, que esta noche ofrece su segunda entrega. En esta entrevista exclusiva para El Confidencial, que nos ha concedido en Nevalia 2026, el evento invernal de Ron Barceló que ha celebrado su quinta edición en Aramón Formigal-Panticosa, repasa cómo ha sido el arranque del formato.

También recuerda su experiencia junto a Risto Mejide y Ana Rosa Quintana y reflexiona sobre el debate ideológico en televisión, las redes sociales y su futuro profesional, que sigue pasando por terminar siendo abogada.

Pregunta. Acabas de estrenar programa con Loles León. ¿Cómo fue ese primer primer programa?

Respuesta. Ha sido una barbaridad, la verdad. Loles es un auténtico todoterreno. Tiene una energía increíble y una capacidad para manejar el programa que impresiona mucho cuando estás a su lado. Yo también soy un poco mamarracha en el mejor sentido de la palabra, así que hay un punto de mamarrachismo en el programa, de diversión y de tomarse las cosas con humor, pero también hay un punto de batería, de ritmo, que creo que es muy importante para que el formato funcione.

Hablamos de muchas cosas, tocamos muchos temas y se genera un ambiente muy vivo. Para mí está siendo un gusto enorme trabajar con ella. Es muy fuerte compartir espacio con alguien que ha vivido tantísimo en la profesión, porque realmente ha pasado por todas las etapas de la televisión y del espectáculo. Yo, en comparación, acabo prácticamente de empezar. Entonces se crea un tándem muy curioso que, sorprendentemente, funciona muy bien.

Tenemos visiones generacionales muy distintas y eso se nota. A veces nuestras perspectivas se encuentran, otras veces se diferencian mucho, pero al final siempre terminamos alineadas en lo importante. Esa mezcla es precisamente lo que hace que el programa tenga gracia y que el diálogo sea interesante.

placeholder Marina Rivers. (Nevalia)
Marina Rivers. (Nevalia)

P. ¿La conocías antes de empezar a trabajar juntas?

R. La conocía muy poquito. Coincidimos hace bastante tiempo en un piloto que grabamos, pero fue algo muy puntual. No llegamos a tener una relación más allá de aquel momento.

Realmente donde nos hemos conocido de verdad ha sido durante el rodaje del programa. Ha sido ahí cuando hemos tenido tiempo de convivir, de hablar, de entender cómo trabaja cada una y de ir encontrando nuestro propio ritmo en el plató. Además, cuando empiezas un proyecto así, es cuando descubres de verdad cómo es una persona trabajando. En ese sentido ha sido muy fácil porque Loles tiene una manera muy natural de hacer televisión. Tiene muchísimo oficio y eso hace que todo fluya bastante.

"Soy un poco la Watson de Loles, porque ella funciona mucho por intuición y por experiencia"

P. Dices que hay debate en el programa. ¿Cuál es exactamente tu papel?

R. Digo muchas veces que soy un poco la Watson de Loles, porque ella funciona mucho por intuición y por experiencia. Loles no sigue guion de una forma estricta. Ella sabe perfectamente lo que quiere decir y hacia dónde quiere llevar el programa, pero no necesita tener un texto marcado delante.

Entonces mi papel es complementar eso. Yo sí tengo un guion más estructurado y me encargo de aportar datos concretos, contextualizar algunos temas, introducir juegos o dinámicas y ayudar a ordenar un poco los momentos del programa. Ella va construyendo el discurso y yo intervengo para recordar ciertos puntos o para aportar información. A lo mejor le digo: 'Loles, acuérdate de que los datos dicen esto', o introduzco algún elemento para abrir más el debate.

En el fondo soy su mano derecha dentro del formato. Ella lleva la batuta y yo voy apoyando, sumando contenido y ayudando a que todo tenga también una parte más informativa o estructurada.

P. ¿Cómo te llegó el proyecto?

R. Nos llegó a través de Televisión Española. Es un proyecto de La 2 y fue la cadena quien contactó con mi representante para plantearlo. A mí todo lo que tenga que ver con Televisión Española me apetece mucho porque creo que es una casa muy importante dentro del panorama audiovisual español. Cuando me enseñaron el formato y me explicaron un poco la idea, me pareció interesante desde el primer momento.

No me lo pensé demasiado. Me apetecía probar algo nuevo, trabajar en un formato distinto y, además, hacerlo junto a alguien como Loles León. Así que dije que sí.

