Jordi Évole, atónito por la dura infancia de Manuel Carrasco: "No había esperanza para llegar a más; en casa había muy poco"
El artista onubense se sinceró sobre su humilde infancia en Isla Cristina, donde vivía junto a sus padres y cuatro hermanos en una pequeña habitación: "Fui el único que estudió EGB"
Manuel Carraco y Jordi Évole, en 'Lo de Évole'. (Atresmedia)
Anoche, Manuel Carrasco y Jordi Évole arrancaron la séptima temporada de Lo de Évole, directamente desde Londres. El artista onubense y el periodista catalán vivieron, en La Sexta, una sincera entrevista llena de confesiones entre las calles londinenses. Tomando una cerveza en un pub inglés, ambos bromeaban sobre su escaso conocimiento de la lengua de Shakespeare.
"En mi época, en Cornellá, no conocía a nadie que se hubiera ido a estudiar fuera", reflexionó Jordi sobre su infancia, en los 80 años. "Esa brecha existe todavía. En mi casa y en mi barrio no conocíamos gente que hubiera estudiado a largo recorrido, ni que hubiera ido a la universidad", comentó Carrasco, dando más detalles de sus años como niño en Isla Cristina.
"Yo fui el único de mi casa que estudió EGB", reveló el cantante sobre su familia, formada por cinco hermanos. "No había esperanza para llegar a más. Estábamos destinados a trabajar y normalmente íbamos a trabajos duros para ganarnos unas perras, ya que en casa había muy poco", añadió Manuel, apuntando que se crió "en un patio de vecinos y en una habitación con 7 personas".
Una habitación que la familia de Manuel Carrasco pudo abandonar cuando tenía cinco años. "El Instituto Social de la Marina hizo unas viviendas de protección oficial y a mi padre, por ser marinero, le tocó una", desveló el artista, pudiendo acceder a ella después de que su madre "pidió fiar" a la tienda donde compraba, para poder pagar la entrada de 30.000 pesetas para un piso de 60 metros cuadrados y dos habitaciones.
Manuel Carrasco y Jordi Évole, jugando al billar en 'Lo de Évole'. (Atresmedia)
Y es que, de no haber pasado por Operación Triunfo, Manuel Carrasco hubiera sido pintor, siguiendo los pasos del resto de su familia. "Lo que sí hacíamos también de pequeño era ir a mariscar para coger coquinas y venderlas", apuntó también sobre los ingresos extra que trataba de conseguir con ellos.
Fue precisamente ayudando a su padre como consiguió su primer sueldo como cantante. "Cuando iba a buscar a mi padre al puerto, él me hacía cantar en la barra del bar y pasaba el plató", reveló Manuel, apuntando que se "ganaba un dinerillo", en torno a 300-400 pesetas. "Tú eres un buscavidas increíble", aplaudió Évole al conocer la historia personal de su invitado.
Actualmente, el cantante vive una vida radicalmente distinta. "No se puede comparar. Me ha costado. Incluso, adaptarme a esta nueva realidad", confesó Manuel a Jordi, recordando cómo se compró un coche 10 años después de comenzar en la industria musical. "Me daba vergüenza. No me gusta ostentar. No va conmigo. Me siento más a gusto con la gente de siempre", reconoció a Évole.
Anoche, Manuel Carrasco y Jordi Évole arrancaron la séptima temporada de Lo de Évole, directamente desde Londres. El artista onubense y el periodista catalán vivieron, en La Sexta, una sincera entrevista llena de confesiones entre las calles londinenses. Tomando una cerveza en un pub inglés, ambos bromeaban sobre su escaso conocimiento de la lengua de Shakespeare.