Arancha Pérez Ponce, reportera habitual de Y ahora Sonsoles, ha tenido que emitir un comunicado público de disculpas tras la fuerte controversia generada por la fotografía que compartió en redes sociales desde Adamuz (Córdoba), escenario del reciente accidente ferroviario que ha conmocionado al país.
Como otros muchos programas y servicios informativos, el magacín vespertino de Antena 3 desplazó a su equipo hasta la zona cero para informar de la última hora del descarrilamiento. Sin embargo, en el caso de Pérez Ponce, su trabajo sobre el terreno quedó eclipsado por una imagen publicada en Instagram en la que aparecía posando frente al tren de Iryo siniestrado, apenas un día después de la tragedia y mientras seguía actualizándose el balance de víctimas.
La fotografía, acompañada del mensaje “la zona cero del dolor”, fue rápidamente eliminada, pero no antes de que se viralizara y provocara una oleada de críticas en redes sociales. Numerosos usuarios cuestionaron el tono del posado y la oportunidad del mensaje, acusando a la periodista de convertir el escenario de una tragedia en un escaparate personal. “Le ha faltado tiempo”, escribía un usuario en X, en uno de los comentarios más compartidos.
La polémica fue a más cuando varios internautas comenzaron a rescatar publicaciones antiguas de la reportera en contextos similares. Entre ellas, imágenes tomadas durante la cobertura de la DANA en Valencia, donde también aparecía micrófono en mano posando ante coches apilados, viviendas destrozadas y calles cubiertas de barro. La acumulación de ejemplos reavivó el debate sobre los límites entre la información, la imagen personal y el uso de las redes sociales por parte de los profesionales de la televisión.
Ante la presión y el aluvión de críticas, Arancha Pérez Ponce decidió romper su silencio con un comunicado en sus redes sociales en el que ha pedido disculpas de forma explícita. “Lamento profundamente y de corazón si mi publicación ha herido o molestado a alguien en estos trágicos momentos”, señaló la reportera, reconociendo el malestar generado por sus imágenes.
En su mensaje, la periodista subrayó que era “consciente de la magnitud de esta tragedia y de las vidas rotas que ha causado este desastre”, y quiso dejar claro que su intención nunca fue causar dolor: “Nada más lejos de mi intención que herir a alguien. Mi máxima solidaridad con las víctimas”, concluyó, en un intento de cerrar una polémica que no ha hecho más que crecer durante las últimas horas.
El caso ha reabierto un debate recurrente en el periodismo audiovisual: hasta qué punto la exposición en redes sociales de los reporteros puede desdibujar la frontera entre informar y exhibirse, especialmente cuando se trabaja en escenarios marcados por el sufrimiento. Una reflexión que, una vez más, trasciende a una figura concreta y apunta directamente a las dinámicas actuales de la televisión y la comunicación digital.
Arancha Pérez Ponce, reportera habitual de Y ahora Sonsoles, ha tenido que emitir un comunicado público de disculpas tras la fuerte controversia generada por la fotografía que compartió en redes sociales desde Adamuz (Córdoba), escenario del reciente accidente ferroviario que ha conmocionado al país.