En Pasapalabra hay victorias que se recuerdan por la cifra y otras por lo que simbolizan. En septiembre de 2021, tras 62 programas, la bilbaína Sofía Álvarez de Eulate se llevó un bote de 466.000 euros al completar el rosco, convirtiéndose entonces en una de las mujeres con trayectoria más larga en el concurso. No era —ni de lejos— el megabote actual, pero sí una conquista con peso propio.
Su recordada participación vuelve a cobrar sentido en plena era de los duelos kilométricos. Las marcas que en su día parecían difíciles de igualar, como las 87 entregas de Paz Herrera, han quedado atrás en la etapa reciente del formato.
Pero la estadística también cuenta otra historia: si se mira la lista de grandes premios, la presencia femenina sigue siendo minoritaria. Entre los 30 botes más altos (por encima de 200.000 euros), solo aparecen cinco mujeres: Paz Herrera, Sofía Álvarez de Eulate, Susana García, Lilit Manukyan y Laura Gonzalo. Un dato que abre preguntas sobre perfiles, presión, exposición pública y hasta la forma en que cada concursante gestiona el riesgo cuando el tiempo aprieta.
Casi cinco años después, Sofía mira atrás sin la épica impostada que se suele colgar a estos hitos. "Podría haber ganado mucho más, pero también mucho menos", resume, desmontando el relato fácil del "tenías que haber aguantado más". Para ella, el bote fue la meta, sí, pero también la culminación de un recorrido: "Me quedo con haber empezado un proceso y acabarlo con mucho gusto". Y, sobre todo, con esa extraña posteridad que da un concurso diario como Pasapalabra: "Pasa el tiempo y hay mucha gente que sigue haciéndote un comentario agradable".
"Cantidad de veces la gente me dice que por qué gané tan pronto, que tenía que haber aguantado más en el programa"
A punto de que Manu o Rosa se hagan este jueves con el mayor bote de la historia de Pasapalabra, charlamos con la única mujer que en la actual etapa ha sido capaz de resolver correctamente las 25 definiciones del rosco. Sofía repasa en esta entrevista lo que implica sostenerse tantos días bajo presión, la importancia de La silla azul, la psicología del duelo interminable y la sensación —cada vez más común— de que el bote te mira de vuelta. También habla de género, de los prejuicios recurrentes en redes y lanza una propuesta concreta para desactivar sospechas: un sistema "totalmente azaroso y verificable" para la elección de los roscos de cada concursante. Y, entre bromas y confesiones, deja una idea clara: a medida que crece el bote, crece también la carga mental de pelearlo.
Sofía Álvarez de Eulate. (Atresmedia)
PREGUNTA. Hace más de cuatro años, te embolsaste 466.000 euros tras completar el rosco. No son los 2,7 millones que se disputan Rosa y Manu, pero casi medio millón no los gana cualquiera en un espacio de tiempo tan corto...
RESPUESTA. Efectivamente. Estoy de acuerdo en que no se ganan estas cantidades todos los días, ni muchísimo menos. Es curioso porque cantidad de veces la gente me dice que por qué gané tan pronto, que tenía que haber aguantado más en el programa para así ganar mucho más. Y es verdad, podría haber ganado mucho más, pero también mucho menos. La verdad es que yo estaba encantada con mi bote.
P. Tú siempre tuviste claro que tu objetivo era el bote, y no solo vivir la experiencia.
R. Sí, yo era plenamente consciente de la dificultad. No obstante, me encanta la idea de estar conectada con la realidad y, a la vez, tener una fe delirante en uno mismo. Yo, cuando me ilusiono con algo, me pongo un poco loca... y creo que eso también le da gracia a la experiencia. Lógicamente, el dinero es una satisfacción, pero tengo que decir que, más allá de ganar el bote, sin ninguna duda, me quedo con haber empezado un proceso y acabarlo con mucho gusto.