P. ¿Tuviste que hacer casting?

R. No, en este caso no hubo casting. Supongo que ya me tenían vista de otros trabajos en televisión y en redes, así que directamente me propusieron para el formato. Al final también hay que tener en cuenta que Loles es el centro del programa. Ella es el formato en sí mismo, por así decirlo. Entonces buscaban a alguien que pudiera acompañarla y complementar su forma de trabajar. Creo que pensaron que yo podía encajar bien en ese papel y por eso no fue necesario hacer pruebas.

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Marina Rivers. (Nevalia)

P. También has trabajado con Risto Mejide en Cuatro, ¿cómo recuerdas aquella etapa?

R. Con muchísimo cariño. A mí el programa me encanta y me parece un programón de verdad. Creo que tiene un mérito enorme conseguir reunir a personas con pensamientos muy diferentes y generar debates reales. Muchas veces en televisión se habla de debate pero no se debate de verdad. En ese programa sí ocurre. Van personas muy cualificadas, muy inteligentes y con posturas muy distintas, y eso hace que las conversaciones sean muy ricas.

Estuve muy a gusto trabajando con el equipo. Me sentí muy respetada y muy cómoda. Me encantaría volver en algún momento, porque la experiencia fue muy buena. Pero ahora mismo estoy con muchos proyectos distintos y a veces tienes que elegir dónde poner tu energía.

P. ¿La salida fue una decisión tuya?

R. Sí, en gran parte sí. Tenía muchas cosas encima de la mesa y llegó un momento en el que necesitaba bajar un poco el ritmo. Cuando empiezas a acumular proyectos en televisión, redes, con mis estudios... llega un punto en el que necesitas parar un poco para no saturarte. Así que decidimos alejarnos temporalmente del programa. La idea es que, si en algún momento encaja otra vez, podamos volver a colaborar. Ojalá sea dentro de no mucho.

P. ¿Cómo fue trabajar con él?

R. Muy bien, la verdad. Él y yo discutimos bastante porque pensamos muy diferente en muchas cosas. Tenemos posiciones ideológicas bastante alejadas en algunos temas. Pero precisamente por eso creo que la experiencia fue interesante. El debate era real y eso se notaba. Agradecí mucho que se cuidaran cosas como los turnos de palabra. Soy una persona a la que le cuesta mucho interrumpir a los demás, y en televisión eso a veces es complicado. Pero el programa facilitaba que todos pudiéramos expresarnos con tranquilidad.

"Si en una sociedad no existe discrepancia, no existe pensamiento"

P. También trabajaste con Ana Rosa Quintana. ¿Qué tal fue formar parte de TardeAR?

R. Increíble. Había tenido algunos primeros contactos con la televisión que no habían sido los mejores, en parte por el trato que había recibido. Así que iba con cierta cautela. Pero con Ana Rosa la experiencia fue totalmente diferente. Ella, que además también piensa muy distinto a mí en muchas cosas, me trató siempre con muchísimo cariño.

Estaba pendiente de mí, me preguntaba por los estudios, por los exámenes, por cómo estaba. Siempre encontraba un momento para hablar conmigo cuando iba al programa. En un momento dado dije que era como una abuela y se enfadó muchísimo, así que prefiero decir que es como una madre. Además está estupenda, muchísimo más joven de lo que parece.

Me sentí muy cuidada y muy agradecida por esa experiencia. Eso sí, a nivel de contenido televisivo, reconozco que me gusta más el tipo de debate que se produce en el programa de Risto.

P. Ideológicamente estás lejos de algunas de las personas con las que trabajas, ¿cómo defiendes trabajar con ellas?

R. Para mí es algo normal. De hecho creo que es necesario. Si en una sociedad no existe discrepancia, no existe pensamiento. Mientras una persona no vulnere los derechos humanos de otras personas, creo que se puede hablar con ella, debatir y convivir perfectamente.

Cuando alguien dice cosas que atentan contra la libertad o los derechos de los demás, ahí ya estamos hablando de otra cosa. Pero en la mayoría de los casos lo que hay son diferencias de opinión. Tengo amigos que piensan completamente lo contrario que yo en muchos temas. Discutimos muchísimo, horas y horas, pero nos queremos un montón. Eso también es pluralidad.

