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Gonzalo Bernardos, economista: "Un señor especulando paga menos a Hacienda que la ganadora del bote de 'Pasapalabra'. Es injusto"
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Gonzalo Bernardos, economista: "Un señor especulando paga menos a Hacienda que la ganadora del bote de 'Pasapalabra'. Es injusto"

El colaborador tiene claro que su esfuerzo debería ser recompensado: "En España sobran listillos y faltan inteligentes"

Foto: Gonzalo Bernardo. (Atresmedia)
Gonzalo Bernardo. (Atresmedia)

El histórico bote de 2,716 millones de euros que Rosa Rodríguez ganó el pasado jueves en Pasapalabra no solo cerró uno de los duelos más largos y emblemáticos del concurso, sino que volvió a colocar sobre la mesa una cuestión recurrente cada vez que alguien completa El rosco: la elevada tributación fiscal de estos premios televisivos. Un debate que no es nuevo y que siempre genera cierta polémica. Hace menos de dos años, cuando Óscar Díaz se llevó un bote sensiblemente menor y el economista Gonzalo Bernardos alzó la voz desde Más vale tarde, unas palabras que ahora resuenan incluso con más fuerza.

Entonces, Bernardos fue tajante. Y su análisis, aplicado hoy al caso de Rosa, no variaría ni una coma. Tras la victoria de Óscar Díaz en mayo de 2024, Bernardos criticó con dureza que Hacienda se quedara cerca del 40% del premio, una carga fiscal que consideró desproporcionada si se compara con otras formas de generar riqueza. “Óscar se equivoca”, llegó a afirmar el economista, en respuesta a las palabras del concursante, que defendió abiertamente el pago de los mismos impuestos que el resto de personas que tienen las mismas ganancias.

Para Bernardos, el problema no estaba en contribuir, sino en cómo se contribuye. Su argumento era claro: quien obtiene ingresos gracias a su conocimiento, su esfuerzo y su constancia —como ocurre en Pasapalabra— acaba pagando más que quienes ganan dinero especulando. En la Comunidad de Madrid, recordaba entonces, las rentas del ahorro tributan en torno al 27%, frente a los tipos muy superiores que se aplican a premios integrados en la base general del IRPF. En el caso particular de Óscar, tributaba un 12,5% más, sobre el 39,5% del total del premio tras sumar todos los gravámenes a los que está sujeto su bote.

“Esta es la diferencia entre cómo tributan las rentas que se obtienen a través del trabajo y las del ahorro. Veo injusto que se les grave más de lo que se les gravaría por ganancias en bolsa y ganancias inmobiliarias”, denunció. Y remató con una frase que resonó con fuerza: “Creo que hay que darle ejemplo a la población. En España nos sobran listillos y nos faltan inteligentes. Alguien como ellos, que incita a los jóvenes a estudiar y a esforzarse, me parece que una parte de ese premio debería estar exenta de impuestos, ya que está muy trabajada en base a horas de esfuerzo. Y el que se esfuerza, debe ser recompensado”, en alusión a que el sistema no protege suficientemente a quienes convierten el saber en valor.

El caso Rosa: números aún más contundentes

Si aquel debate se abrió con un bote de 1,8 millones, el de Rosa lo amplifica. De los 2.716.000 euros del premio, Hacienda se quedará aproximadamente con 1.261.000 euros, lo que deja una ganancia neta cercana a 1.455.000 euros.

El proceso es conocido, pero no por ello menos impactante. En el momento de la entrega, Atresmedia aplicará una retención inicial del 19%, unos 516.000 euros, de modo que Rosa recibirá en primera instancia algo más de 2,2 millones. El ajuste definitivo llegará en la declaración de la renta de 2026, cuando el premio se integre como ganancia patrimonial en la base imponible general.

Aquí entra en juego otro factor clave: la comunidad autónoma. Rosa reside en Galicia, lo que implica la aplicación del tramo autonómico gallego, combinado con el estatal. La suma de ambos niveles eleva de forma notable la factura fiscal final, hasta ese millón largo que convierte a Hacienda en el último —y más duro— rival del rosco.

placeholder Rosa, en 'Pasapalabra'. (Antena 3)
Rosa, en 'Pasapalabra'. (Antena 3)

El esfuerzo frente a la especulación

Es precisamente este punto el que Bernardos considera estructuralmente injusto. En su intervención televisiva defendió que premios como el de Pasapalabra no son un golpe de suerte, sino el resultado de cientos de horas de estudio, presión competitiva y divulgación del conocimiento en horario de máxima audiencia. "Me parece que una parte de ese premio debería estar exenta de impuestos, ya que está muy trabajada en base a horas de esfuerzo", opinó con vehemencia Bernardós.

Rosa necesitó 307 roscos y casi 15 meses de participación para completar el suyo. En ese tiempo, se convirtió en la primera mujer tricentenaria del programa y en protagonista del enfrentamiento más longevo de la historia del formato. Aun así, fiscalmente, su premio recibe el mismo tratamiento que una ganancia puntual, sin distinguir el esfuerzo acumulado que hay detrás.

La postura de Rosa: contribución sin reproches

Frente a la crítica de Bernardos, Rosa se ha alineado con la posición que ya expresó Óscar Díaz en su día. La concursante coruñesa ha defendido públicamente el pago de impuestos con un discurso sereno y socialmente comprometido: “Vivimos en sociedad y todos tenemos que aportar. Si uno tiene más posibilidades, más puede aportar”.

Rosa subraya, además, el papel de los servicios públicos —especialmente sanidad y educación— en su propia trayectoria vital, y asume la factura fiscal como parte inseparable del premio.

Foto: Óscar Díaz, en 'Pasapalabra'. (Antena 3)

Un debate que vuelve cada vez que cae el bote

El contraste entre ambas visiones resume bien la polémica que acompaña a Pasapalabra desde hace años. Por un lado, quienes consideran que la elevada tributación es el precio lógico de un premio millonario; por otro, quienes, como Gonzalo Bernardos, creen que el sistema penaliza el conocimiento y el esfuerzo frente a la especulación financiera.

Con Rosa Rodríguez, el bote más alto de la historia del concurso no solo marca un récord televisivo. También vuelve a evidenciar que, tras el confeti y los aplausos, el rosco final siempre se juega contra Hacienda. Y ese, de momento, no hay concursante que lo complete sin fallos.

El histórico bote de 2,716 millones de euros que Rosa Rodríguez ganó el pasado jueves en Pasapalabra no solo cerró uno de los duelos más largos y emblemáticos del concurso, sino que volvió a colocar sobre la mesa una cuestión recurrente cada vez que alguien completa El rosco: la elevada tributación fiscal de estos premios televisivos. Un debate que no es nuevo y que siempre genera cierta polémica. Hace menos de dos años, cuando Óscar Díaz se llevó un bote sensiblemente menor y el economista Gonzalo Bernardos alzó la voz desde Más vale tarde, unas palabras que ahora resuenan incluso con más fuerza.

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