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David Leo García, ganador del mayor bote de 'Pasapalabra' en Telecinco: "Es una cretinez no reconocer el talento de Rosa y Manu"
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David Leo García, ganador del mayor bote de 'Pasapalabra' en Telecinco: "Es una cretinez no reconocer el talento de Rosa y Manu"

El malagueño consiguió hacerse con un bote de 1.866.000 euros en octubre de 2016

Foto: David Leo García, uno de los excazadores de La 1. (RTVE)
David Leo García, uno de los excazadores de La 1. (RTVE)

Pasapalabra ha convertido El rosco en una de las pruebas más reconocibles de la televisión española y en el escenario donde nacen auténticas leyendas del concurso. Algunos participantes han necesitado centenares de programas para alcanzar el bote, como ocurrió recientemente con Rosa Rodríguez, ganadora del mayor premio entregado hasta la fecha tras 317 entregas. Sin embargo, la historia del formato también guarda trayectorias menos recordadas, pero estadísticamente difíciles de igualar.

Entre ellas sobresale la de David Leo García, uno de los concursantes más brillantes que han pasado por el programa. El malagueño hizo historia en 2016 al llevarse un bote de 1.866.000 euros durante la etapa del concurso en Telecinco, firmando además unos registros prácticamente irrepetibles. Sumó 103 victorias en 109 programas; una cifra que lo sitúa, aún hoy, como el participante más dominante que ha pisado el plató.

Su paso por el concurso no solo destacó por la cifra del premio, sino por la solvencia con la que afrontó cada rosco. Empató en cinco ocasiones y solo conoció la derrota una vez, una regularidad inédita que convirtió su participación en una auténtica anomalía estadística dentro del universo de Pasapalabra. "No me desmayé, pero casi", recuerda ahora sobre el día que completó las 25 palabras. Una hazaña que, con el paso del tiempo y la sucesión de nuevos campeones, ha quedado parcialmente eclipsada pese a su enorme dimensión televisiva.

"A mí perdurar poco más de cien programas me trastocó la vida, no quiero imaginar hacerlo durante doscientos, trescientos, cuatrocientos..."

Diez años después de aquella palabra final —"ranzón"— que, como él mismo reconoce, supuso "un giro copernicano" en su vida, David Leo repasa en esta conversación cómo vivió aquel triunfo inesperado, su relación actual con el conocimiento y la televisión, y la evolución de un concurso que sigue marcando generaciones de espectadores y aspirantes a concursante. Una mirada pausada a la trayectoria de quien convirtió el estudio en método y El rosco en historia de la televisión.

placeholder David Leo, tras completar con éxito su rosco en 'Pasapalabra'. (Mediaset)
David Leo, tras completar con éxito su rosco en 'Pasapalabra'. (Mediaset)

PREGUNTA: Hasta qué punto la palabra "ranzón" cambió tu vida...

RESPUESTA: Puedes imaginar... Fue un giro copernicano. Significa "rescate", y justamente me "rescató" de una existencia bastante precaria, con un futuro siempre acechante, para disfrutar de una más relajada, sin ansiedad por el dinero.

P: El 10 de octubre de 2016 completaste correctamente las 25 definiciones de El rosco, llevándote 1.866.000 euros, el mayor bote que dio Pasapalabra en su etapa en Telecinco. ¿Cómo recuerdas aquella tarde?

R: En realidad se grabó durante una mañana del 23 de septiembre. Recuerdo que estaba algo desanimado por haberme quedado a las puertas del bote la semana anterior, que no logré por un fallo tonto (dije "reportaje" por "revista"). También estaba cansado, me había desvelado esa noche. Mi objetivo era sobrevivir al día. Nada parecía presagiar el triunfo... pero sucedió. No me desmayé, pero casi. Por la noche volví a Barcelona (donde residía en aquel entonces) y lo celebré con amigos y con mi pareja de entonces.

El día 10 de octubre había viajado a Madrid para la convocatoria del Bote Másters, así que no pude ver el rosco con mi familia o mis amigos, pero sí tuve unos compañeros de excepción: Nacho Mangut (que en ese momento grababa los programas regulares), Paz Herrera y Jero Hernández. Lo vimos felices los cuatro tirados sobre la cama de mi habitación de hotel. Brindamos con cava (¡hay testimonio gráfico!). Bajamos a cenar. Al volver a mi cuarto tenía unos cuatrocientos mensajes. Fue como un viaje astral, pero la parada obligada era la Tierra.

P: En tu caso, durante la prueba del rosco, ¿el programa llegó a paralizar la grabación para hacer algún tipo de comprobación, como ha ocurrido en otras ocasiones?