La polarización actual, esa idea de no hablar con quien piensa diferente, me parece muy peligrosa. Al final hay que convivir.

placeholder Marina Rivers. (Nevalia)
Marina Rivers. (Nevalia)

P. Estás en televisión, en redes, en formatos de entretenimiento… ¿qué te gustaría hacer ahora?

R. Tengo un problema y es que me apunto a un bombardeo [risas]. Soy una persona muy curiosa y muy abierta a probar cosas nuevas. Si me proponen algo que encaja con lo que me gusta o con lo que quiero hacer en ese momento, normalmente digo que sí. Pero también es verdad que a veces he tenido que rechazar proyectos porque no me daba la vida para todo.

P. ¿Te lanzarías a Supervivientes?

R. Me lo plantearon la edición anterior y es algo que sí me gustaría acabar haciendo. Pero necesito acabar mi carrera y el master. Un reality como Supervivientes implica estar fuera de tu vida durante varios meses. Y no solo es el tiempo que estás allí, sino todo lo que implica antes y después. Si te vas tres meses puedes perder prácticamente un curso académico entero.

Evidentemente es una experiencia que compensa económicamente y que además puede ser muy interesante a nivel personal. Pero mentalmente ahora mismo no me compensaría. Necesito cerrar primero la etapa de los estudios para estar tranquila.

P. ¿Te imaginabas acabar trabajando tanto en televisión?

R. No, en absoluto. Cuando empecé en redes sociales ni siquiera me planteaba dedicarme a algo relacionado con la comunicación. De hecho, durante mucho tiempo pensé que no era un ámbito que me interesara profesionalmente. Siempre había tenido muy claro que quería estudiar Derecho. Desde pequeña me gustaba la idea de poder ayudar a las personas a través de la justicia, de acompañar a alguien en un proceso complicado y de intentar cambiar su realidad.

Pero es verdad que siempre me ha gustado debatir. La idea de argumentar, discutir ideas, intentar convencer… todo eso me parecía muy estimulante. Pensaba que el Derecho era el camino perfecto para canalizar eso. Las redes sociales llegaron casi por casualidad. Empecé a comunicar, a dar mi opinión, a reflexionar sobre temas sociales y políticos… y poco a poco descubrí que también me gustaba mucho ese ámbito. Entonces fue como abrir una puerta nueva que no había considerado antes.

"En redes se gana mucho más dinero que en televisión, sin ninguna duda"

P. ¿Dónde se gana más dinero: en televisión o en redes?

R. En redes sociales, sin ninguna duda. La diferencia es bastante grande. Es verdad que durante muchos años la televisión tenía contratos muy potentes, incluso millonarios para determinadas figuras. Pero el panorama ha cambiado bastante en los últimos tiempos.

Hoy en día las redes sociales tienen un peso económico muy importante porque permiten muchas vías de ingresos: colaboraciones con marcas, campañas publicitarias, proyectos propios… Es un ecosistema muy amplio. En mi caso, por ejemplo, no hay comparación entre lo que se puede ganar en redes y lo que se gana en televisión. Otra cosa es que la televisión tenga un valor enorme en términos de visibilidad, de experiencia y de aprendizaje profesional.

P. Mucha gente dice que eres la voz de una generación...

R. No me siento así y tampoco quiero serlo. Creo que es una etiqueta que a veces se utiliza para simplificar o para generar debate alrededor de una persona. Cuando hablo de temas que afectan a la juventud, como puede ser el acceso a la vivienda o determinadas cuestiones sociales, lo hago desde mi experiencia y desde mi opinión personal. Pero eso no significa que represente a toda la juventud.

Sería absurdo pensar que una sola persona puede representar a millones de jóvenes que tienen realidades, ideas y contextos completamente distintos. Puedo hablar de ciertas problemáticas generacionales, pero siempre desde mi punto de vista. Además, también creo que es importante dejar espacio al error. Si te colocan en el papel de 'voz de una generación', parece que todo lo que digas tiene que ser perfecto. Y yo me puedo equivocar, como cualquiera.

placeholder Marina Rivers. (Nevalia)
Marina Rivers. (Nevalia)

P. ¿Sientes cierta responsabilidad por el alcance de tus opiniones?

R. Sí, en cierta medida sí. Cuando tienes una comunidad grande de personas que te escuchan o te siguen, inevitablemente sientes que lo que dices tiene cierta repercusión. Ahora mismo en redes sociales hay un auge bastante fuerte de discursos muy conservadores o muy reaccionarios en algunos temas. Y a mí me gusta aportar otra perspectiva cuando hablo de determinadas cuestiones.

