Elena Furiase, presentadora de 'El camping': "Hacer un tres de audiencia no me importa tanto; la demanda social ya me parece un éxito"
La actriz relativiza los datos de audiencia del ‘docu-reality’ que presenta en Telemadrid: "La televisión pública y privada tienen una obligación moral de contar historias que merezcan la pena"
Desde el pasado mes de noviembre, Telemadrid dedica un espacio cada domingo, en prime time, a las personas con discapacidad intelectual. Bajo un innovador docu-reality, El camping, Elena Furiase conduce una convivencia de diez días con seis participantes con síndrome de Down, con el objetivo de visibilizar la diversidad y promover la integración social.
Una apuesta, en el horario de la cadena pública madrileña, que va más allá de los datos de audiencia que marca el espacio, por debajo de la media del canal. "Si 600.000 personas se sienten bien viendo el programa, ya es un éxito", defiende la actriz, remarcando el "feedback positivo" que ha recibido del público y la "demanda social” del formato, tercero a nivel mundial en su estreno el mes pasado, según un informe de la consultora audiovisual GECA.
Y es que la mediática integrante de la saga Flores continúa encandilando al público con sus trabajos frente a la cámara. El último de ellos, además de su papel en Telemadrid, se puede ver cada semana en Los protegidos, un nuevo poder, la ficción de Atresmedia. Sin embargo, la audiencia que continúa recordando con cariño su icónico 'abril-cerral' en Password: "Nunca me llegué a enfadar con el público como tal. Era una cosa más de decir 'jolín, esto no para nunca".
PREGUNTA. ¿Cómo surge la propuesta de The Mediapro Studio para ponerte al frente de El camping?
RESPUESTA. Mi representante me llama y me dice que le han ofrecido hacer un reality con personas con síndrome de Down. Me quedo callada y me dice: ‘Ya sé lo que me vas a decir, pero no va por ahí’. Yo me imaginé un reality al uso, como solemos conocer, y me parecía poco ético. Cuando ya me dijo ‘no es lo que piensas’, me reuní con Mediapro, con los directores y con el productor, con Carlos, Mariano y Manuel, y me contaron de lo que iba el formato.
Elena Furiase y participantes de 'El camping'. (Telemadrid)
Era una cosa que yo todo el rato quería cambiar. A mí realmente me parece un programa social, no un reality como tal. Es cierto que no hay un guion establecido y todas las reacciones de los participantes y todo lo que cuentan es real. También hay un seguimiento con cámaras y por eso sí que quizá tenga más sentido llamarlo reality, que por el formato en sí.
P. ¿Qué es lo que te conquista del programa para decir 'sí' a él?
R. Sobre todo, el hecho de que se quería concienciar sobre el síndrome de Down y sobre diferentes discapacidades intelectuales. Al final, en cada programa vienen invitados que tienen otras discapacidades. No solamente es un programa necesario a nivel social y cultural, sino que también de inclusión. Además, para mí, creo que va a ser algo muy terapéutico.
La gran mayoría de personas intentamos mostrar tolerancia, respeto y empatía con todos y para todos. Pero muchas veces pecamos de lo contrario, por desinformación, por miedo o porque nos dejamos llevar por ideas diferentes y muchas veces erramos. Entonces, sabía que esto me iba a hacer aprender mucho y que iban a ser diez días con ellos en los que seguramente me iba a equivocar en algo, en una palabra, en llamarles de cierta forma o caer en infantilizarles… Lo quise hacer también en parte por eso, porque sabía que iba a ser algo muy sanador para mí y muy educativo.
P. ¿Cómo se ha trabajado para no caer en esa condescendencia que comentas?
R. Teníamos personas de apoyo, que trabajan con personas con discapacidad intelectual, y es gente que lo tiene superclaro y que a la mínima detectaban cuando algo podía chirriar: cuando se dice o se pregunta algo que no está bien y que puede marcar más una exclusión que una inclusión…
Elena Furiase, junto a los participantes de 'El camping'. (Telemadrid)
Hice muy buenas migas con ellos y siempre les preguntaba: ‘Oye, ¿esto bien, no?', y me decían que sí, que tenía una escucha muy activa con ellos. Eso era lo más importante y dejar que se expresasen y ver qué estaba pasando por su mente. Creo que ellos han sido una parte superimportante de esto, porque son los que han hecho que se hiciera de la manera más respetuosa y propia para ellos, porque hay lenguajes que no se pueden utilizar en este ámbito.