R: Es algo habitual con los nombres comunes, supone más la regla que la excepción, porque muchas veces el diccionario recoge sinónimos imprevistos por el programa. En el rosco del bote sucedió dos veces: para "lascivo" preveían "lujurioso" y otros vocablos, y para "péndola" ("pluma de escribir"), creo que era "penna". Para pena la que me entró las dos veces al verme rozando la gloria otra vez... pero entraron ambas. De "ranzón" sí que estaba bastante seguro.

P: Llevas un tiempo alejado de la televisión. Tras estudiar Filología Hispánica, en 2016 trabajabas como profesor de español para extranjeros. ¿En qué punto estás ahora?

R: Estoy estudiando el grado de Psicología por la UNED. Ya casi terminando. Además de ser fascinante, me sirve como repaso de las diferentes áreas del conocimiento, porque una asignatura es más cercana a la Biología, otra a la Física, o la Filosofía, a la Sociología, luego hay varias de Estadística... En fin, cada uno se entretiene como puede.

Me hizo gracia el hecho de que Manu sea psicólogo y Rosa profesora de español, coincidiendo con dos de las líneas de mi currículum. Un motivo más de cercanía con ellos.

"Tan importante como estudiar es no volverse loco del todo"

Con solo 17 años fuiste el ganador más joven de la historia del Premio Hiperión de poesía. Tienes varias publicaciones en el mercado. ¿Sigues ligado a ese mundo? ¿Trabajas en algún nuevo poemario?

R: La poesía es mi vida, aunque casi siempre me la he planteado como un vicio oculto o un placer secreto. Sí, trabajo en tres libros a la vez, pero no sé cuándo saldrán ni cuál lo hará primero. Soy muy lento. A ver si para 2030...

placeholder David Leo, en 'Pasapalabra'. (Mediaset)
David Leo, en 'Pasapalabra'. (Mediaset)

P: Te tengo que preguntar por la etapa de Manu y Rosa en Pasapalabra. Supongo que habrás tenido ocasión de ver algunos de sus roscos... ¿Qué te han parecido como concursantes y cómo has visto el nivel de las preguntas del rosco?

R: No los he seguido a diario, pero me han parecido excepcionales, como a toda España. Ambos han metido cada triplazo... A mí perdurar poco más de cien programas me trastocó la vida, no quiero imaginar hacerlo durante doscientos, trescientos, cuatrocientos...

En cuanto al nivel, no es ningún secreto que va subiendo paulatinamente. Algunos cerrojos que parecían imposibles en mis tiempos, como el apellido de un premio Nobel, por ejemplo, ahora son preguntas que un concursante de élite debe sacar. Forma parte de la propia evolución del programa.

P: Con el bote de Rosa se ha generado mucha controversia. ¿Recuerdas que haya sucedido algo parecido en el pasado? ¿Crees que damos demasiada importancia a lo que se dice en las redes sociales?

R: No he seguido mucho la polémica, si es que ha sido tal, porque intento dosificarme las redes sociales. En ese aspecto, creo que vamos a peor. Siempre ha habido gente dispuesta a amargarle la fiesta a uno, es casi una ley física, pero ahora sobre todo hay avatares que, escudados en su anonimato, se esfuerzan en soltar la primera barbaridad que se les ocurre. El panorama es desolador: ya tenemos una mala experiencia reciente con un virus como para pretender la viralidad por esas vías.

Además, me parece una cretinez no reconocer el talento y el entrenamiento ajenos, en este caso el de Rosa y Manu. Solo es preciso un poco de humildad para ese pequeño esfuerzo.

"Nunca rechazaría una participación en 'Pasapalabra', pero nadie se baña dos veces en el mismo río"

P: El propio Manu nos reconocía que cada vez era más difícil acertar los llamados cerrojos. Orestes incluso hablaba de preguntas absurdas, pero no hay que olvidar que el bote en juego era de 2,7 millones. Desde el equipo de guion aseguran que es una forma de dar relevancia a la prueba y al premio. Supongo que tienes tu propia opinión al respecto...

R: Bueno, como apuntaba antes, creo que forma parte de la propia evolución del programa. Ahora se dispone de la experiencia de los concursantes más veteranos y de sus bases de datos, así como de lo ya preguntado, además de que cada vez hay más herramientas digitales, incluyendo las de inteligencia artificial.

Durante mi participación intenté encontrar patrones en las preguntas, y algunas veces acerté, pero no he seguido tanto el programa para hacer lo mismo en los últimos cientos de roscos. Y lógicamente hay un límite: puede ser que te hayas mirado el nombre de un yacimiento de Namibia o de un personaje histórico de Tailandia (y, además, recordarlo durante la prueba), pero el nombre del caballo del primo del ayudante del ministro de Miroslav IV de Syldavia excede lo cognoscible. Tan importante como estudiar es no volverse loco del todo.