Por ejemplo, cuando se romantiza el llamado 'amor de antes'. Muchas veces se habla de ese pasado como si fuera una época más romántica o más auténtica, pero se olvida el contexto histórico. En España el divorcio se aprobó en 1981. Antes muchas mujeres no podían divorciarse, no podían tener independencia económica... ni siquiera podían tomar determinadas decisiones por sí mismas. Entonces creo que es importante recordar de dónde venimos.

No se trata de decirle a nadie cómo tiene que vivir su vida. Cada persona es libre de elegir su camino. Pero sí me parece importante que esa elección se haga con toda la información sobre la mesa.

P. A menudo se habla de tu madurez para tu edad.

R. La madurez es un concepto muy relativo. Soy bastante madura en algunas cosas y tremendamente inmadura en otras, como cualquier persona. Lo que sí creo que tengo es mucha curiosidad por lo que ocurre a mi alrededor. Me interesa mucho entender el mundo, saber por qué pasan las cosas, qué hay detrás de determinados debates sociales o políticos.

Desde pequeña en mi casa siempre se ha hablado mucho de actualidad. Mis padres son personas muy interesadas por la cultura, por la política, por la información. En casa se discutía mucho, en el buen sentido, sobre temas de actualidad. Eso al final te influye muchísimo. Creces acostumbrada a leer, a informarte, a escuchar puntos de vista diferentes. Y eso hace que desarrolles cierto interés por entender lo que ocurre en la sociedad.

"Este discurso de 'no soy político'. Amor, todo es política en la vida, no puedes ser apolítico"

P. Por lo tanto, ¿falta interés en la actualidad en la juventud?

R. Creo que en parte sí, aunque también intento entender el contexto. Vivimos en una época con muchísima información, muchísimos conflictos y una sensación constante de tensión global. Hay gente que prefiere desconectar un poco de todo eso porque se siente saturada. Y es comprensible. Pero al mismo tiempo creo que tenemos una responsabilidad como ciudadanos de informarnos mínimamente sobre lo que ocurre.

Nos hemos desvinculado un poco de la realidad social y de lo que ocurre... como que las cosas no nos importan y nos tienen que importar muchísimo. Este discurso de 'no soy político'. Amor, todo es política en la vida, no puedes ser apolítico. Entonces las cosas te tienen que importar, te tiene que concernir y tienes que estar al tanto. Es una responsabilidad ciudadana.

Por otro lado, también creo que hay un problema con la rapidez con la que se opina ahora de todo. Muchas veces ocurre algo y en cuestión de minutos todo el mundo tiene una opinión muy contundente, aunque no tenga realmente información suficiente. A mí me parece mucho más sano decir 'no tengo una opinión formada sobre este tema todavía'. Informarte, leer, pensar… y luego hablar. No pasa nada por no saber algo.

P. Para terminar: cuando acabes los estudios, ¿qué te gustaría hacer?

R. Mi idea sigue siendo ser abogada. Eso es algo que tengo bastante claro desde hace mucho tiempo. Ahora estoy terminando la carrera de Derecho y después empezaré el máster necesario para poder colegiarme. Lo haré online porque con el ritmo de trabajo que tengo sería muy complicado hacerlo de manera presencial.

Una vez termine esa etapa, me gustaría empezar a ejercer. Siempre me ha atraído mucho la idea de montar mi propio despacho o desarrollar un proyecto profesional propio dentro del ámbito jurídico.

P. ¿Crees que podrás compaginarlo con la exposición pública que tienes?

R. Todo son ciclos y creo que pasaré de moda. No siempre se puede estar en el top y está bien. Entonces vendrá otra chica más guapa, más lista y más divertida que yo, que lo haga mucho mejor que yo... será la número uno y estaré muy contenta por ella. Hay que saber cómo dejar ir.

Mientras la gente tenga interés en escucharme y compartir este camino conmigo, seguiré aprovechando la oportunidad porque por mi propio pie no me voy a ir nunca. Pero también tengo muy claro que el día que eso cambie no pasará nada.

La creadora de contenido y colaboradora televisiva Marina Rivers afronta una nueva etapa en televisión con el estreno de Zero dramas, el programa de de Loles León en La 2, que esta noche ofrece su segunda entrega. En esta entrevista exclusiva para El Confidencial, que nos ha concedido en Nevalia 2026, el evento invernal de Ron Barceló que ha celebrado su quinta edición en Aramón Formigal-Panticosa, repasa cómo ha sido el arranque del formato.

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