P. ¿Por qué crees que pensaron en ti como cara visible del programa?
R. Creo que porque, para mal y para bien, soy una persona muy impulsiva a veces y también muy natural, a la vez que tengo cierto control con las cámaras. Al final, sé estar en un sitio donde hay cámaras y sé cómo funciona tanto un programa como una serie, un documental o una película. Todo lo que tenga que ver con cámaras es un lugar en el que me siento cómoda y sé moverme.
Entonces, creo que no buscaban tanto una presentadora al uso, porque quizá hubiese quedado todo demasiado encorsetado o profesional. Lo que hice fue ser un poco su guía y su anfitriona. Pero creo que precisamente era eso lo que buscaban, que me saltara el poco guion que había, que empatizara con ellos y que fuese yo. Porque, además, recuerdo que me decían que si algo no está bien, se corta. Entonces, ya ahí entré en un estado de tranquilidad y confianza para que me digan si iba mal o bien, o si por aquí o por allá.
P. ¿Crees que en televisión hacen falta más espacios como El camping?
R. Sí, sin duda. Porque al final creo que hay muy poca información. Solamente la gente que tiene a personas con discapacidad intelectual a su alrededor puede estar más concienciada y ser empática con esto: puede estar más informada de todo, de cómo hay que tratarles, hablarles…
Muchas veces caemos en esta cosa de ‘ay, pobrecitos’, de tratarlos con condescendencia y con penita y no. Igual que tampoco hay que hacer una distinción hacia mejor. Kokus me decía que a veces le regalan perritos calientes solo porque tiene síndrome de Down. Si se lo regalas a él, regálaselo a todos los que van con él, ¿sabes? Porque al final es una forma, aunque sea en positivo, de discriminación.
Elena Furiase, presentadora de 'El camping'. (Telemadrid)
Es esta cosa que se hace desde el absoluto amor y cariño, yo lo sé, pero también es una forma de ‘¿por qué se lo regalas solo a él?’. Son cosas que ellos mismos me decían que les molestaba, aunque sabían que lo hacían con el máximo cariño.
P. De todos los invitados que recibís cada semana, ¿de quién guardas mejor recuerdo o quién te ha sorprendido más?
R. Ya conocía a todos los invitados y tienen una calidad humana muy buena. Sin embargo, me hizo mucha ilusión conocer a Vicente del Bosque, por ejemplo. Es un hombre al que yo, que no soy especialmente futbolera, me produce respeto y verle allí con todos ellos me hizo mucha ilusión.
P. A nivel de audiencias, es cierto que en directo, en la televisión lineal, los datos del programa están siendo irregulares.
R. Las audiencias, como se siguen midiendo con audímetros, yo pienso: ‘¿Cuánta gente tiene los audímetros?’. Porque yo en mi casa no tengo. Por las noches es verdad que es un dato un poco regular, pero, de pronto, la reposición de la mañana pega un tirón brutal y hace poco salió un artículo que decía que estaba en el top 3 de los programas estrenados a nivel mundial en noviembre con más demanda social. Después de ese dato, la audiencia, si hacemos un tres, o si hacemos un dos o un diez, ya no importa tanto. Solamente el hecho de que tenga esa demanda social ya me parece un éxito.
Además, el feedback que estoy teniendo en la calle con la gente. Muchos se me acercan para darme la enhorabuena por el programa que hemos creado. Entonces, yo me quedo con eso. Si lo ven, no sé, 600.000 personas, si esas 600.000 personas se sienten queridas y a gusto cuando ven ese programa y creen que hemos hecho algo bonito, a mí ya me merece la pena. Te hablo de 600.000 como de 1.000. Esto es lo que pasa con el arte, que basta que a una persona le guste y le complazca lo que has hecho para que ya merezca la pena.
Elena Furiase, en 'La noche golfa'. (Telemadrid)
P. Al final, la televisión pública también está para hacer este tipo de formatos.
R. Sí, absolutamente. Y la televisión privada también sería genial que lo hiciera, porque al final lo importante aquí es que se vea. Obviamente, la televisión pública, por el hecho de ser pública, parece que tiene más como esa responsabilidad y casi obligación.
Pero yo creo que tanto la televisión pública como la privada también tienen una obligación moral de contar cosas que merezcan la pena, porque al final no se diferencia la gente que ve televisión pública de la privada. Todos somos humanos, iguales, y creo que es importante ese mensaje para todos.
