La revuelta decidió este martes dar un paso al frente para así frenar la polémica que arrastraba desde hacía días. David Broncano interrumpió el ritmo habitual del programa para entonar el mea culpa o, como él dijo, llevar a cabo una "puntualización de tipo serio" tras la conexión emitida la semana pasada con el cirujano Diego González Rivas desde Afganistán. Aquella conversación fue muy cuestionada por no incluir ni una sola referencia a la situación que sufren las mujeres bajo el régimen talibán.
El presentador de La 1 explicó que fue el propio equipo quien, al terminar la emisión, reparó en la omisión: "La semana pasada hicimos una conexión con Diego González Rivas, nuestro cirujano de confianza, desde Afganistán. Pero, luego, al acabar, pensamos que no hicimos ninguna mención a la situación en concreto, a nivel médico..., de todas las mujeres en Afganistán".
Broncano no hizo ninguna referencia directa a las críticas públicas que había recibido el programa, entre ellas el sonado rapapolvo de Julia Otero. Desde los micrófonos de Onda Cero, la periodista afeó que en quince minutos de conexión no saliera "ni una sola mujer" y que no se hiciera "ni un solo comentario" sobre el hecho de que "el 50% de la población no exista" en la vida pública del país. "Qué mal, Broncano, qué feo y encima darle carta de naturaleza a eso como si fuera lo más normal del mundo", llegó a afirmar.
La puntualización en directo
Tras reconocer la omisión, para contextualizar la situación, el presentador dio paso a Olatz Cacho, la responsable del trabajo sobre Afganistán en Amnistía Internacional España. "La movida para las mujeres es chunga en Afganistán, o sea, es una sociedad que prácticamente quiere que estén en casa, cuidando a la familia y procreando". Según detalló la responsable, los pocos puestos a los que pueden acceder son "a ser médicas o profesionales de la salud y también a ser profesoras", ya que "solo las niñas hasta primaria pueden ir al colegio".
Olatz Cacho, en 'La revuelta', junto a David Broncano. (RTVE)
Cacho subrayó que la restricción educativa es general para la población femenina, aunque apuntó que "se ha descubierto que los talibanes tienen a sus mujeres y a sus hijas asistiendo a colegios en el extranjero". A partir de cierta edad, añadió, se quedan "ya en su casa a cuidar a la familia".
También alertó del aumento del matrimonio forzado y de la pobreza: "Se sabe que ha aumentado muchísimo el matrimonio forzado y que hay mucha pobreza también unida a otras cosas. Además, en las familias se está casando a los niños y a las niñas para no tener que alimentarlos".
"El mejor burka es no salir de casa"
La responsable de Amnistía describió un endurecimiento progresivo de las normas desde el regreso de los talibanes al poder hace tres años. "Inicialmente han dicho que solo se puede ir vestida con el hiyab, que es como el velo que te cubre el cuerpo. Pero luego han dicho que casi mejor burka y que el mejor burka es estar en tu casa. O sea, que no te vea nadie. El mejor burka es no salir de casa".
Las restricciones afectan también a la movilidad: "Si quieres recorrer más de 70 kilómetros tienes que ir acompañada de un señor de tu familia. No puedes salir sin un hombre cercano. No te puedes montar en autobús, no puedes ir en taxi... Tu rango de maniobra es mínimo", recalcó Olatz Cacho.
Olatz Cacho, responsable del trabajo sobre Afganistán en Amnistía Internacional España. (RTVE)
Amnistía Internacional va más allá en su calificación jurídica. "Nosotros decimos que puede ser un crimen de lesa humanidad. Es un crimen top en el ranking y no prescribe", recordó Cacho, explicando que los líderes talibanes podrían ser detenidos y juzgados si pisan determinados países. "Es un crimen perseguible ahora y dentro de 50 años", insistió.
La organización mantiene contacto con mujeres afganas que han salido del país y su principal petición es clara: "Que, por favor, sigamos hablando de su situación". La portavoz agradeció a La revuelta el espacio concedido para hablar de esta situación y advirtió de que la situación "no tiene ninguna pinta de cambiar en un margen de tiempo cercano" y que, además, se está generando "un germen al machismo y al patriarcado por generaciones".
Puntualización sobre la situación en Afganistán
"Es una sociedad en la que los hombres quieren que la mujer solo esté en casa cocinando y procreando" "Ha ido a peor tras la llegada de los talibanes. Para ellos, el mejor burka es que se queden en casa" "Queremos que lo que están… pic.twitter.com/Y7yutmQaMn
"El otro día es verdad que nos saltamos y no comentamos nada de esto", añadió Broncano antes de cerrar este bloque. "Pero lo que has dicho ha servido para que hoy podamos comentarlo. Muchas gracias por venir y explicar un poquito más la situación".
El presentador optó por enmarcar la rectificación como una reflexión interna del equipo, sin aludir a la crítica mediática que había amplificado el debate. Julia Otero había sido especialmente dura al reprochar que en la conexión no se mencionara que "las mujeres no pueden estudiar", que “a partir de los 13 años es obligatorio sacarlas de las escuelas" o que "literalmente se mueren en Afganistán sin ser atendidas" por la prohibición de que médicos hombres las traten.
"Menos jujus y jajas", zanjó la comunicadora en su espacio radiofónico, cuestionando que un formato de entretenimiento no contextualizara una realidad que consideró ineludible.
Más vale tarde que nunca. Con su intervención de este martes, La revuelta intentó corregir el silencio de la semana anterior y abrir un espacio de explicación sobre la situación de las mujeres afganas. La polémica, sin embargo, vuelve a situar al programa insignia de TVE ante el delicado equilibrio entre humor, actualidad y responsabilidad cuando el foco apunta a realidades extremas.
La revuelta decidió este martes dar un paso al frente para así frenar la polémica que arrastraba desde hacía días. David Broncano interrumpió el ritmo habitual del programa para entonar el mea culpa o, como él dijo, llevar a cabo una "puntualización de tipo serio" tras la conexión emitida la semana pasada con el cirujano Diego González Rivas desde Afganistán. Aquella conversación fue muy cuestionada por no incluir ni una sola referencia a la situación que sufren las mujeres bajo el régimen talibán.