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"Estuve 16 meses ingresada": la presentadora Sol Villanueva impacta en su regreso a Telecinco al hablar de la enfermedad rara que padece
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"Estuve 16 meses ingresada": la presentadora Sol Villanueva impacta en su regreso a Telecinco al hablar de la enfermedad rara que padece

El mítico rostro de 'Informativos Telecinco' reapareció este fin de semana en 'Fiesta'

Foto: Sol Villanueva, en 'Fiesta'. (Telecinco)
Sol Villanueva, en 'Fiesta'. (Telecinco)

Sol Villanueva volvió a la televisión este fin de semana con un relato que poco tiene que ver con el ritmo vertiginoso de los informativos que presentó durante casi una década en Telecinco. Su entrevista en Fiesta fue, más bien, una pausa. Un testimonio crudo, sin épica impostada, sobre cómo una enfermedad rara estuvo a punto de borrarla del mapa. “Sentía esa cama de la UCI como mi tumba”, resumió ante Emma García, con la serenidad de quien ya ha sobrevivido a lo peor.

La periodista, uno de los rostros más reconocibles de Mediaset durante años, puso voz a su experiencia con el síndrome de Guillain-Barré, un trastorno neurológico grave en el que el propio sistema inmunitario ataca los nervios periféricos. Un diagnóstico infrecuente, complejo y, sobre todo, devastador cuando aparece sin previo aviso. “Es una enfermedad rara porque le ocurre a poca gente, aunque sí que ha aumentado desde la pandemia”, explicó en el programa. “Por los síntomas es difícil de detectar”, añadió.

Hace seis años, la vida de Villanueva dio un giro radical. “Una mañana no me podía ni levantar”, recordó. A partir de ahí, todo se precipitó: “No podía moverme y me ingresaron en la UCI. Mi movilidad era el dedo gordo del pie. A mí me afectó a la cara y completamente a todo el cuerpo”. El golpe fue tan físico como psicológico.

Durante un mes y medio permaneció ingresada en una UCI de un hospital de Riad, una experiencia que define sin rodeos: “Pensaba que si me dejaban allí no salía”. La pandemia lo agravó todo: aislamiento, incertidumbre y una sensación constante de despedida. “Pedí que me quitaran la televisión, porque yo estaba con mi guerra”, confesó. En ese contexto extremo nació la frase que da sentido a su testimonio: “Sentía esa cama de la UCI como mi tumba”.

placeholder Sol Villanueva, en 'Informativos Telecinco'. (Mediaset)
Sol Villanueva, en 'Informativos Telecinco'. (Mediaset)

El traslado al Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo marcó un antes y un después. Allí pasó 16 meses ingresada, iniciando un proceso de rehabilitación largo y extenuante. “Muerte y resurrección”, lo llama ella. “Tras el traslado, siempre tuve la seguridad de que me curaba”, reconoce con el optimismo que ahora la caracteriza.

Villanueva es cuidadosa con el lenguaje: “Cura no sé si es la palabra correcta”, matiza. “El único tratamiento que hay es el de estimular el sistema inmunitario para que tu cuerpo se recupere. La suerte es que no te dé en todo el cuerpo”, remarcó ante una atenta García. En su caso, el daño fue extenso y la recuperación, lenta. Tanto que pasó “cinco meses sin hablar”.

La importancia de la actitud

Más allá del relato clínico, su intervención en Fiesta tuvo un marcado componente emocional. “Suena a tópico, pero si pierdes la actitud positiva y la esperanza, no hay nada que hacer”, afirmó. Una frase que, en boca de alguien que ha estado al borde del colapso físico total, pierde cualquier aroma de frase hecha.

El momento que ella identifica como punto de inflexión llegó meses después: “Estuve desde febrero en Toledo. Cuando llega el verano, me levanta un celador de la siesta y me pone de pie, con mi silla de ruedas detrás, y no me lo creía”. La escena, casi cinematográfica, terminó en lágrimas: “Cuando me di cuenta de eso, estuve llorando minutos y minutos”.

La presencia de Sol Villanueva en Fiesta no fue una entrevista más. Fue el recordatorio de que detrás de los rostros reconocibles de la televisión hay biografías que se rompen y se recomponen lejos de los focos. Su historia, ya recogida en un libro, encontró ahora un nuevo eco en un plató que habitualmente vive de la actualidad inmediata y el entretenimiento.

Esta vez, sin embargo, la televisión sirvió para algo más: poner rostro y palabras a una enfermedad rara, invisible y devastadora. Y hacerlo desde la calma de quien, tras haberlo perdido casi todo, puede permitirse mirar atrás y contarlo sin miedo.

Sol Villanueva volvió a la televisión este fin de semana con un relato que poco tiene que ver con el ritmo vertiginoso de los informativos que presentó durante casi una década en Telecinco. Su entrevista en Fiesta fue, más bien, una pausa. Un testimonio crudo, sin épica impostada, sobre cómo una enfermedad rara estuvo a punto de borrarla del mapa. “Sentía esa cama de la UCI como mi tumba”, resumió ante Emma García, con la serenidad de quien ya ha sobrevivido a lo peor.

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