P. ¿Y si no te hubieras llevado el bote?
R. Cuando uno no gana el bote, agradece la experiencia, el dinero acumulado que se lleva y, por supuesto, el cariño y el reconocimiento de la gente que conoce. A mí Pasapalabra me ha dado gente estupenda. Incluso hicimos una quedada de "pasapalabreros" en Madrid y fue preciosa.
Sofía, tras completar con éxito su rosco número 62 en 'Pasapalabra'. (Atresmedia)
P. ¿Hay algo que, a día de hoy, te siga todavía sorprendiendo tras tu paso por Pasapalabra?
R. Me llama la atención que el cariño de la gente siga ahí. No te voy a decir que es como el primer día, pero pasa el tiempo y hay mucha gente que sigue haciéndote un comentario agradable. El programa forma parte de las familias y de las casas de un montón de personas. Especialmente los mayores tienen muchísimo cariño a este programa. He vivido anécdotas muy emotivas porque para muchas de esas personas somos como de casa.
P. La silla azul es temida por todos, pero gracias a ella los concursantes pueden permanecer en el programa durante largos periodos de tiempo. Y eso hace que el público conecte y empatice más con ellos...
R. Sí. Se han dado unos duelos tan largos que consolidan a algunas parejas, por el tiempo que han competido juntas. Al final, terminan siendo como de la familia para los espectadores y, además, a veces con mucha pasión a favor de uno o a favor de otro. Esto lo he visto mucho en la calle: cada uno tiene su club de fans.
P. Rosa cerrará su etapa como concursante tricentenaria y Manu como concursante cuatricentenario. ¿Qué se te pasa por la cabeza cuando ves la cantidad de programas que han conseguido encadenar?
R. Me parece una auténtica locura porque, independientemente de que lo compatibilices con otros trabajos, uno tiene que ser capaz de mantenerse, no solo físicamente, sino también emocionalmente. Mucha gente que ha estado menos tiempo dice que resulta agotador, y lo es emocionalmente porque lo importante es tratar de mantener la presión. El mayor problema no es tanto estudiar, sino ser capaz de sostener la presión día tras día.
A medida que llevas más programas, la ilusión por ganar el bote aumenta y eso, a su vez, provoca que la presión interna suba. La resistencia emocional y psicológica me parece fundamental. Y además está el entorno: compañeros de trabajo, familia, amigos... Detrás de estancias tan largas siempre hay mucha gente y el mérito también es de ellos.
"Uno tiene que ser capaz de mantenerse, no solo físicamente, sino también emocionalmente"
P. Se habla mucho del esfuerzo y la dedicación que requiere un formato como Pasapalabra, pero la fuerza mental resulta fundamental...
R. Sí. A veces, te sorprendes a ti misma porque hay cosas que sabes perfectamente y no salen en un momento dado y, al contrario, cosas que no sabes de qué lugar de tu cabeza han salido. Los nervios y la presión nos suelen jugar una mala pasada y hay que aguantar eso.
Yo recuerdo un rosco que hice mal, incluso borracha lo hubiese hecho mejor. Pero no merece la pena darle demasiadas vueltas. Una vez superada La silla azul, hay que ir a otra cosa, mariposa. La repesca, con toda su tensión, ha permitido que algunos permanezcamos durante tiempos prolongados en Pasapalabra.
Sofía Álvarez de Eulate, ganadora del bote de 'Pasapalabra' en 2021. (Atresmedia)
P. ¿Qué te parecen Manu Pascual y Rosa Rodríguez como concursantes?
R. Me parecen dos grandes. Y además da gusto ver la relación que existe entre ellos: comportamiento relajado, natural, auténtico. Tanto Manu como Rosa han hecho méritos para llevarse el bote, pero tengo especial afinidad por Rosa. No sé por qué...
P. Cuando un concursante completa el rosco y, por tanto, gana el bote la alegría suele inundar el plató. Supongo que resulta difícil, en ese momento, ponerse en la piel de la persona que no gana...