Si se bajase a un nivel más mundano (sin perder la exigencia), se entregarían más roscos y de menor cuantía, y habría mayor rotación de concursantes. Creo que a mí como espectador me gustaría más, pero sus motivos tendrán. Es simplemente una decisión de empresa.

placeholder David Leo, durante su etapa en 'El tirón'. (Mediaset)
David Leo, durante su etapa en 'El tirón'. (Mediaset)

P: Si hay algo especialmente llamativo de tu participación son los datos estadísticos. De 109 programas, firmaste 103 victorias, 5 empates y una única derrota. En proporción, nadie ha logrado igualar esas cifras. ¿Cuál es la explicación? ¿El uso de la aplicación Anki?

R: Pues no lo sé muy bien, creo que una mezcla de preparación, entrega absoluta al estudio y don de la oportunidad. El proceso fue laborioso y difícil de explicar rápidamente, pero además del diccionario (que analicé minuciosamente viendo lo más preguntable estadísticamente), fui peinando una edición digital de la enciclopedia Espasa que abarcaba casi la mitad de los nombres propios que iban preguntando. La otra mitad eran muchas veces también marcianadas, prácticamente imposibles de saber.

El Anki supuso una herramienta magnífica para ello, pero en realidad solo comencé a usarla ya avanzadas mis participaciones, y recomendada (y es justo que se sepa) por un contrincante llamado Dani, al que desde aquí mando un abrazo. Al Dani lo que es del Dani.

P: Fuiste la primera persona en reconocer públicamente que te habías preparado creando tarjetas didácticas (flashcards). ¿Las sigues utilizando? ¿Te gustaría volver a ponerte a prueba?

R: En reconocerlo y, hasta donde sé, en hacerlo. Ahora es algo generalizado. Muchos se alimentaron de mi material y lo fueron ampliando, lo que es muy bonito y muy satisfactorio, como una planta que crece. Es cierto que vuelve el estudio algo más divertido y ayuda a optimizar los esfuerzos.

Actualmente la uso para repasar alguna asignatura. Como en la UNED casi todos los exámenes son tipo test, suponen casi concursos privados. Y a veces más rebuscados todavía que los de televisión.

Me gustaría ponerme a prueba, sí, pero con preguntas más apegadas a la cultura general. Intento aprender algo nuevo cada día, y de las más variadas materias, aun sabiendo que en cualquier ámbito uno apenas si puede acceder a la superficie del conocimiento.

placeholder Christian Gálvez, abrazando a David Leo tras ganar el bote en 'Pasapalabra'. (Mediaset)
Christian Gálvez, abrazando a David Leo tras ganar el bote en 'Pasapalabra'. (Mediaset)

P: ¿Volverías a Pasapalabra si te llamaran para algún especial o competición?

R: Claro que sí. Nunca rechazaría una participación. En los especiales a los que he sido convocado lo he pasado maravillosamente. Soy consciente de que sería algo puntual, claro. Ya llovió desde aquello, y no se puede vivir en el pasado. Nadie se baña dos veces en el mismo río.

P: Con la experiencia que te da el hecho de ser concursante centenario, ¿crees que deberían introducir alguna serie de cambios en Pasapalabra?

R: Pues no lo sé, el programa funciona muy bien así, yo solo puedo hablar como espectador. A mí me gustaban algunas pruebas anteriores, como el Qué es qué, en lugar del actual Dónde están, pero es algo puramente epidérmico y subjetivo.

P: El concurso El cazador supo aprovechar muy bien vuestro conocimiento, el de exconcursantes de Pasapalabra y Saber y ganar. ¿No crees que Antena 3 tiene en sus manos una posibilidad de oro (que no aprovecha) para seguir explotando el enorme éxito del concurso?

R: Me hablas de una época muy buena. Tuve el privilegio de ver crecer el programa, en calidad y en audiencia, bajo la dirección de Estefanía Camarasa. Me fascina la profesionalidad de los trabajadores de la televisión, cosa que ya pude percibir como concursante, pero en la que profundicé como empleado. Fue un formato que logró encandilar a espectadores muy variados, con una trayectoria fulgurante truncada por decisiones no siempre comprensibles por parte de la cadena. Yo creo que volverá de alguna forma. Su futuro no está escrito.

P: En Saber y ganar, los concursantes cuando alcanzan los 100 programas abandonan el concurso, aunque luego, más adelante, suelen regresar. ¿Debería tomar nota Pasapalabra o cuando algo funciona crees que es mejor no tocarlo?