P. De hecho, vamos a tener a Irene de El camping presentando las campanadas en Telemadrid.
R. Cuando me enteré, le mandé un mensaje y le dije: ‘¡Pero perdona, esto te lo tenías muy callado!’. Me dijo que le hacía mucha ilusión y me preguntó si la iba a ver. Claro que la veré. Y nada, estaba encantada, decía que era un sueño para ella.
P. Ahora también te vemos de nuevo en Atresmedia con Los protegidos, un nuevo poder. ¿Cómo ha sido el reencuentro con la cadena?
Siempre es un gusto y una tranquilidad trabajar con gente a la que ya conoces. Con Ana y Luis ya había coincidido en más ocasiones y con Marta Torné en El internado y en MasterChef, imagínate. Luego es cierto también que es una serie que ya no tienes esos nervios de cómo irá o funcionará, porque es una serie que ya tiene a un público muy estable y unos fans muy presentes.
Por otra parte, también mucha responsabilidad, porque cuando entras en algo que está ya tan consolidado, pues ser la nueva, de pronto dices ‘bueno, a ver si estaré a la altura de lo que los fans piden’.
P. ¿Ha sido complicado rodar con efectos especiales los poderes de los niños?
R. ¡Qué va, para nada! Superdivertido. Yo soy una persona que además entra superfácil en este tipo de cosas, porque empatizo mucho con todo y además me gusta mucho el hecho de inventar, de crear, de imaginar desde pequeña, y me es muy fácil.
Recuerdo que tenía que imaginarme un portal enorme que se abría de pronto y ellos desaparecían. Hacer creer como que un coche lo veía y luego desaparecía. También, meterme en un portal… Y en realidad, piensas: ‘Qué pena que no sea de verdad’. Hay que entrar en el juego.
Elena Furiase, en 'Los protegidos, un nuevo poder'. (Atresmedia)
P. ¿Cómo vives el fenómeno de El internado, 15 años después de su final?
R. Es que es alucinante, porque a día de hoy todavía se me acercan niñas en el colegio de mis hijos a decirme: ‘¿Perdona, eres Vicky?’. Cuando me vuelven a llamar, Vicky, digo ‘no me lo puedo creer’. El otro día, en la alfombra roja de los Forqué, un periodista me llamó así porque estaba viendo El internado otra vez. Y ya tenía una edad; no me importa que me lo sigan diciendo.
Es muy fuerte porque, claro, yo pienso, si El internado hubiese salido en la época del boom de las redes sociales... Sí había Instagram, Facebook y Twitter, pero no como ahora. Con ese impacto hubiésemos flipado. Ya te digo, a día de hoy sigue teniendo mucha repercusión.
P. ¿Sigues teniendo relación con tus compañeros de la serie?
R. Claro, ya no tanto. Con Ana sí, cuando viene a Madrid, porque tenemos un grupo de amigos en común, entonces sí que intento estar como más pendiente y sí que le escribo un poco más. Obviamente, ya tiene su vida prácticamente fuera de España y sí que tenemos como un poco más de contacto.
Ana de Armas y Elena Furiase, en 'El internado'. (Atresmedia)
A Blanca la vi hace poco en un festival, coincidimos en un avión y superbién, como si no hubiera pasado el tiempo. A Yon le vi hace unos años también, que nos encontramos en unos premios y también mucho cariño. Igual que con Martiño Rivas, Dani Retuerta… Con Fernando Tielve también tengo bastante más relación.
Al final, cada uno hace su vida y es difícil mantener ese contacto diario y hacer esas quedadas, pero por supuesto que yo creo que el cariño prevalece. Todos con todos, además, y, cuando nos encontramos en cualquier sitio, siempre es una alegría.
P. También en Tu cara me suena te vimos hace unos años como miembro del jurado en un especial fin de año, ¿te atreverías a dar el salto como concursante?
R. Yo no canto tanto como para ser concursante, la verdad. Además, creo que hay veces que hay mucha desventaja porque cuando van cantantes y no cantantes... Se ve la diferencia. Al final es una imitación cantando. No he hecho el casting, pero alguna vez sí que me lo han propuesto.
Lo que pasa es que, encima, de jurado está mi madre. Cuando me pusiera una buena nota, la gente podría decir: ‘Uy, tongo, porque es la madre y la hija’. Yo creo que habría mucha controversia. Como mucho, a lo mejor ir un día de invitada y que no me puntúen ni nada. Pero estando en un concurso en el que está mi madre de jurado, creo que podría crear eso, mucha controversia. Y yo no estoy para más controversia, la verdad.
