Óscar Díaz está a punto de dejar de ser el último ganador del bote de Pasapalabra. Antena 3 ya ha confirmado que Manu Pascual o Rosa Rodríguez se llevarán próximamente el mayor premio de la historia del concurso, un anuncio que devuelve a primer plano al concursante que, hace casi dos años, protagonizó el último rosco ganador. Con la cuenta atrás activada y el foco puesto en el nuevo desenlace, Díaz repasa ahora para EL CONFI TV cómo vivió aquel momento “de película”, qué supuso realmente ganar cerca de dos millones de euros en un formato diario y cómo se observa, desde el otro lado de la pantalla, el duelo que está a punto de arrebatarle un título tan simbólico como efímero.
Casi dos años después de convertirse en el último ganador del bote de Pasapalabra, Óscar sigue describiendo aquel instante como un episodio ajeno a la realidad. No tanto por la cifra —1.816.000 euros— como por la sensación de haber atravesado una frontera invisible entre la rutina y el acontecimiento. “Lo recuerdo con mucha sensación de irrealidad”, resume ahora, con la distancia suficiente para entender que aquel rosco no solo cerró una etapa televisiva, sino que abrió otra vital.
El rosco actual tiene cuatro preguntas extremas, dos de diccionario y dos fuera de él. Las de fuera son prácticamente imposibles
Díaz fue un ganador atípico. Nunca se había quedado a una sola palabra del bote y, cuando llegó el día, acertó dos de las preguntas más improbables del rosco moderno, ese que se ha convertido en una prueba casi imposible incluso para concursantes de élite. Parte estudio obsesivo, parte intuición y una dosis nada despreciable de azar guiado: así explica él mismo cómo se alinearon los factores para que el premio acabara cayendo.
Lejos del relato del cambio radical, el exconcursante insiste en que su vida no dio un giro brusco tras apagar los focos. No cambió de casa ni de coche, no abandonó su profesión y no se lanzó a gastos desmedidos. Lo que sí ganó fue tiempo, calma y una red de seguridad que antes no existía. "Ahora no tengo que hacer las cábalas o cuentas para irme de viaje", comenta a modo de ejemplo para entender que lleva una vida sin grandes alardes, pero mucho más cómoda.
Óscar Díaz, ganador del último bote de 'Pasapalabra'. (Antena 3)
Mientras Pasapalabra vive ahora otro duelo histórico con Manu Pascual y Rosa Rodríguez, Díaz observa desde casa, fiel espectador diario de El rosco y consciente de lo que significa sostener esa presión durante meses. No se atreve a elegir favorito, pero sí reconoce algo que solo entienden quienes han estado ahí dentro: ganar el bote es tan extraordinario como perder, de golpe, una rutina que te devora… y que se echa de menos como un juguete arrebatado demasiado pronto.
PREGUNTA: Estás a punto de cumplir dos años desde que ganaste el bote de Pasapalabra. ¿Cómo recuerdas hoy aquel momento?
RESPUESTA: Con mucha sensación de irrealidad. Es algo que sabes que has vivido, pero que se siente como una escena de película. Aunque luchas por ello todos los días, nunca lo ves cercano. El rosco es tan difícil que, cuando ocurre, el impacto es enorme. Es un alegrón, claro, pero lo que más recuerdo es esa sensación de estar viviendo algo ficticio… solo que te está pasando a ti.
P. Después de tantos meses grabando, ¿cuesta volver a la vida normal?
R. Muchísimo. Yo estuve más de siete meses grabando y la rutina se te mete muy dentro. No solo el programa, sino el equipo: Roberto, Cristina, las redactoras, las azafatas, el personal técnico… con ellos creas un vínculo diario muy fuerte. Eso es lo que más se echa de menos. Y luego está la adrenalina de El rosco y de la Silla azul, esa mezcla de tensión con la que se viven esas pruebas mezclada con la diversión del formato y de conocer a tantos famosos que de otro modo no conocerías... Cuando se acaba, incluso ganando, es como si a un niño le quitaran un juguete. Las primeras semanas sientes que te falta algo.
P. En tu caso, además, acertaste el bote sin haber estado nunca a una palabra. ¿Tenías claro que esas respuestas eran correctas?
R. No del todo. El rosco actual tiene cuatro preguntas extremas, dos de diccionario y dos fuera de él. Las de fuera son prácticamente imposibles. Yo había hecho estadísticas y acertaba una de esas cada doce o trece programas. Aquel día se dio la circunstancia de acertar las dos. Una la veía factible porque era geografía de Latinoamérica, algo que tenía bastante trabajado. La otra, la del arquitecto Fahrenkamp, fue puro azar dirigido. Lo tenía en una lista de arquitectos raros, pero no estaba seguro de que fuese ese. Decidí lanzarlo porque era uno de los alemanes que me había estudiado. Fue una mezcla de estudio, suerte e intuición.
También es verdad que nunca me había quedado a 24 aciertos antes, pero en más de una ocasión de las que me quedé en 23 aciertos sí tenía opciones para intentar rascar algún acierto más. Pero o bien no lo tenía claro o bien no había necesidad de asumir ese riesgo. Sea como fuere, ese día todo salió bien y pude completar mi rosco.
