Marc Giró se despidió —sin saberlo— de Televisión Española este martes, 20 de enero, con un monólogo que resume a la perfección el tono, la personalidad y la libertad creativa que han marcado su paso por la corporación pública. Fue su último alegato frente a las cámaras de RTVE antes de poner rumbo a Atresmedia, donde liderará un nuevo proyecto en La Sexta, aunque en pantalla no hubo ni guiños de despedida ni menciones al cambio: el programa estaba grabado antes de que se hiciera oficial su fichaje.
El cierre de etapa llegó envuelto en humor incómodo, confesión personal y crítica social, tres de las constantes del discurso televisivo de Giró. El presentador abrió el programa con un monólogo centrado en el alcoholismo, abordado desde la ironía y la experiencia propia, desmontando con sarcasmo la normalización social del consumo de alcohol y la presión colectiva para beber en celebraciones familiares. Un tema poco habitual en el prime time público, tratado sin solemnidad, pero con una claridad que conectó con el público del plató.
Lejos de un tono victimista, Giró jugó con la exageración y la provocación para lanzar un mensaje claro: “De alcohólicos hay de dos tipos, los que siguen bebiendo y los que ya no beben”. Desde ahí, construyó un discurso que denunciaba cómo se cuestiona más a quien brinda con agua que a quien conduce ebrio, enlazando el chiste con una crítica directa a ciertas hipocresías sociales profundamente arraigadas.
El momento más comentado del monólogo llegó cuando, llevándose el humor al límite, imaginó el desastre que podría provocar “una copita” mal ofrecida, desembocando en una surrealista interpretación de La Internacional sobre una mesa, desnudo y fuera de control. El gag, celebrado con risas y aplausos, funcionó como metáfora exagerada de una realidad que mucha gente conoce bien y estuvo acompañado de un coro de "trabajadores" entonando la mencionada canción. Vaya chimpún en la televisión pública, donde muchos siempre le han cuestionado por su ideología.
El último monólogo de Giró en TVE.
En su tramo final, el presentador elevó el tono político y social, pidiendo que la energía empleada en fiscalizar lo que beben los demás se dirija a causas mayores: luchar contra el fascismo, defender el derecho a la vivienda o apoyar la renta básica universal. Todo ello sin abandonar el sarcasmo ni la mordacidad que han definido su estilo en estas temporadas en TVE.
Así, sin despedidas ni mensajes explícitos, Marc Giró cerró su etapa en RTVE fiel a sí mismo: incómodo, brillante y profundamente reconocible. Un último monólogo que, visto en perspectiva, funciona como epitafio televisivo involuntario antes de iniciar una nueva aventura en La Sexta, donde se espera que mantenga —y amplifique— esa voz propia que, durante su paso por la Corporación, encontró un espacio poco habitual en la televisión pública.
Marc Giró se despidió —sin saberlo— de Televisión Española este martes, 20 de enero, con un monólogo que resume a la perfección el tono, la personalidad y la libertad creativa que han marcado su paso por la corporación pública. Fue su último alegato frente a las cámaras de RTVE antes de poner rumbo a Atresmedia, donde liderará un nuevo proyecto en La Sexta, aunque en pantalla no hubo ni guiños de despedida ni menciones al cambio: el programa estaba grabado antes de que se hiciera oficial su fichaje.