P. En la anterior edición, Lolita vivió alguna polémica en el programa.
R. No la veo todos los viernes, porque hay viernes que, o estoy durmiendo ya, o estoy con los niños. La suelo ver al día siguiente o por las redes. Tampoco es que haya seguido mucho la controversia de la que me hablas; sé a lo que te refieres, pero luego todo queda bien y en familia. Al final, solamente se ve lo que ocurre en plató, pero son muchas horas allí y detrás de cámaras... Luego yo creo que nunca nada es tan grave como parece.
Elena Furiase, en 'Tu cara me suena'. (Atresmedia)
P. Aparte, este verano pudimos verte tu reencuentro con Luján Argüelles en El rival más débil, ¿cómo fue tu experiencia en el concurso?
R. Quedé muy bien, la verdad. Siempre me da miedo cuando voy a un concurso de este tipo porque, al final, es cultura general. Te puede pillar en un momento de olvido, de una pequeña amnesia, o realmente puede ser algo que tú estudiaste o no, pero no te acuerdas. Pueden ser cosas que para una persona sean como obvias y, de pronto, quedas como la más inculta del planeta.
Todo depende de quién te esté viendo y cómo lo esté viendo. Entonces, sí que es verdad que me gustan. Me gusta la cultura general, aprender… Es un sitio donde sí me siento bien, pero obviamente con nervios siempre y con miedo a cagarla. Y el hecho de estar con Luján era divertido. Me llevo muy bien con ella y, además, hace muy bien ese personaje. Fue un día divertido, eterno porque se tardó en grabar muchísimo, pero muy divertido.
Reencuentro entre Lujan Argüelles y Elena Furiase, en 'El rival más débil'. (Mediaset)
P. Luján puso sobre la mesa el famosísimo episodio del 'abril-cerral'. Este año te sumaste un poco a la broma en redes.
R. Sí, llevo ya unos cuantos años que me solidaricé con eso porque realmente no había ningún motivo para rechazarlo. Mi rechazo venía más por la gente de mi entorno que me mandaba el vídeo todos los abriles. Te hablo de mis amigos. Y era como ‘chicos, de verdad, ¿otra vez la coña?’ (risas).
Llevamos 16 abriles, son muchos. Era más por ellos que por el público, porque yo entiendo que a la gente al final le hace gracia, lo comenta, me etiqueta… Es otra relación. Nunca me llegué a enfadar con el público como tal. Era una cosa más de decir ‘jolín, esto no para nunca’, pero luego había mensajes tan bonitos de la gente que me decía que ‘le hacía el día’ o que estaban tristes, lo veían, y les cambiaba el humor… No hay nada mejor que ayudar a una persona a que se sienta bien.
P. ¿Qué es más complejo: estudiar un personaje de ficción, ser presentadora o concursante?
R. Ahora mismo, para mí… Te iba a decir que presentadora, pero no, creo que es más complicado ser concursante, que es lo que a mí me pondría más nerviosa. Aunque también es complejo meterte en un personaje y jugar con las emociones y no pasarte y estar natural, que contestar a una pregunta. Pero sí que es cierto que el nivel de exigencia que puedas tener en un programa no lo tienes tanto como interpretando, porque es un sitio en el que además te están dirigiendo, se puede repetir... Estás como en otro confort.
P. ¿Te verías presentando otros programas de televisión?
R. No sé si ahora mismo estoy preparada como para afrontar un programa de televisión, tipo magacín, como lo hace Sonsoles Ónega, Ana Rosa o Elena Sánchez, que para mí es una de las mayores referentes que hay como presentadora. Pero quizá sí algo que sea más light, que no tenga tantísima presencia y que no haga falta que lo haga realmente una presentadora.
No tengo ese don todavía. Creo que necesitaría formarme y prepararme haciendo pequeñas cosas antes como para saltar a eso. Pero tampoco es que sea el sueño de mi vida. Si lo hago, siempre lo haría porque lo necesito y fuese un formato que me entretuviera y me gustara, como El camping. Si me llega, me llegó y todo sería cuestión de verlo.
Desde el pasado mes de noviembre, Telemadrid dedica un espacio cada domingo, en prime time, a las personas con discapacidad intelectual. Bajo un innovador docu-reality, El camping, Elena Furiase conduce una convivencia de diez días con seis participantes con síndrome de Down, con el objetivo de visibilizar la diversidad y promover la integración social.