R. Después de tantos programas, tiene que ser durísimo de gestionar. Manu supera los 400 programas y Rosa, los 300... Uno de los dos se irá con el dinero acumulado durante su estancia, y el otro, con un bote millonario. La diferencia es enorme. Esos 2,7 millones te cambian la vida, sobre todo, siendo joven. A nivel racional puedes decir: "Tengo razones para estar contento, mi rival lo ha ganado", pero a nivel emocional no es nada fácil.
P. ¿Cómo hubieses reaccionado tú?
R. Yo tengo muy mal perder, en general. Quiero pensar que si mi compañero hubiera ganado (Marco Antonio, con 55 programas) yo lo habría aceptado con elegancia. Quiero pensar eso, pero tiene que ser muy duro. Y, aun así, los concursantes suelen dar ejemplo de saber ganar y de saber perder. En la vida, saber perder es tan importante...
"Me encanta la idea de estar conectada con la realidad y, a la vez, tener una fe delirante en una misma"
P. Tu nombre forma parte de una lista muy corta: el de las mujeres ganadoras de un bote de Pasapalabra. ¿Por qué crees que las mujeres no llegan tan lejos?
R. No tengo una respuesta cerrada. Una razón evidente es que son menos, por lo tanto las probabilidades son menores. Se me ocurren varias cosas, quizá muchas mujeres tienen más sentido del ridículo. Me da la sensación de que cuando los hombres no saben una respuesta, sueltan algo, y cuando las mujeres no sabemos, tenemos más probabilidades de quedarnos calladas. Puede ser una especie de vergüenza.
A lo mejor las diferencias de intereses también influyen: quizá los concursos no resultan tan atractivos para algunas mujeres. O quizá están más dispersas en responsabilidades.
P. En una de las etapas de Pasapalabra en Telecinco, el concurso apostó por la llamada cuota de género o cuota de equidad. El programa enfrentó cada día a un hombre y a una mujer, manteniendo de este modo una igualdad de género. Pero cinco años después (2007-2013), esa cuota desapareció para dotar al concurso de una mayor competitividad.
R. Yo no creo que haya que empeñarse en igualar porcentajes: lo importante es facilitar que quien quiera concursar lo tenga igual de fácil o de difícil, porque es difícil. Desde luego, yo jamás he visto que a las mujeres les pongan trabas: al contrario, suele haber interés en que haya variedad.
Sofía, durante el Torneo mil programas de 'Pasapalabra'. (Atresmedia)
P. En redes sociales, no obstante, parece que siempre se critica que a las mujeres se les pongan roscos más fáciles... ¿Cuál es tu sensación?
R. Las críticas han estado siempre, no son nuevas. Yo no veo grandes diferencias de nivel. Y cuando alguien escribe que era facilísimo, yo pienso: "Lo que te estás perdiendo". Ve, concursa y llévatelo.
Yo sí tengo una curiosidad: ¿por qué no se registra el tema de los sobres de forma totalmente azarosa y verificable como, por ejemplo, con un sorteo? Entiendo que no pueden poner el mismo rosco a los dos porque sería aburrido, pero un sistema de azar quizá acallaría parte de esas críticas... aunque, al final, quien quiere ver cosas, las ve en todas partes. Sería tan fácil como que eligiera el sobre quien tuviera más segundos...
P. El programa nunca ha querido entrar en estas cuestiones. El concurso lleva más de 25 años en televisión y siempre se ha hecho así.
R. Eso es cierto. Pero ese "siempre se ha hecho así" no puede ser la única razón. Yo entiendo que cuando algo funciona, cuando menos toques, mejor, salvo que haya una razón de peso. Las críticas, además, son gratis y muchas veces anónimas. Internet nos ha dado cosas buenas, pero también ese "regalo". Desde el anonimato todo el mundo opina: a veces con fundamento y a veces sin él.