R: Desde mi punto de vista, no tiene nada que ver. Mientras en Saber y ganar el transcurso de los programas es lineal, y las ganancias acumulativas, en Pasapalabra hay un propósito claro: la obtención del bote.

placeholder David Leo, viendo 'Pasapalabra' junto a Nacho Mangut, Paz Herrera y Jero Hernández. (D.L.García)
David Leo, viendo 'Pasapalabra' junto a Nacho Mangut, Paz Herrera y Jero Hernández. (D.L.García)

P: ¿Por qué crees que los concursos como La ruleta, Pasapalabra, Saber y ganar o Cifras y letras funcionan tan bien? La mayoría son de preguntas y respuestas, excepto el de Jorge Fernández que depende mucho del azar.

R: Porque cumplen, cada uno a su manera, la vieja norma de "deleitar y enseñar". Y de alguna forma hay que evadirse de la actualidad inmediata, que muchas veces es deprimente. Y si es adquiriendo un dato nuevo, aunque sea una simple curiosidad, pues, mejor que mejor.

"La palabra 'Ranzón' me 'rescató' de una existencia bastante precaria, con un futuro siempre acechante"

P: Eras un apasionado de los campeonatos de Trivial. Curiosamente, TVE acaba de lanzar una nueva versión televisiva del formato... ¿No te habrán llamado por casualidad? ¿Qué te parece esta apuesta?

R: Lo he visto y es entretenido. No me han llamado, no, y creo que tampoco han concursado caras conocidas, pero iría sin pestañear. El juego del Trivial Pursuit fue concebido en Nerja (Málaga) y mi vicio creo recordar que nació en Alhaurín el Grande (Málaga), jugando con mis hermanos y mis primos, lo que siempre desembocaba en peleas. Ese tablero ha predestinado mi vida.

P: De vez en cuando, suelen organizarse encuentros de históricos "pasapalabreros". ¿Eres de los que se apuntan a este tipo de quedadas? ¿Tenéis algún grupo de WhatsApp? ¿Mantienes contacto con otros excompañeros o rivales?

R: He ido e iré, el ambiente es muy acogedor. Claro que hay grupos, lo raro sería que no los hubiera. Y el contacto, si no siempre físico, sí virtual, es frecuente: con antiguos pasapalabreros, magníficos de Saber y ganar, mis compañeros de El cazador... Sueles encontrarte con gente muy cultivada, pero también muy disfrutona, lo que es un gozo. Ojalá todos los gremios fuesen así.

P: Muchos concursantes se han "profesionalizado": se preparan durante años para ir a Pasapalabra y pelear por un bote que podría cambiar sus vidas. ¿No sería mejor prepararse para una oposición?

R: Depende de los objetivos de cada uno... Tengo amigos que saben mucho más que yo, pero que no quieren enfrentarse al plató. Es una cuestión de preferencias y de talante.

placeholder David Leo, en 'La noche de los cazadores'. (RTVE)
David Leo, en 'La noche de los cazadores'. (RTVE)

P: Me gustaría preguntarte por dos concursantes muy especiales como son Paz Herrera y Lilit. La primera permaneció en Pasapalabra durante 54 programas y luego durante 87 cuando no existía La silla azul. ¡Qué diferente serían las cosas sin esa repesca!

R: Claro, antes era otra cosa, supongo que con más tensión aún por la eliminación. Aunque yo intenté tomarme el programa como si no hubiera Silla azul, porque le tenía más miedo que a la peste.

En cuanto a Paz y Lilit, ambas son geniales. Paz estaba en emisión cuando comencé a prepararme y fue un claro referente. Luego tuve la oportunidad de conocerla, y es una persona muy cálida, muy cuidadora y muy de su tierruca, y transmite un gran amor por el saber, pero de una forma muy vivida, nada de archivo; es como de la familia.

P: Y luego está Lilit Manukyan, que a pesar de no ser española, se preparó a conciencia... ("Fui opositora a Pasapalabra, una de las pioneras", nos dijo en su día). En su quinta etapa en el concurso, tras 37 programas, se alzó con el bote de 318.000 euros. Ningún otro concursante extranjero ha logrado repetir aquella hazaña...

R: Lilit es un fenómeno de la naturaleza. Verla desde casa en sus diferentes participaciones fue un acicate para mi preparación y convencerme de que, en estos deportes mentales, casi cualquier objetivo es alcanzable. Además (y esto no creo que lo sepa mucha gente), es toda una especialista en humor soviético. Las sobremesas con ella son memorables.

Pasapalabra ha convertido El rosco en una de las pruebas más reconocibles de la televisión española y en el escenario donde nacen auténticas leyendas del concurso. Algunos participantes han necesitado centenares de programas para alcanzar el bote, como ocurrió recientemente con Rosa Rodríguez, ganadora del mayor premio entregado hasta la fecha tras 317 entregas. Sin embargo, la historia del formato también guarda trayectorias menos recordadas, pero estadísticamente difíciles de igualar.

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