Óscar Díaz, en 'Pasapalabra'. (Antena 3)
P. ¿Cómo ha sido tu vida después del premio, cuando baja la euforia mediática?
R. Mucho más tranquila. El año del bote seguí cumpliendo con mis compromisos laborales: trabajé como jefe de prensa en torneos del circuito europeo de golf y en la concesión de la Ryder Cup 2031 a España, que se jugará en Girona. Después, el ritmo bajó. He leído más, he tenido más tiempo libre y he viajado con mi mujer cuando hemos podido cuadrarlo, sin grandes excesos. Algo que antes podríamos haber hecho, pero haciendo otro tipo de cábalas y números. Sí que he podido disfrutar más de mi familia y de mis amigos, porque ese dinero es un colchón de seguridad para nosotros. También es cierto que no hemos incurrido en ningún gasto aparatoso, como cambiar de casa o de coche. La vida es muy parecida, sin un cambio sustancial, pero con un respaldo que antes no teníamos.
P. Entonces, ¿el millón de euros no te cambió la vida?
R. No, no me cambió la vida como puede entender la gente con un premio así, pero se vive mucho mejor, esa sería la frase exacta. Vivo mucho más tranquilo, con un colchón importante, pero sin un cambio sustancial.
No es una prioridad para mí volver a un concurso ahora mismo
P. ¿Mantienes relación con Moisés, tu rival en el concurso?
R. Muy puntual, sobre todo a través de redes sociales. Coincidimos en algo muy bonito ayudando a Fer Castro durante su paso por Saber y ganar, en un grupo de WhatsApp. Fue divertido compartir eso con él aunque fuese desde casa, de forma virtual.
P. En este tiempo, te hemos visto en Saber y ganar y en actos especiales del programa. ¿Sigue picándote el gusanillo de la televisión?
R. A los concursantes nos va la marcha. Nos gustan los retos. Pero no estoy buscando activamente volver. Si surge algo puntual, como un especial o un reencuentro, encantado, pero no es una prioridad para mí ahora mismo.
Óscar Díaz, en 'Saber y ganar'. (TVE)
P. ¿Te plantearías concursar en otros formatos como Atrapa un millón o Trivial Pursuit?
R. No lo estoy intentando. Si un día surge, lo valoraré, pero no estoy moviéndome para ello.
P. ¿Sigues Pasapalabra ahora, con el duelo entre Manu y Rosa?
R. Lo veo a diario. Hay veces que no lo puedo ver en directo y luego hay otras veces que lo veo un poquito después. El rosco no lo perdono en absoluto. Y lo disfruto muchísimo. Además, estamos ante un duelo histórico. Manu supera los 400 programas y Rosa los 300, es una imagen de tesón, de esfuerzo, y además, con duelos muy equilibrados. Estadísticamente, quizá en la primera etapa, Manu estaba un poquito por delante, quizá Rosa cometía algún error más, no forzado, aunque se veía que su preparación era excelente, y en los últimos meses, ha tendido a equilibrarse, con lo cual ha habido mucha más emoción todos los días. Así que nada, yo estoy encantado siguiendo su evolución y sus duelos, porque están regalando un enfrentamiento apasionante.
P. ¿Tienes favorito?
R. No me podría decantar. La verdad es que me caen los dos muy bien. He tenido la ocasión de coincidir con ellos dos o tres veces, en alguna ocasión en la que me he tenido que pasar por Antena 3 para alguna entrevista o alguna visita al equipo y me caen los dos de maravilla. Sé que esto parece la típica respuesta bienqueda para no mojarme, pero, como te digo, ahora mismo no veo una ventaja sustancial en su preparación y en su capacidad. Los dos dan respuestas muy meritorias, ya no solo las centradas en el diccionario, sino que a veces nos sorprenden con alguna respuesta fuera del diccionario que deja traslucir que llevan una preparación excelente.
Manu y Rosa, en 'Pasapalabra'. (Antena 3)
Ambos han dicho que llevan más de cuatro años preparándose y ahora, por suerte para ellos, están en dedicación exclusiva, con lo cual se nota, se nota ese trabajo que hay detrás. Y luego que son dos chavales majísimos. Son dos chavales muy jóvenes, que tienen muy buen trasfondo, aunque no los pueda conocer mucho más allá de lo que te ofrece la tele y los ratos que has intercambiado con ellos. Pero la sensación que me da es que son dos personas que merecen mucha la pena. Así que yo estaré muy contento de ver que finalmente uno de ellos se lleva el bote. Estaré un poco menos contento por ver quién no se lo lleva, porque se lo merecerá igualmente. Pero bueno, también es cierto que se irá del programa con un montón de vivencias únicas y también con un buen dinerito acumulado.
P. ¿Cómo te verías enfrentándote a ellos en El rosco?
R. Desde casa lo hago [ríe]. Aunque llevo ya un año y pico sin estudiar, sí sigo reforzando la base de datos, echando un vistazo a las preguntas casi por hobby más que por otra cosa. Pero claro, sí es divertido ponerte a prueba con la gente que está en activo y que sí está estudiando y que sí se enfrenta a ese reto diario. Y bueno, la verdad es que me defiendo [risas]. Vamos a decir que sí, que sería divertido encontrarnos algún día en un plató, sin duda. Lo disfrutaría un montón, ya no solo por el hecho de poder darles un buen abrazo y de charlar y compartir experiencias, sino también por ver qué tal se me daría frente a estos dos titanes.
Óscar Díaz está a punto de dejar de ser el último ganador del bote de Pasapalabra. Antena 3 ya ha confirmado que Manu Pascual o Rosa Rodríguez se llevarán próximamente el mayor premio de la historia del concurso, un anuncio que devuelve a primer plano al concursante que, hace casi dos años, protagonizó el último rosco ganador. Con la cuenta atrás activada y el foco puesto en el nuevo desenlace, Díaz repasa ahora para EL CONFI TV cómo vivió aquel momento “de película”, qué supuso realmente ganar cerca de dos millones de euros en un formato diario y cómo se observa, desde el otro lado de la pantalla, el duelo que está a punto de arrebatarle un título tan simbólico como efímero.