Cuando tienes un programa que funciona tan bien, cada cambio lo tienes que pensar con cuidado: qué ventaja te da y qué riesgos asumes. El que critica no arriesga nada; quien dirige un programa, sí.
"Cuando las mujeres no sabemos algo, tenemos más probabilidades de quedarnos calladas"
P. Manu ha rozado el bote en seis ocasiones y Rosa en dos ocasiones. En tu caso, ¿rozaste previamente los 24 antes de ganar?
R. Tuve una vez 24 aciertos y fue emocionante porque mi compañero también alcanzó los 24. Empezábamos los dos a una pregunta y, además, yo me sabía la suya y él parecía que también se sabía la mía. Fue cuando menos gracioso.
Luego tuve dos veces 23 aciertos, pero tenían que haber sido 24 por despistes, porque la que fallé era una que debería haber respondido bien. A veces, te sabes la difícil y no te sabes la fácil. La verdad es que me sorprendió mi propia reacción: pensaba que me iba a tirar de los pelos si perdía una oportunidad tan clara, y no. Al contrario, empecé a ver muchos 24 en mi cabeza y eso me animó muchísimo.
Marco Antonio y Sofía, en su primer y único empate a 24 aciertos. (Atresmedia)
P. En este extenso duelo que mantienen Manu y Rosa, las estrategias están a la orden del día. ¿Tú también tiraste de estrategias para despistar a tu compañero?
R. En mi caso, era imposible por dos razones. Una, por temperamento: me costaría la vida; y dos, porque para ese control del tiempo necesitas muchos segundos. Y yo tenía poco dominio de los juegos, porque no era aficionada a verlos. Yo solo veía la prueba de El rosco, así que no me preparé los juegos. No estaba acostumbrada y fui un paquete.
Nunca tuve la sensación de ir sobrada de tiempo. Esa estrategia la hacen concursantes con dominio de los juegos, con tiempo suficiente y con control del reloj. Yo, si me guardaba una palabra, estaba negra porque mi cabeza se quedaba centrada en la que no había "escupido". Eso ocupa mucho espacio mental.
P. Te llevaste un bote de 466.000 euros. La única mujer en completar correctamente el rosco en esta etapa. A día de hoy, ¿sigues preparándote por si te llaman para algún especial o campeonato?
R. Sí, pero de otra manera. Yo siempre he sido curiosa, y después de tantos días con un hábito, siempre dejas un rato al día para mirar cosas. Pero ya no miro de todo: ahora tiendo a mirar lo que más me llama. Por decirte algo, miro temas más de arquitectura que de fútbol.
Me encantó que contaran conmigo para algún especial. Más allá del premio, disfrutas de juntarte con otra gente, de convivir, de cenar... Son momentos muy bonitos. Pero el nivel es tan alto que, para tener posibilidades reales, yo lo tengo calculado. Necesitaría un mínimo de cuatro horas al día repasando. Y, claro, para un rendimiento escaso...
P. Entonces, ¿si te llamasen... acudirías?
R. Si me volvieran a llamar, por un lado, iría encantada. Sobre todo, por volver a ver a la gente y despertar recuerdos, pero tendría que pensar si tengo tiempo para prepararme. A veces, tengo la ilusión de ir a Saber y ganar, pero me preocupa la prueba de La calculadora. Mi pareja me anima y me dice: "Te entreno yo con la calculadora". Y eso también es bonito porque nos mantenemos entretenidos e ilusionados.
En Pasapalabra hay victorias que se recuerdan por la cifra y otras por lo que simbolizan. En septiembre de 2021, tras 62 programas, la bilbaína Sofía Álvarez de Eulate se llevó un bote de 466.000 euros al completar el rosco, convirtiéndose entonces en una de las mujeres con trayectoria más larga en el concurso. No era —ni de lejos— el megabote actual, pero sí una conquista con peso propio.