Nuria Roca ha decidido dar un paso al frente para frenar la escalada de insinuaciones sobre un supuesto veto a Jordi Évole en La Roca. Lo ha hecho con un tono inusualmente firme y desde dos frentes —en antena y en redes sociales— después de que el periodista catalán dejara caer en el programa de Julia Otero que no había sido invitado ni a su espacio dominical en La Sexta ni a El Hormiguero, relacionándolo con la polémica abierta semanas atrás con Juan del Val tras el Premio Planeta.
La presentadora abordó el asunto ya el pasado sábado en su programa, consciente de que la queja de Évole estaba creciendo más allá del comentario radiofónico. “Se ha dado a entender que aquí se podía vetar a Jordi Évole. En absoluto”, afirmó Roca en directo, antes de añadir que había hablado personalmente con él para aclararlo. “Aquí no se ha vetado a nadie, faltaría más”, remarcó, en un mensaje que también quiso dirigir a Julia Otero “para que pueda dormir tranquila”.
Lejos de quedarse ahí, Roca ha endurecido el discurso ante la lectura que algunos medios y tertulias han hecho del caso. A través de su cuenta de Instagram, la comunicadora ha negado tajantemente cualquier práctica irregular y ha elevado el tono contra lo que considera una acusación grave. “Vetar a alguien es algo muy serio, señalar de prácticas oscuras a alguien es gravísimo, intolerable”, escribió, visiblemente molesta por verse envuelta en una polémica que considera artificial.
En su argumentación, Roca apela a una lógica televisiva básica: la libertad editorial de cada programa para decidir a quién invita. “Cada uno es libre de invitar a su programa a quien considere interesante u oportuno", subraya, antes de introducir un ejemplo personal que busca desmontar el relato del agravio: "Yo no he ido al programa de Julia ni al de Évole y jamás se me ocurriría criticar esa decisión y mucho menos decir que estoy vetada”, señala, marcando distancias con la interpretación que ha hecho el presentador de Lo de Évole.
La presentadora también ha querido desligar esta controversia del conflicto entre Évole y Juan del Val, origen último del ruido mediático. Recuerda que su marido tampoco ha sido entrevistado en los programas de Otero o del propio Évole y que “jamás lo ha criticado ni mucho menos lo ha exigido”, pese a que todos forman parte del mismo grupo audiovisual. Un matiz clave en una discusión que ha puesto en cuestión, incluso dentro de Atresmedia, los equilibrios internos y las susceptibilidades cruzadas.
Con todo, Jordi puso sobre la mesa que siempre ha ido a comentar las nuevas entregas de su programa a La Roca, algo que no ha sucedido este año, y es por esto por lo que la propia Nuria ha querido rebajar la tensión con un gesto conciliador que ahora no se lee como casual: “Ojalá Jordi Évole se venga el sábado a La Roca y lo hablemos todo”, propone, consciente de que el mejor antídoto contra el runrún del veto es la transparencia en pantalla. Mientras tanto, la polémica sigue alimentándose de pullas cruzadas, chándales simbólicos y declaraciones indirectas, reflejando hasta qué punto las batallas de prestigio y egos también se libran —y se amplifican— desde dentro de la televisión.
Nuria Roca ha decidido dar un paso al frente para frenar la escalada de insinuaciones sobre un supuesto veto a Jordi Évole en La Roca. Lo ha hecho con un tono inusualmente firme y desde dos frentes —en antena y en redes sociales— después de que el periodista catalán dejara caer en el programa de Julia Otero que no había sido invitado ni a su espacio dominical en La Sexta ni a El Hormiguero, relacionándolo con la polémica abierta semanas atrás con Juan del Val tras el Premio Planeta.